Rutas que no deben quedar relegadas

No hay casi que argumentar lo necesario que es disponer de vías de comunicación en buen estado, tanto para unir distintos puntos provinciales como para facilitar el tránsito en los sectores productivos.

Rutas que no deben quedar relegadas
La ruta 40 es una de las que aun tiene tramos pendientes de reparación en Mendoza.

El tiempo pasa y Mendoza, provincia que en general siempre tuvo buenos caminos, se va quedando en materia de conexiones terrestres con el resto del país y también dentro de su territorio. Nos vamos a referir a algunas rutas consideradas especialmente necesarias.

Uno de los casos que planteamos es el de la ruta nacional 40, en el sur provincial, donde desde hace un tiempo prolongado tenemos el nuevo tramo pavimentado entre Pareditas (San Carlos) y El Sosneado (San Rafael), en impecable estado por su adecuada banda de rodamiento y excelente demarcación vial.

La situación cambia totalmente y se complica al sur de Malargüe, donde el viajero tiene que bajar drásticamente la velocidad porque empieza un trayecto enripiado de aproximadamente 83 kilómetros hasta llegar a Neuquén. Allí se reanuda el asfalto.

El tramo de tierra al que nos referimos tuvo en enero dos realidades bien distintas: viajeros que lo recorrieron de ida hace más de dos semanas para ir a la Patagonia, encontraron mucho “serrucho” que los obligó a ‘ralentizar’ la marcha, mientras que diez días después, personal de Vialidad nacional dispuso operarios y máquinas y la situación cambió al producir un ostensible mejoramiento de la calzada.

Obviamente, no se sabe cuánto durará esa bonanza porque los vientos y el intenso tránsito, especialmente el pesado, van malogrando paulatinamente el camino.

Como expresara el usuario Guillermo E. Rojas, en una carta dirigida a Los Andes, ese tramo sin pavimentar de la ruta 40 “desalienta al turismo, al transporte de pasajeros, al comercio, y al desarrollo de un sector olvidado de la provincia”.

Siempre sobre la ruta 40, pero en el sector norte provincial, es esperable que se mantenga en ritmo la anhelada doble vía hacia San Juan, en la primera etapa de 18 kilómetros, que comprende el segmento que va desde el Aeropuerto Francisco J. Gabrielli hasta la entrada a Lavalle. Los trabajos están en ejecución con un presupuesto de $ 6.000 millones para los dos próximos años.

No hay casi que argumentar lo necesario que es disponer de esta vía de comunicación, aunque se esté lejos todavía de los 170 km que median entre las dos capitales de provincia en forma de autopista, por la necesidad de brindar una mayor fluidez para el transporte particular, público o de carga, hacia la terminal aérea y el Centro de Mendoza, lo que impulsará al comercio, al turismo y a las actividades conexas.

Finalmente, de la jurisdicción nacional pasamos a la local y nos hacemos eco de los incontables reclamos que han realizado los usuarios de la ruta provincial 14, o carril a Barrancas, que conecta a Maipú con el Este, a cuya vera hay bodegas, centros de atracción turística, escuelas, viviendas familiares y otros establecimientos.

La pésima situación del camino no tiene retorno, destruido por camiones que llevan áridos, excediendo las medidas permitidas para proteger el asfalto, y también por el continuo paso de equipos de envergadura de las plataformas petroleras ubicadas en las inmediaciones.

Inclusive, los vecinos que viven por allí y que no cuentan con movilidad propia, temen que en algún momento la empresa de transporte que atiende el recorrido por la zona deje de hacerlo por la dificultad de transitar una traza llena de baches, banquinas descalzadas y riesgos diversos.

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