El hierro llega a “cuenta gotas” y se reduce el ritmo de la construcción

Poca oferta. Lejos de un efecto especulativo, las distribuidoras y corralones asocian la falta de stock a la alta demanda de los últimos meses y a la menor producción por parte de las fábricas.

El hierro llega a “cuenta gotas” y se reduce el ritmo de la construcción
En los corralones de la provincia hay materiales que escasean y otros que aumentan de valor casi cada semana. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Desde el 22 de abril pasado, cuando concluyó la etapa más rigurosa del aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO), las obras privadas se reactivaron en Mendoza y desde entonces, el Gobierno ha puesto el foco en la construcción como una forma de promover el empleo y la inversión- Sin embargo, muchas obras se han retrasado o no pueden iniciarse porque faltan materiales básicos, sobre todo hierro. Desde las distribuidoras aseguran que el precio se mueve a valores del dólar oficial, pero para el consumidor final se advierten incrementos en los precios.

En un recorrido que realizó Los Andes, se advirtió que hay grandes dificultades para conseguir hierro y los empresarios cuentan que los problemas llevan al menos tres semanas. En los corralones señalan que no disponen de stock, o bien advierten que no pueden vender hasta no conocer el precio de reposición que tendrán que afrontar más adelante, cuando la situación se normalice.

Así, las grandes distribuidoras locales se muestran cerradas al público general. Si bien están atendiendo, el stock que reciben solo les alcanza para completar entregas pactadas y cumplir con sus clientes habituales. No queda margen para grandes obras o nuevos pedidos.

Según explicó el empresario Guillermo Palumbo, de la empresa que lleva su nombre (distribuidores directos de la red Acindar), el factor principal que llevó a que hoy falte hierro para la construcción fue “la gran demanda en pandemia”, seguida de una menor producción a causa del dictado de diferentes políticas de aislamiento.

“La fábrica no ha aumentado los precios. Estos siguen la devaluación del dólar oficial, y no se mueven mucho más que el 1% o el 2% mensual”, señaló el empresario. Por otro lado, explicó que como parte de una red que fabrica y distribuye hierros en Argentina, no pueden retener stock: “lo que tenemos se vende, pero nosotros distribuimos a corralones”, comentó.

Según explicó, antes de la pandemia vendían 1.200 toneladas de hierro al mes, y producto de esta el número mensual se redujo a 500 toneladas, no por falta de demanda, sino por falta de stock. “La situación se va a normalizar de acá a tres o cuatro meses. En enero y febrero se produce un bache, porque la gente construye menos, y allí se podría llegar a normalizar el stock”, comentó.

En los corralones la situación es diferente. El stock bajo y la alta demanda generan que los precios aumenten, y que en un lapso de tres semanas se puedan apreciar tres precios diferentes para la compra de este material. Así, según explicaron desde uno de ellos, una barra de hierro que costaba alrededor de $ 500 hace dos semanas, pasó a valer el doble a los siete días, y hoy su precio se ajustó en un valor intermedio. “Con la incertidumbre, nos quedamos sin precios de referencia, y cuesta saber si después se va a poder reponer la mercadería”, señaló uno de los empleados.


Foto:
Foto:

Fábricas a media capacidad

Las fábricas no están produciendo al 100% de su capacidad, por los protocolos propios del Covid, y reactivar un horno que se detiene toma al menos 90 días, hasta que alcanza la temperatura adecuada para fundir los metales. Por eso, la vuelta a la normalidad tardaría al menos unos tres meses más.

Ariel Almando, gerente de ventas de la Palumbo, señaló que habiendo oferta estarían en condiciones de superar las toneladas que se vendían mensualmente antes de que iniciara la cuarentena. La relación entre el dólar oficial (para quiénes tienen billetes ahorrados), y el precio que se consigue en el mercado en pesos, hace que nunca antes el hierro tuviera un precio más bajo (al por mayor).

En cuanto a los faltantes, señaló que se dan en todas las categorías, perfilería, caños estructurales, y alambre galvanizado. “El alambre para viñas, y campos, se produce más que nada entre diciembre y febrero, pero más allá de la temporada, siempre pedíamos para tener stock, y ahora fábrica no ha podido mandar”, agregó.

De acuerdo con Palumbo, los problemas en logística suman retrasos para la normalización de los stock. “Antes teníamos tres o cuatro camiones por día, ahora tenemos uno cada tanto, y cuando se produjo el conflicto con San Luis, se sumaron 15 días más para la normalización”, indicó.

La situación se repite en todo el país. Desde la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), iniciaron un relevamiento para conocer las mayores dificultades. El estudio cerró este 23 de octubre, pero los datos preliminares dan cuentas de que faltan ladrillos huecos, chapa galvanizada, acero redondo y cemento.

Foto:
Foto:

Precios bajos en dólares

El último informe del Centro de Ingenieros, advierte que el costo de la construcción en dólares por metro cuadrado se ubica en U$S 732 para la vivienda económica (61 m²), y en un valor de U$S 1.084 para la de mediana calidad (136 m²). Estos números demuestran un aumento del 1,32% en el costo de construcción en el último mes, pero en lo que va del año, registra una caída del 2,7%, y desde el comienzo de la pandemia del 4,02%.

La entidad calcula el costo en dólares, basada en los datos del segmento comprador del Banco Nación. Al 9 de octubre, el costo era equivalente a $ 55.640/m2 para la vivienda económica y a $ 82.362/m² para la vivienda de mediana calidad de

Ahora bien, esta última semana, el dólar blue aceleró su subida y cerró el viernes en $ 193 para la venta, y en $ 187 para la compra. Así, para quienes tienen divisas ahorradas, la construcción se vuelve más atractiva.

No obstante, según evaluó Gerardo Fernández, presidente de Cecim (Cámara de Empresarios Independientes de la Construcción de Mendoza) , ese efecto tiene un límite, y se explica en que, con predicciones que dejan al dólar blue entre $ 300 y $ 500 hacia fin de año, las inversiones se paralizan. La incertidumbre es tal, que quienes tienen dólares guardados se retraen a la espera de un momento que resulte aún más conveniente.

“La construcción sigue parada, pero no solo por falta de materiales. El ciudadano común está conteniendo la situación y con tal de ganarle a la inflación, acepta precios inflados. Las empresas están en una situación muy compleja porque no hay financiamiento. Normalmente, se adquirían materiales y se pagaba a fin de mes con una orden de compra. Hoy se exige el efectivo”, agregó Fernández.

En paralelo, el empresario advirtió que la obra pública lleva dos años a muy bajo ritmo y en cuanto se terminen los cerca de 10 barrios que quedan por entregar, no habrá nuevas obras. “Los planes del Gobierno que buscan encontrar dinero en los blanqueos no tienen el efecto deseado porque sin confianza y respeto a la propiedad, el privado no invierte”, cerró.

Tenemos algo para ofrecerte

Con tu suscripción navegás sin límites, accedés a contenidos exclusivos y mucho más. ¡También podés sumar Los Andes Pass para ahorrar en cientos de comercios!

VER PROMOS DE SUSCRIPCIÓN

COMPARTIR NOTA