El último adiós a Enrique Castillo

El Negro, uno de los más grandes referentes del voleibol local, falleció ayer. Pesar por la partida de un hombre honesto.

El último adiós a Enrique Castillo

El voleibol mendocino está de luto, tras perder a uno de sus grandes referentes y dirigentes, el profesor Enrique Oscar Castillo, quien falleció a los 68 años y luego de padecer un larga enfermedad.

El Profe Castillo, además de entrenador, fue profesor de educación física y uno los pioneros en el referato internacional de la red alta, ya que fue el segundo de la provincia (el primero fue Obdulio Piantino) en colgarse el silbato a ese nivel.  Hace 20 días había sido intervenido de un tumor. 

Quique Castillo fue titular de la Federación Mendocina de Voleibol (FMB) durante 6 períodos y estuvo al frente de la entidad de la calle General Paz hasta hace dos años.

Fue el precursor de la Secretaría de Arbitraje de Mendoza, donde la ética fue lo que siempre lo distinguió sobre la pedana. Sin dudas, logró transmitir todo eso a una generación de árbitros, que hoy ubican a la provincia en un lugar de privilegio a nivel nacional.

Sus dos grandes ahijados en el referato son Fabián Concia (árbitro internacional de primerísimo nivel) y Elvio Santiago, un amigo de toda la vida. También lo es el profesor Fito Keim (radicado en España). Todos ellos son parte de su obra y siguen trasmitiendo su legado.

El 15 de diciembre de 2017, el Profe volvió a colgarse el silbado luego de mucho tiempo, sólo para acompañar a su amigo Santiago en su retiro de la actividad. Fue en la final Anual de Maxi vóley femenino, entre Marista y Mendoza de Regatas.

Entre emociones en aquel momento, Castillo comentó: "Vengo acompañar a un amigo que ha decidido dejar de dirigir y especialmente en este partido, ya que a la mayoría de estas chicas (ex jugadoras de primera de Regatas y General San Martín), las hemos dirigido juntos".

Al año siguiente, dejó la presidencia de la FMV y en su lugar asumió la profesora Celia Montaruli, su compañera de fórmula durante una década.

Nunca se alejó de la actividad que fue su gran pasión y siempre estuvo para dar una mano, apoyar logísticamente o aportar su enorme conocimiento.

Uno de los equipos de sus amores fue  Municipalidad de Maipú, donde trabajó como formador y entrenador de primeras divisiones, las que también integraron sus hijos.

El Negro, quien estuvo casado con Nélida Varacca, con quien tuvo tres hijos, Oscar, Germán y Silvana; fue una de las personalidades más queridas del ambiente voleibolístico y de un perfil muy bajo. Se lo va a extrañar.

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