Mendoza sumó más de 44 mil pobres en la gestión Fernández

Dentro de ese número, hay casi 11 mil mendocinos que se encuentran en la indigencia. Aseguran que esto se debe a la inflación y los bajos salarios

En la provincia, 91.226 son los indigentes (8,7% de los habitantes). Eso equicale a10.954 más que en 2019. - Foto: José Gutierrez / Los Andes
En la provincia, 91.226 son los indigentes (8,7% de los habitantes). Eso equicale a10.954 más que en 2019. - Foto: José Gutierrez / Los Andes

En el segundo semestre de 2019, el 38,6% de los habitantes del Gran Mendoza, es decir, 393.283 personas, eran pobres. Esta semana se conocieron los datos de pobreza e indigencia del Indec para la primera mitad de 2023 y el porcentaje creció al 41,8% (3,2 puntos porcentuales). La cantidad de mendocinos que no pueden cubrir sus necesidades básicas es de 437.497, lo que significa que 44.214 personas cayeron bajo la línea de pobreza en Mendoza durante esta gestión nacional.

Otro número que también alerta sobre lo complejo de la situación es que la indigencia alcanzaba al 7,9% de la población del Gran Mendoza a fines de 2019 -el Instituto Nacional de Estadística y Censos releva 31 aglomerados urbanos-; esto es, 80.272 personas que no podían, con sus ingresos, adquirir una canasta mínima de alimentos acorde a sus requerimientos nutricionales. Y ahora, son 91.226 los indigentes (8,7% de los habitantes); 10.954 más.

Por otra parte, se debe tener en cuenta que los datos más recientes corresponden al primer semestre de 2023, con lo que aún resta ver el impacto que la devaluación post PASO y la marcada suba de precios en agosto tuvieron en este panorama. Ya que, además, el Gobierno nacional implementó una serie de medidas para intentar moderar el efecto erosivo sobre los ingresos de los argentinos con bonos para trabajadores privados y públicos, refuerzos para trabajadores informales, complementos para AUH, precios controlados, devolución del IVA, entre otros.

Nicolás Aroma, economista y director del Centro de Economía y Finanzas de Mendoza, señaló que ese incremento de la pobreza, de más de tres puntos porcentuales, y de la indigencia (de casi un punto) entre 2019 y 2023, al medirse ambas por ingresos, evidencia que éstos han crecido menos que el valor de la canasta básica. La principal causa, acotó, es la inflación, pero también influye el importante retraso en los salarios. El también asesor del PJ indicó que la variable empleo ha seguido creciendo, pero a costa de un nivel de sueldos inferior.

Sumó que hay un sector que ha sido muy afectado en Mendoza, que es el informal y que eso se observa en los índices de indigencia: en los últimos seis meses aumentó 1,7 puntos, superando el valor de 2019. Resaltó que se trata de un incremento fuerte, si se tiene en cuenta el periodo de tiempo. Aroma resaltó que el mayor crecimiento de la cantidad de personas viviendo en la indigencia “es una mala noticia, porque significa que la contención social no siguió el ritmo del aumento de la canasta de bienes básicos de alimentos”.

Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Inflación

Sebastián Laza, asesor del Ministerio de Economía y Energía de la provincia, planteó que la principal explicación del aumento en la cantidad de pobres es la inflación. Recordó que Mauricio Macri terminó su gestión con una suba de precios que, en aquel momento, era alta, pero que rondaba el 50%. Mientras que Alberto Fernández está llegando al final de la suya con el triple, alrededor del 150% anual.

El economista señaló que, a medida que crece la inflación, la pobreza de ingresos aumenta, porque el salario va quedando atrás con respecto a la evolución general de los precios. Y si esto sucede con el sueldo en blanco, aún más con el de los trabajadores informales y los cuentapropistas, que en Mendoza -y todo el país- son muchos.

Se trata, resaltó, de una pobreza de ingresos, no estructural, porque responde a la caída del poder de compra, ya que se mide en función de la capacidad de los ingresos reales para adquirir una canasta de consumo.

Laza expresó que Fernández le echa la culpa de esta situación a la pandemia, pero que todos los países tuvieron una caída de la actividad en 2020 y emitieron dinero, con lo que se elevó la inflación, pero después la fueron controlando; incluso Estados Unidos, que fue uno de los que más dificultades tuvo para reducirla. Añadió que mayoría de los países limítrofes a Argentina están en un nivel del 1, 2 o 3% y que los valores en nuestro país responden a una “administración nacional desastrosa, de las peores desde la vuelta a la democracia”.

En cuanto a la situación provincial, destacó que, salvo el año de la pandemia, Mendoza ha ido incrementando su PBG, se ha generado empleo privado y ocupación por cuenta propia -no así empleo público, por una política de mantener el orden fiscal- y, sin embargo, crece la cantidad de pobres por la inflación.

Pese a esto, añadió que la provincia tiene una menor proporción de planes sociales que otras. En el caso específico del Potenciar Trabajo, medido por cantidad de habitantes, hay menos que en San Juan o San Luis -Mendoza tiene hoy un mayor porcentaje de personas en la indigencia que estas dos provincias-, el NOA y el NEA. Y señaló que se trata de herramientas que contribuyen a paliar esta pobreza de ingresos.

Foto: José Gutierrez / Los Andes
Foto: José Gutierrez / Los Andes

Trabajadores pobres

El economista Carlos Rodríguez coincidió en que, cuando hay un proceso inflacionario, a los salarios les cuesta acompañar los aumentos de precios. Señaló que hoy se da una situación bastante inédita y es que, antes, una persona que tuviera una actividad propia, como un oficio, o un empleo con salario formal estaba por encima de la línea de la pobreza, mientras hoy a muchos les está resultando difícil no caer por debajo.

Esto obliga a la gente, sumó, a trabajar más horas o a que otros miembros de la familia deban buscar una ocupación para aumentar los ingresos. Y es lo que explica que, por más que se recuperan la actividad y el empleo, los niveles de pobreza siguen creciendo, ya que, además, muchos empleos son de baja calidad y salarios bajos, lo que se acentúa en el sector informal.

Rodríguez explicó que la pobreza no es homogénea, sino que hay una que es estructural, que se define no sólo porque los ingresos de ese hogar no alcanzan a cubrir la canasta básica total, sino porque también hay otras necesidades básicas insatisfechas; y otra que es inercial, cuando los ingresos están por sobre esa línea, pero hay algún tipo de NBI. Este último puede ser el caso de una familia cuyos miembros consiguen montos superiores a la CBT, pero habitan una vivienda inconveniente o en la que más de tres personas pernoctan en una habitación (algunos de los parámetros de la definición de pobreza).

También existe una coyuntural -lo que se suele conocer como “nuevos pobres”-, que se vincula con períodos de crisis, inflacionarios, en los que se ve sumergida en esta situación mucha gente, hasta que el ciclo económico se revierte, consigue un mejor trabajo y se recomponen sus ingresos.

El economista indicó que hay un núcleo de pobreza que no se ha podido reducir y que no bajó del 28% en las últimas décadas, pero a la que se ha sumado otra de orden coyuntural, producto de varios años de inflación elevada. Resaltó que la gente de menores recursos es la que destina una proporción mayor de sus ingresos a la compra de alimentos y, al aumentar más la canasta básica alimentaria que el Índice de Precios al Consumidor, se eleva la indigencia.

Perspectivas

Un informe sobre la evolución de la incidencia de la pobreza y la indigencia en el primer semestre de 2023, elaborado por el Centro de Economía Política Argentina, plantea que, para el segundo semestre de 2023 se anticipan niveles elevados de inflación y que la CBA y la CBT se moverán levemente por encima de la primera mitad del año.

En relación con los ingresos, el salario mínimo vital y móvil mostrará una mejora como resultado del incremento anunciado hace unos días y por el pago del bono para trabajadores informales (de dos cuotas de $47.000). Mientras que el Ripte, que viene siguiendo la evolución de la inflación, mostró niveles elevados en julio (el último valor disponible).

En tanto la AUH y la Tarjeta Alimentar muestran una tendencia a la baja, aunque este sector de población también fue alcanzado por el beneficio de la devolución del IVA. Los planes sociales se mantendrían, analiza el CEPA, en niveles similares al primer semestre, gracias a los bonos anunciados recientemente. Y la jubilación mínima tendría un mejor desempeño que en la primera mitad del año, como resultado de los refuerzos.

En términos de empleo, el trabajo registrado muestra, en 2023, un crecimiento sostenido, que podría mantenerse en el segundo semestre. Y a todo esto, señalaron, se suman las medidas anunciadas para Casas Particulares (bonos y devolución de IVA) y monotributistas (devolución de IVA).

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