Pymedemia: una “enfermedad” que arrancó mucho antes que el Covid-19

Pymedemia: una “enfermedad” que arrancó mucho antes que el Covid-19
Durante el año pasado, más de 20.000 empresas cerraron sus puertas, según los números de la AFIP. / Los Andes

Con un cierre nacional del 4,2 % de las Pymes durante 2020, especialistas y cámaras advierten sobre problemas que se profundizaron durante la cuarentena, pero que tienen años.

El cierre de alrededor de 20.000 pequeñas y medianas empresas (PyMES) a nivel nacional, durante 2020, invita a analizar la situación de estas empresas dentro de la provincia de Mendoza. Si bien hay diferencias en cuanto a los números, la mayoría coincide en que enfrentan problemas que vienen desde mucho antes del Covid.

En principio, hay que aclarar que no hay datos actualizados sobre la cantidad de PyMEs en Mendoza. El último dato oficial del Ministerio de Producción de la Nación es de febrero de 2020, cuando se contabilizaban 40.328 empresas de este tipo. Desde la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores (Sepyme), dependiente del ministerio, prefirieron no dar otra información específica.

El último análisis de EcoLatina establece que en un año cerraron el 4,2% de las PyMEs a nivel nacional. Si ese mismo porcentaje se traslada a Mendoza (con las mencionadas 40.328 empresas del año pasado), podría pensarse en una caída de 1.693 PyMEs locales.

Desde el Ministerio de Economía de Mendoza no tienen un número concreto, pero recuerdan que la caída de la actividad económica en 2020 fue menor que a nivel nacional (-7%, contra -10%, respectivamente) y señalan que los municipios hoy presentan más actividades registradas (no pymes, sino actividades) que a inicios de 2020.

Una economista que sigue el tema es Mariángeles García, quien sostiene que la falta de mediciones concretas es un problema. De todos modos, considera “alarmante” la situación económica de varias empresas y comparte algunos números en base a informes de CAME y la Fundación Observatorio Pyme.

“Según los informes de CAME, este año llevamos una recuperación, pero estamos en valores menores a 2019. La incertidumbre a futuro, las restricciones en el mercado laboral y los costos impositivos, siguen desincentivando la generación de puestos de trabajo”, comenta la especialista.

En el caso de Cuyo, los números de CAME señalan que, durante la pandemia, el 62% de las empresas tuvo que endeudarse para poder subsistir el período de pandemia, y más del 80% dejó de pagar algún impuesto, lo que se traduce en endeudamiento impositivo y después complica el acceso al crédito.

“Por otro lado, desde Fundación Observatorio Pyme se plantea que todavía hay muchas empresas que no están 100% operativas. Es más, de las que tienen menos de 10 empleados, sólo el 51% de ellas está con productividad plena. Eso reduce la rentabilidad y se vuelve contra la PyME”, afirma García. A ello debe sumarse el aumento de costos por protocolos e infraestructura para la prevención del Covid-19, como las licencias y elementos de protección.

García señala que Mendoza, con la apertura temprana de actividades, tuvo un mejor desempeño que las otras provincias y que el tema de las PyMEs requiere de reformas estructurales: “Hay una reforma impositiva pendiente, las PyMEs están ahogadas impositivamente y con un mercado laboral con muchas restricciones”. Como positivo, destaca que muchas empresas lograron reinventarse, profesionalizarse y ser más eficientes.

La mirada de empresarios

Las cámaras consultadas coincidieron en la dificultad que atraviesa la economía hoy, pero también destacan que la caída de la producción y del empleo vienen desde antes de la pandemia. Tras un estancamiento del PBI y de empresas entre 2012 y 2018, las devaluaciones de 2018 y 2019 reforzaron una caída que se acentuó aún más con la pandemia y las restricciones.

Juan Manuel Gispert, director ejecutivo de la FEM (Federación Económica de Mendoza), considera que “la Pymedemia argentina arrancó antes del Covid”. En su visión, cada proceso de decrecimiento es peor porque genera un daño acumulativo y cree que hay cuatro factores que necesita la economía: financiamiento flexible, un tipo de cambio competitivo, un buen nivel de poder adquisitivo y una inflación controlada.

“Esas cuatro variables explican en gran medida el crecimiento de 2003 a 2011, junto con el buen precio de commodities que nutrieron las reservas del Banco Central. Las cámaras empresarias pedimos políticas públicas que acompañen en simultáneo a las cuatro variables”, afirma Gispert. Respecto del financiamiento, agrega que es necesario tanto para que una empresa crezca como para que puedan reactivarse aquellas que cerraron.

El director ejecutivo de la FEM remarca que el comercio y el turismo representan entre el 35 y el 40% de las Pymes mendocinas. “Turismo está con un tipo de cambio competitivo, pero por el cierre de fronteras está deprimido. Hoy con sólo abrir el turismo se podría evitar el cierre de otras empresas más”, apunta Gispert. Además, si se compara con 2019, hay un 20% menos de poder adquisitivo y el volumen de ventas es un 15% menor.

Desde el CEM (Consejo Empresario Mendocino), su presidente, Federico Pagano, afirma que los problemas que tienen Mendoza y Argentina no vienen sólo por hacer cuarentena, sino que hay “una destrucción de empleo privado y actividad que ya lleva 11 años”. En ese sentido, cree que la clave está en establecer planes que sean de mediano y largo plazo, en vez de proponer planes de coyuntura.

Una de las propuestas que plantea Pagano, y que comparte con varias cámaras de la provincia, es la de “intercambiar” Ingresos Brutos a cambio de la generación de empleo en blanco, promoviendo la inversión de los empresarios. “Yo creo que el camino va por ahí, con medidas que reconozcan la realidad que tiene la provincia pero que alinee tanto la política tributaria como lo económico y la generación de empleo en un mismo sentido”, sostiene Pagano.

Otra opinión es la de Gerardo Fernández, presidente de CECIM (Cámara de Constructores Independientes de Mendoza), que también concuerda con que la crisis comenzó antes de la pandemia, pero pone foco en la construcción y en cómo el Estado postergó pagos de obras públicas.

“Es histórico que, cuando hay conflictos económicos, el Estado lo primero que hace es dejar de pagar a los comitentes; privilegia los sueldos de los empleados públicos”, señala Fernández. Ese incumplimiento, que se dio a niveles municipal, provincial y nacional, generó deudas en varias PyMEs constructoras y, posteriormente, la descapitalización y el cierre.

“Muchas empresas han tenido que salir a vender maquinaria, terreno, inversiones que tenían. No sólo hay que contemplar las empresas que han cerrado; lo grave también es que hay muchas que están en una situación compleja, grave, porque se han descapitalizado y necesitás el capital de trabajo para poder iniciar una obra”, describe el presidente de la Cecim.

Mantener el tejido productivo

Según el Gobierno de Mendoza, todo indicaba que la pandemia y el cierre de actividades iba a generar un perjuicio para la economía. Por eso, el esfuerzo debía estar en reducir ese daño y evitar el cierre de empresas; mantener el tejido productivo para poder después reactivar la economía en la postpandemia.

Así lo asegura Alejandro Zlotolow, subsecretario de Industria y Comercio, que afirma que, en ese sentido, apuntaron algunas medidas como restringir menos las actividades económicas, impulsar protocolos de trabajo y facilitar la entrada y salida de personas de la provincia durante las restricciones.

Si bien no tiene un relevamiento concreto sobre PyMEs, el funcionario explica que hicieron un relevamiento de altas y bajas de actividades con información de los municipios (participaron todos menos Lavalle y San Carlos), con datos hasta mayo de este año. “Encontramos que las altas en general superaron a las bajas. Está contemplada toda actividad que uno tenga que dar de alta en un municipio”, afirma el subsecretario.

Esos números señalan que a inicio de 2020 había 72.500 actividades registradas y se finalizó el año con 73.279, lo que significa 779 actividades más de 2020 a 2021 (un 1% de crecimiento). “Del inicio de 2021 a mayo, tuvimos un resultado positivo: terminamos en 73.536 actividades. Otras actividades como la prestación de servicios han crecido mucho pero no se habilitan en los municipios”, señala Zlotolow.

Cabe aclarar que varias de esas actividades dadas de alta pueden implicar que una persona, al perder su empleo, se inicia como cuentapropista y se registra en el municipio, que no es igual a la creación de una PyME.

Mirando hacia adelante, Zlotolow señala otras medidas económicas que pueden dar frutos, como las leyes aprobadas de economía del conocimiento, la agencia mendocina de innovación y la ley de emprendedurismo. Además, señala que otros programas de inversión y capacitación fueron bien recibidos y es auspicioso con el Mendoza Activa II (de inversión) y Enlazados (de creación de empleo), aprobados en junio por la Legislatura.

La crisis pyme se cristalizó con la pandemia

En la última semana, se generó revuelo por un informe presentado por la consultora EcoLatina, titulado “Pymedemia: Argentina, con menos empresas que hace diez años”. El análisis reflejaba que, en el primer semestre de 2021, el consumo y la inversión mostraron señales de reactivación, pero la cantidad de empresas no lograba seguirles el paso.

“Durante el año pasado, más de 20.000 empresas cerraron sus puertas, según los números de AFIP. De esta forma, la plaza total se redujo 4,2% y volvió a los niveles de 2008”, especificaba el informe. Además, el análisis observaba tres etapas: entre 2003 y 2011, con un gran crecimiento del 60%. Entre 2012 y 2018, con un estancamiento de firmas, y entre 2018 y 2019, con el cierre de cerca de 18.000 empresas netas (-3,9%).

El análisis de EcoLatina no se divide por provincias ni regiones, pero sí incluye un estudio por rubros. En ese sentido, figura que 3 de cada 4 empresas argentinas se desempeñan en servicios, y los sectores más afectados en el cierre de locales fueron gastronomía y hotelería (-13,8 %), transporte (-8,1 %) y comercio (-4,1%), algunos de los rubros más golpeados por las restricciones.

El informe cierra considerando que el stock de empresas es un indicador de la dinámica actual y del futuro: “En una economía pujante con opciones de inversión, se abrirían empresas, en tanto el sector privado se mostraría dispuesto a asumir riesgos y emprender nuevos proyectos, confiando en su rentabilidad. Lamentablemente, la situación es la opuesta y el rebote de la pandemia pareciera ser eso: un rebote, que no se transformará en despegue.”

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