2 de marzo de 2026 - 17:34

Energía y geopolítica: por qué Argentina puede ganar protagonismo en un mercado global en crisis

Mientras el conflicto en Medio Oriente tensiona los precios del petróleo y el gas, el Gobierno vuelve a colocar a la energía en el centro de su estrategia económica.

En la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, el presidente Javier Milei volvió a definir a la energía como uno de los pilares del crecimiento económico argentino. El mensaje se dio en un contexto internacional marcado por la escalada del conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, con impacto potencial sobre la producción, la logística y los precios globales del petróleo y el gas.

Para Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, esta combinación de factores vuelve a colocar a la Argentina ante una ventana de oportunidad. El especialista analizó los cambios estructurales del sector energético local y las condiciones necesarias para que el país pueda capitalizar un mercado mundial cada vez más inestable.

El presidente Javier Milei habla ante la Asamblea Legislativa 2026, escoltado por la vicepresidenta Victoria Villarruel y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem
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Energía y minería, ejes para ordenar la economía argentina

Carnicer sostiene que la energía dejó de ser solo un sector productivo. “La energía se está convirtiendo en un ordenador económico para la Argentina y en un elemento clave para mejorar la balanza comercial energética”, afirmó. Según detalló, solo en hidrocarburos el país registró el año pasado un superávit cercano a los 5.000 millones de dólares, en contraste con un déficit acumulado de unos 40.000 millones entre 2010 y 2023.

En ese marco, el especialista remarcó que tanto la energía como la minería “aparecen como factores de enorme trascendencia, capaces de fortalecer la balanza comercial y el desarrollo productivo”. También subrayó el impacto territorial del sector: la localización de los recursos favorece a provincias históricamente relegadas, como Catamarca, Jujuy, Salta, San Juan o Santa Cruz.

En esa misma línea, interpretó la decisión de ubicar puertos de exportación en Río Negro, en lugar de concentrarlos en Buenos Aires, como una estrategia para ampliar la distribución federal de la renta que genera Vaca Muerta.

Chevron confirmó inversión en Vaca Muerta en sociedad con YPF
Vaca Muerta 

Vaca Muerta

Inversiones, reglas claras y una matriz energética diversificada

Para Carnicer, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) resultó “imprescindible” para el sector energético. A su entender, años de inseguridad jurídica y leyes de emergencia económica deterioraron la credibilidad del país y desalentaron inversiones. “Una ley que garantice que esas condiciones no volverán a repetirse es un reaseguro fundamental para atraer capitales y sostener el crecimiento”, señaló.

El analista también puso el foco en la energía nuclear. Destacó que Argentina cuenta con capacidades técnicas e intelectuales de alto nivel que quedaron relegadas durante décadas y consideró estratégico revalorizar el plan nuclear. En particular, mencionó el desarrollo de reactores de pequeña potencia, una tecnología que hoy impulsan Estados Unidos y Europa, con Francia como caso emblemático.

En materia tarifaria, explicó que la actualización en curso busca corregir un atraso acumulado sin generar un impacto brusco. “La tarifa no es el precio de la energía, sino el costo de transportarla y distribuirla”, aclaró, y señaló que el esquema de ajustes mensuales apunta a una convergencia gradual hacia valores razonables.

Minería

Guerra, precios y una oportunidad inesperada para exportar energía

El escenario internacional agrega un componente clave. Según Carnicer, los conflictos bélicos generan “cambios logísticos fulminantes” en el abastecimiento energético, como ya ocurrió con la invasión rusa a Europa. “Cuando estas guerras se prolongan, se encarece el transporte marítimo y se altera la productividad energética global”, explicó.

Uno de los puntos sensibles es el rol de Qatar, uno de los mayores exportadores de gas natural licuado (GNL), en competencia con Australia y Estados Unidos. Si su producción se viera afectada, el impacto sobre el mercado global sería significativo.

En ese contexto, Argentina aparece bien posicionada. El país prevé proyectos de exportación de GNL a partir de 2027 y, si logra acelerar los plazos, podría aprovechar mejor la coyuntura. “La producción de petróleo ya supera los 900.000 barriles diarios, cuando hace apenas tres años rondaba los 500.000”, destacó Carnicer.

Si bien reconoció que los precios más altos del crudo surgen de una situación “muy desagradable” como una guerra, admitió que favorecen a países productores. Para consolidar ese lugar, advirtió, Argentina deberá mostrarse como un proveedor confiable, respetando contratos y evitando medidas discrecionales.

“No es casual que los contratos de exportación de GNL que se están negociando estén orientados a países como Alemania, dentro de proyectos como el que impulsa Southern Energy con horizonte en 2027”, concluyó. En un mundo atravesado por la incertidumbre, la energía vuelve a ser una carta estratégica para el futuro económico argentino.

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