Vendimia: nuestra fiesta y mucho más

Sin dejar de acomodarse a las limitaciones económicas que impone el momento en el país, Mendoza organizó una nueva edición de su fiesta máxima y reunión a un importante número de empresarios, dirigentes políticos y diplomáticos.

Vendimia: nuestra fiesta y mucho más
Espectáculo “Coronados de historia y futuro” durante el Acto Central de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2024. Foto: Marcelo Rolland / Los Andes

Una nueva edición de la Fiesta Nacional de la Vendimia quedó atrás, siempre dejando la huella del camino recorrido por los mendocinos para construir sobre el desierto la provincia que nos enorgullece.

En esta oportunidad es pertinente poner en valor haber celebrado la fiesta adaptando todo el esquema organizativo a los rasgos de austeridad que caracterizan esta etapa de la vida argentina. Muchos otros festivales habituales en el resto del país directamente no se realizaron.

Adaptándose a las circunstancias, la Vendimia, que básicamente es el reconocimiento al esfuerzo del trabajo en la viña, se hizo como todos los años, en cada departamento, aunque con espectáculos en los que se impuso la austeridad. En cuanto al espectáculo central previo a la elección y coronación de la nueva Reina y Virreina, pese al citado contexto cumplió largamente con su cometido.

En línea con el momento económico actual, hubo menos cantidad de turistas. Pero no fue sólo un problema observado en Mendoza; la temporada veraniega se caracterizó por la merma de la respuesta de visitantes en casi todos los rincones del país. De todos modos, en cuanto a porcentajes, la merma para esta celebración mendocina no fue muy marcada con respecto al año anterior, en el que ya se percibía un fuerte deterioro de la economía.

Todo esto demuestra que nuestra Vendimia es más que una fiesta. Año a año incorpora a sus habituales reuniones empresariales foros de posibles inversores. Forman parte de la agenda que las autoridades provinciales y el sector privado planifican con esmero y elogiable sincronización. Y resulta muy satisfactorio que Bodegas de Argentina haya recuperado su tradicional presencia en el máximo festejo vitivinícola con un evento en el que abundaron presencias oficiales, diplomáticas y del sector privado.

También hay que resaltar el esfuerzo de las autoridades por mantener en alto las relaciones de la Provincia con el mundo. Es algo que va en línea con el afán exportador que caracteriza a productores y empresarios de la provincia en general. Un ejemplo lo dio una vez más la Coviar, en donde el gobernador, Alfredo Cornejo, expresó su decisión de mantener a la provincia alineada con el reacomodamiento económico que sugiere la Nación, aunque sin resignar intereses propios de nuestra provincia.

No pasó inadvertida la importante cantidad de embajadores tanto de países de nuestra región como de lugares más alejados del mundo, interesados en conocer al detalle el indudable potencial económico de la región. Es algo que ante la actual situación del país es digno de poner en valor, porque demuestra que la apuesta oficial y privada es a mediano y largo plazo, siempre con la seguridad de que la Argentina sobrellevará el complicado trance actual.

Como de costumbre, la Vendimia también se transformó en una tentadora vidriera política a nivel nacional, apoyada en la tradicional base de convivencia que caracteriza a la dirigencia partidaria local. Por ello es siempre posible ver aquí a representantes de los diferentes sectores juntos, por encima de diferencias partidarias. Un estilo de hacer política que no se puede resignar.

En síntesis, Mendoza puso en valor, como siempre, a su fiesta emblemática, demostrando en esta oportunidad que aun con mesura se puede festejar un año más de trabajo y apostar al futuro que nos merecemos los argentinos.

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