11 de mayo de 2026 - 20:26

Virus en Mendoza: 40 años de una Locura que sigue vigente

El grupo que inventó un sonido y una actitud regresa a Mendoza para celebrar el aniversario del álbum que los consagró. Mario Serra, sobreviviente de la banda original, cuenta la historia desde adentro.

En el país traumático y depresivo de hoy no sólo cuesta imaginar sino hasta recordar que hace 40 años hubo un lapso de tiempo demasiado breve en que la gente se sentía contenta y esperanzada. Acababa de derrumbarse del todo la ruina negra de la última dictadura y transitábamos un nuevo amanecer democrático. Había electricidad en el aire: alegría, fervor, ganas de participar en el resurgimiento de la Argentina. La movida cultural era intensa: volvían las viejas glorias del exilio y los nuevos artistas querían mostrarse. Para hablar solo de música, Charly García acababa de sacar a la luz esa obra de arte que es Clics Modernos y las bandas nuevas surgían por todas partes: Soda Stereo, SUMO, Enanitos Verdes, Redonditos de Ricota… Y entre todas, una banda que sonaba distinta: audaz, festiva, celebratoria, bailable y pensante. Un verdadero Virus musical.

Hay algo que Mario Serra repite cada vez que puede, casi como un mantra de asombro: "¿Quién lo hubiera pensado?". Lo dice mirando hacia atrás, hacia aquellos años eléctricos en que Virus era demasiado moderno, demasiado raro, demasiado todo para el rock argentino —tanto que el público llegaba a arrojarles zapatos y naranjas desde las plateas. Y lo dice mirando hacia adelante, hacia los escenarios que siguen llenándose cuatro décadas después. Este jueves 14 de mayo, a las 22, el Arena Maipú será otro capítulo de esa historia improbable: Virus llega a Mendoza con la gira Locura 40 años, y Serra estará detrás de la batería como desde el principio.

Junto a Marcelo Moura —voz y hermano del mítico Federico y de Julio Moura—, Serra es el único músico fundador que permanece en la banda. Dos sobrevivientes de una historia que incluyó la gloria, la tragedia y la reinvención. Nacido en La Plata a principios de los años sesenta, Serra fue parte del grupo desde sus primeros pasos, cuando Virus era apenas una rareza electrónica en el mapa del rock nacional. Había tocado con Charly García durante seis años, absorbió el desarrollo tecnológico de la época con una curiosidad casi obsesiva —fue uno de los primeros en traer al país una batería electrónica Simmons, importada directamente desde Estados Unidos— y aplicó todo ese aprendizaje a construir uno de los sonidos más originales e identificables de la música argentina. Ese pulso sintético, frío y bailable que atraviesa los discos de Virus no es accidental: es en buena parte la firma de Serra.

Locura, editado en 1985, fue el punto de quiebre. El álbum no solo consagró a la banda en Argentina sino que abrió las puertas de Latinoamérica en una época en que eso era casi una hazaña logística: discos que viajaban físicamente entre países, distribuidoras que decidían si una banda merecía existir más allá de sus fronteras, radios que funcionaban como únicas guardianas del oído popular. En ese contexto, que un grupo de La Plata sonara en Colombia, en México, en España, era extraordinario. Virus lo logró. Y lo hizo con una propuesta que rompía todos los moldes del rock argentino de entonces: más irónica, más sensual, más elegante. Una música donde el cuerpo tenía permiso de moverse y la sofisticación no era un defecto sino una declaración de principios.

La muerte de Federico Moura en 1988, víctima del sida, marcó a fuego la historia del grupo. En la entrevista Serra lo nombra con pudor y respeto cuando habla de esa época: "Nos llevó la película para otro lado", dice, y en esa frase caben años de dolor y de silencio. Después vinieron el duelo, los proyectos paralelos, el tiempo sin pisar los escenarios juntos. Pero la música resistió. Y cuando Virus volvió, volvió con la misma convicción de siempre: canciones como "Amor descartable", "Imágenes paganas", "Luna de miel en la mano" o "Me puedo programar" suenan tan vivas como en los ochenta, y una nueva generación de oyentes las está descubriendo por primera vez.

La gira Locura 40 años arrancó en enero en Mar del Plata, siguió por España y recorrió varias ciudades argentinas. El show en Mendoza promete repasar completo aquel álbum fundacional y sumar los grandes clásicos del repertorio. Estilo se comunicó esta semana con Mario Serra para hablar justamente de Virus, de “aquellos años locos” y del show que presentarán en Mendoza el próximo jueves en el Arena Maipú.

—Hace pocos días hicieron un Gran Rex, ¿cómo les fue?

—Fue una presentación mucho más exitosa de lo que yo pensaba. Fue impresionante, se agotaron las entradas, el espectáculo estuvo muy bueno y las críticas también. Excelentes los invitados: estuvo Pablo Lescano, que lo ves de otro palo pero estuvo genial; estuvieron Lerner y Leo García. Tuvo una repercusión muy buena y quedé muy contento. Fue mucho trabajo prepararlo, pero bueno, la verdad que ahora venimos descansando un par de días, por suerte, para recuperar.

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—Están celebrando los 40 años del disco Locura

—Tal cual. Empezamos en Mar del Plata, en enero. Después nos fuimos a España, por donde hicimos una gira muy linda. Estuvimos en Neuquén también, antes del Rex. Y ahora empezamos por acá, en Argentina, y va a estar bastante movidito.

—¿Cuáles son los sentimientos a 40 años de la salida de ese disco, que es un hito en la historia del rock argentino?

—La verdad que es el disco que más movió y que nos abrió las puertas, cosa que en esa época —estamos hablando del año 85, más o menos— era muy difícil. El pop rock nacional, argentino, fue pionero en toda Latinoamérica. Yo lo viví en persona: estábamos muy avanzados al lado de todos los países, inclusive México. Me acuerdo que Maná hacía medio un Soda Stereo al principio. Después no había bandas. Y bueno, Locura fue un disco que terminó de abrir ese mercado.

Lamentablemente, después de eso, tuvimos la desgracia con Federico, con su enfermedad y toda su historia, que nos llevó la película para otro lado. Pero el disco, por suerte, quedó... No es lo más importante, pero sí es muy importante para que el grupo siga sonando.

—Además fue un disco que cambió las cosas en el ámbito del rock argentino, ¿no? ¿Cómo lo sentís vos?

—Totalmente. Vos no te das cuenta, porque estás todo el día metido en la música. Me fui dando cuenta con el tiempo. Y el disco está vigente, muy vigente. Se escucha en muchos lugares y lo que tiene Locura precisamente es que se ha mantenido joven durante tantos años. De hecho, hay mucho público de gente joven que lo está descubriendo ahora. Me doy cuenta por las actuaciones, por los comentarios. Es un disco que se mantiene joven, esa sería la palabra.

—También es un disco que ilustra una época de efusividad y alegría, por el fin de la dictadura, más o menos reciente. ¿Cómo viviste esa época? ¿Qué recuerdos tenés?

—Recuerdos tengo de todo tipo, de los lindos y de los feos. Tengo mil anécdotas, me sería muy largo contar todo. Pero siempre, y en vivo sobre todo, éramos un grupo novedoso. Era alegría, baile, ese tipo de música que no era lo más común para esa época. Imaginate que estamos hablando de 40 años atrás. No existía ni el celular. No había nada. Si hubiera sido en esta época, que todo es inmediato, hubiera sido de un tamaño infernal. Porque en esa época vos sacabas el disco con la compañía —tenías que tener una compañía importante, como CBS Sony— y los tipos, imaginate, lo distribuían y lo mandaban, digamos, a Colombia. Lo agarraba el tipo de Sony en Colombia, lo escuchaba, si le gustaba lo presionaban desde Argentina, y después tenía que pasar por la radio para que lo difundieran. Era casi como mandar señales de humo… Haberse expandido así en ese momento, hoy parece una pavada, porque hoy alguien saca algo y lo podés ver donde se te ocurra. Por eso lo valoro mucho con el tiempo, porque que te escucharan en otro país en esa época no era fácil.

—Dentro de una movida en la que también estaban Soda Stereo y GIT, entre otros, una nueva generación que venía a reemplazar a la primigenia generación rockera, la de Nebbia, Charly García, Spinetta. ¿Cómo se sentían ustedes en relación con eso?

—Totalmente, era un cambio. De hecho, con Charly estuve tocando seis años, así que tengo una relación —he grabado muchos discos con él— y lo admiro mucho. A Spinetta también lo admiro mucho. Pero en cuanto al cambio musical, sí, en ese momento lo veías, era algo muy diferente. Por ese motivo nos costó tanto, la gente estaba muy acostumbrada a lo anterior y al principio nos tiraban con todo. He contado zapatos, naranjas, lo que se te ocurra. Pero éramos muy jóvenes y muy convencidos de lo que hacíamos, nos gustaba mucho. Esa era la actitud nuestra.

—¿Hay un sonido Virus entonces?

—Lo hay, sí. La verdad que sí. Y nosotros hoy con esta gira hemos pasado por todos lados y se mantiene la personalidad, está actualizada. La banda que estamos tocando ahora está muy bien, muy firme, en un buen momento. La gente que vaya en Mendoza va a ver a una banda realmente muy seria en cuanto a cómo se planta en el escenario.

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—En ese “sonido Virus” mucho tenía que ver tu trabajo con la batería. ¿Cómo surgió ese sonido nuevo?

—Yo viví justo la época del desarrollo tecnológico. Empezaron a salir las baterías electrónicas, fue una moda mundial. Acá tardó en llegar, pero yo tuve la suerte de tener en ese momento contactos con una discográfica en Estados Unidos, y logré traerme una batería electrónica Simmons, que era una novedad terrible. Al principio me costó acostumbrarme, pero después el resultado fue muy bueno. Soy alguien que con la batería está permanentemente estudiando y moviéndome, es una pasión que tengo. Y también en esa época. Después aparecieron las baterías programadas electrónicas. Ahí los bateristas mundialmente tuvieron un problema, porque cualquiera podía programar una batería. De todas maneras un grupo exitoso siempre tiene que tener un baterista bueno. En fin, todo eso funcionó, fue aceptado, y la música de Virus fue un exitazo, se escuchaba en todas partes. Hubo un movimiento muy grande argentino en ese momento. Muy fuerte. Y Virus fue realmente uno de los primeros, pero porque empezamos antes, nada más. Después todo vino detrás; no somos los inventores, sino que se dieron la edad y el tiempo.

—¿Y del Virus original quiénes quedan?

—Marcelo (Moura) y yo. Por suerte está Marcelo. Le comento siempre: "Marcelo, ¿quién lo hubiera pensado?" Porque yo estuve mucho tiempo sin tocar en la banda. Después de que murió Federico, grabé un disco, después me fui a trabajar con otros artistas. Y la otra vez le decía a Marcelo: "¿Qué iba a pensar yo que a la edad que tengo iba a estar tocando en un escenario lleno de gente?" Es bastante loco. Pero le pusimos mucho, hemos logrado estabilizar esta banda después de tantos problemas como suceden en la vida, y me parece que ahora estamos en un momento muy bueno.

—¿Y el resto de la banda?

—Está Pablo Rica en bajo, y después están Agustín Ferro y Frank Podestá en guitarra, que son jóvenes —no muy jóvenes, pero sí gente con mucha experiencia. Y después el otro que tenemos, más de nuestra generación aproximada, es el Pato Fontana en piano, que ya estuvo con muchos artistas.

—¿El espectáculo que traen a Mendoza revisita los temas de Locura?

—Tal cual. Vamos a pasar todo Locura y por supuesto más canciones, porque Locura tiene ocho temas nada más. Hay muchos: "Agujero Interior", "Amor Descartable", "Imágenes Paganas"... Virus tiene muchos temas conocidos que suenan y que están en el aire.

Y con respecto a lo nuevo, sí, estamos hablando con Sony, nos interesaría hacer algunos temas nuevos en el futuro. Ahora me enteré que los Rolling Stones sacaron un disco nuevo, otro más. No lo escuché todavía, pero me encanta. Y Ringo Starr también sacó uno ahora. Así que yo soy jovencito al lado de ellos...

—¿Y esas cosas les sirven de estímulo para pensar en un próximo disco?

—Sí, totalmente. Estoy empujando para que se haga. Ya está bastante hablado, ahora hay que ponerse en acción. Pero sí, la verdad que me interesaría mucho, porque me gratifica hacer música nueva. De hecho, yo estoy en varios proyectos permanentemente, sobre todo estoy tocando mucho en estudio de grabación, para satisfacer mi creatividad.

—¿Sentís la herencia de Virus en qué grupos actuales, en qué músicos?

Sí, hay muchos. Los primeros que empezaron a nombrarlo fueron Los Babasónicos, que siempre tienen algo de ese tipo de pop rock. Y hay un montón de bandas que están saliendo, de gente muy joven, que han escuchado Virus y lo escuchan. De eso no tengo duda, aparte me lo dicen. Por eso lo digo, no porque sea de escuchar mucho lo que sale. Escucho cosas muy puntuales que me interesan a mí porque no tengo mucho tiempo para detenerme.

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