Vitivinicultura: las exportaciones acumulan un 27% de caída en 2023

Si bien el descenso se moderó con respecto al primer semestre, no se pudo revertir la tendencia. Resaltan que un tipo de cambio más competitivo podría mejorar la situación.

Vitivinicultura: las exportaciones acumulan un 27% de caída en 2023
En lo que va de 2023, las exportaciones de vino acumulan una caída del 27% en volumen, pero un repunte de casi 13% en precio.

En el acumulado de enero a noviembre, es decir, casi con el año cerrado, las exportaciones vitivinícolas acumulan una baja del 27%: 24% para el vino fraccionado y 35,7% en el granel. Si bien el porcentaje de caída se fue moderando mientras avanzaba 2023, diversos factores confluyeron para complicar las ventas al exterior. Desde el sector plantean que algunas razones de la disminución tienen que ver con cambios en las tendencias de consumo, a las que la industria deberá responder, pero también a la macroeconomía argentina y aguardan a ver qué sucederá en los próximos meses.

Según se detalla en el informe de anticipo de exportaciones del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en los once primeros meses de 2023, Argentina exportó 180,5 millones de litros de vino (-27%). Esto, es 66,8 millones de litros menos en comparación con el mismo período de 2022. De ese total, 139,7 millones (77,4%) corresponden a vinos fraccionados (-24%) y 40,9 millones (22,6%) a vinos a granel (-35,7%).

Asimismo, el documento menciona que el precio promedio del vino total en el acumulado enero-noviembre es de US$ 3,50 por litro (+12,9%) y que el fraccionado llegó a alcanzar los US$ 4,23 el litro (+9,1%) y el granel US$ 1 (+18%). También, que en ese período ha aumentado el precio medio de los vinos varietales, espumosos y sin mención varietal.

En el primer semestre, el acumulado mostraba una merma de 31,7% en las ventas al exterior, con respecto a los números de enero a junio de 2022, con una disminución del 26,8% para el vino fraccionado y del 44,5% para el granel. Si bien hubo una leve mejoría, está lejos de tratarse de un panorama favorable.

El presidente de Bodegas de Argentina, Walter Bressia, recordó que las exportaciones habían repuntado un poco en octubre (la caída intermensual fue de 10,5%, una de las más bajas del año), pero que en noviembre la disminución, comparada con el mismo mes de 2022, volvió a subir al 15,9%.

Señaló que se debe tener en cuenta que Estados Unidos, el principal destino de los vinos argentinos, es uno de los mercados que más cayó, porque todavía ha estado agotando stocks que había acumulado antes y durante la pandemia, para evitar quedarse sin vino por dificultades logísticas. Al parecer, sumó, ahora están terminando esa mercadería y es de esperar que se reactive en 2024.

Bressia añadió que otra situación que ha perjudicado al sector vitivinícola es que, al no haber dólares, no han podido pagar servicios al exterior, como comisiones de importadores, publicidades en revistas o promociones en supermercados. El empresario resaltó que, en cualquier parte del mundo, para que el negocio se mantenga o crezca, hay que hacer promoción. Pero las Sirases (al igual que las SIRAs) están frenadas o, si las autorizan, no hay divisas para girar al extranjero. “Los clientes han levantado el pie del acelerador con el vino argentino”, lanzó.

El directivo de Bodegas de Argentina comentó que están a la espera de lo que suceda con el dólar en el próximo gobierno, aunque entiende que los cambios probablemente no sean inmediatos. Es que, con una inflación alta, que hace que los insumos sigan aumentando, y un tipo de cambio atrasado, el margen de ganancia es mínimo o, incluso, desaparece y algunas empresas siguen exportando sólo para mantener el mercado. Y no pueden aumentar los precios en el exterior, porque pierden aún más competitividad.

Pero también destacó que el vino argentino tiene una muy buena imagen afuera y que, en el contexto de una crisis que ha afectado a todo el mundo, los consumidores se han empezado a dar cuenta de que no tienen por qué pagar precios exorbitantes por vinos franceses o italianos de muy alta gama (que pueden valer hasta US$ 300 o 500 la botella). Y que, en cambio, pueden optar por los argentinos, con una excelente calidad a valores mucho más accesibles en ese segmento.

Mauricio Boullaude, de Barbarian Wines y vicepresidente de Wines of Argentina, explicó, a título personal, que recientemente participó de una feria de vino a granel y la caída en las exportaciones responde a un tema de competitividad, porque hay vinos chilenos y australianos mucho más baratos que los argentinos. Y esto se debe al atraso cambiario, que no logró revertir la posibilidad de liquidar 50% al tipo de cambio oficial y 50% al contado con liquidación. Además, las heladas afectaron el stock y la materia prima disponible se priorizó para los fraccionados.

Consideró que, si se logra recuperar la competitividad con un mejor tipo de cambio y ofrecer valores más similares a otros destinos, las ventas al exterior podrían repuntar el año que viene, siempre y cuando la vendimia 2024 alcance un volumen normal. Analizó que esta temporada no hubo heladas, pero aún podría haber afectación de las de 2022. Por otra parte, el fenómeno El Niño podría traer más lluvias en la época de maduración y cosecha.

En cuanto al embotellado, Boullaude mencionó que en mercados como Estados Unidos y Europa el consumo de alcohol está disminuyendo, porque los jóvenes eligen bebidas de menor graduación alcohólica, como los “ready to drink” -listos para beber, del tipo gin & tonic en lata-, que suelen tener entre 4 y 8 grados, o, incluso, opciones sin alcohol, como vinos y gin. Esto está impactando, sobre todo, en las etiquetas de bajo precio, que son las más elegidas por los jóvenes, porque suelen tener menor poder adquisitivo que los consumidores maduros. Y afecta a los vinos argentinos, australianos y chilenos.

A esta tendencia se suman la inflación y una mayor preferencia por los blancos, espumantes y rosados. En este sentido, consideró que la industria vitivinícola local debe tomar nota de estos cambios de hábitos.

Por otra parte, comentó que China -el único mercado que crecía antes de 2020, mientras el resto se mantenía bastante estable-, todavía está saliendo de la pandemia y el vino no es para ellos, como para los argentinos, un producto que integre la canasta básica, sino uno que destinan a obsequios y eventos, por lo que es prescindible.

Por otra parte, indicó que, por la inflación y la dificultad para subir los precios internacionales, muchas etiquetas están con márgenes negativos, por lo que se pierde interés en vender al exterior. A esto se añade una dificultad adicional: al no haber precios, por la incertidumbre, muchos proveedores no están entregando insumos. Y, por la escasez de divisas, hay bodegas que aún no han podido pagar las barricas del año pasado ni las comisiones al exterior.

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