En un contexto donde la sustentabilidad dejó de ser solo un valor agregado para convertirse en una estrategia clave de supervivencia y competitividad, las pymes mendocinas comienzan a mirar hacia las finanzas verdes como alternativa de crecimiento.
Estos instrumentos de deuda permiten a las empresas financiar iniciativas con impacto ambiental o social positivo, con la obligación de reportar los resultados.
En un contexto donde la sustentabilidad dejó de ser solo un valor agregado para convertirse en una estrategia clave de supervivencia y competitividad, las pymes mendocinas comienzan a mirar hacia las finanzas verdes como alternativa de crecimiento.
Entre las herramientas más destacadas aparecen los bonos verdes, sociales y sustentables: instrumentos de deuda que, además de garantizar la devolución del capital e intereses, aseguran que los fondos se destinen a proyectos con impacto ambiental o social positivo y medible.
“Pueden acceder a ellos todo tipo de organización, ya sean pymes o grandes empresas. Lo interesante es que también pueden acceder a ellos las asociaciones, y existen varias de ellas que ya se han financiado en el mercado de capitales argentino a través de bonos sociales” explica Carina Egea, presidente de la empresa Portfolio e integrante del Clúster Mendoza Regenera.
A diferencia de otros instrumentos, estos bonos exigen que las compañías reporten anualmente los resultados obtenidos. Por ejemplo, si el objetivo es cambiar la matriz energética de una empresa instalando paneles solares, la firma no solo debe ejecutar el proyecto, sino también medir y comunicar el ahorro energético y la reducción de emisiones durante toda la vigencia del bono.
Portfolio, con 20 años de trayectoria en el mercado de capitales, se ha posicionado como pionera en estructuración de instrumentos de financiamiento sustentable. Fue responsable, entre otros hitos, del primer Fideicomiso Financiero con Impacto Social del país (2020), destinado a productores vitivinícolas mendocinos, y de emisiones de Obligaciones Negociables Verdes para proyectos de eficiencia energética y parques solares.
Desde el Clúster Mendoza Regenera, la compañía trabaja en dos frentes: difundir las herramientas de financiamiento sostenible y ayudar a las empresas a estructurarlas, ampliando las alternativas de capital y fortaleciendo la visibilidad de sus iniciativas.
“Difundimos la importancia de la inversión con impacto, es decir, saber elegir como inversores en donde destinar nuestros ahorros como inversión, ya que además del rendimiento financiero, estos instrumentos tienen un valor adicional que es el impacto positivo que se tiene en nuestro entorno ya sea social o ambiental” , subraya Egea.
Con la integración de la sustentabilidad en la estrategia empresarial, las pymes mendocinas no solo reducen su huella ecológica, sino que también mejoran su reputación, atraen talento, optimizan recursos y responden a un mercado cada vez más exigente. Los bonos verdes se perfilan como una de las llaves para financiar ese futuro.