Se conocieron cuáles son las áreas petroleras mendocinas que YPF quiere vender

La empresa encomendó el proceso al banco Santander, que ya envió un primer documento a potenciales interesados. Son 55 bloques en todo el país y 14 están en Mendoza.

Se conocieron cuáles son las áreas petroleras mendocinas que YPF quiere vender
Se conoció cuáles son las áreas petroleras mendocinas que YPF pone a la venta, dentro de un paquete de 55 en todo el país. Foto: José Gutiérrez / Los Andes

El Banco Santander será el encargado de llevar el proceso de venta de 55 áreas petroleras que pertenecen a YPF en todo el país. En Mendoza, son 14 los bloques, agrupados en tres grupos, que salen a la venta. La petrolera estatal ya había anunciado que pensaba desprenderse de los yacimientos maduros para enfocarse en la explotación no convencional.

El banco envió un documento con información preliminar a posibles interesados en participar de la compra. Se trata de una primera aproximación para saber quiénes podrían adquirir uno o más clústeres convencionales de petróleo y gas. Para manifestar ese interés, las empresas deberán firmar un acuerdo de confidencialidad, lo que les permitirá acceder a datos técnicos y económicos. Según publica Econojournal -desde YPF manifestaron que aún no hay comunicación oficial-, la petrolera estatal quiere finalizar el proceso en julio.

Esta primera presentación detalla que, en la provincia, las 14 áreas están divididas en tres grupos. El primero de ellos es Mendoza Norte, que se encuentra sobre la cuenca cuyana e incluye seis bloques: Barrancas Río Tunuyán, Ceferino, Mesa Verde, La Ventana y Vizcacheras. Mendoza Sur está en la cuenca neuquina y contiene también seis áreas, algunas compartidas con la provincia de Neuquén: El Portón, Chihuido de la Salina, Altiplanicie del Payún, Cañadón Amarillo, Chihuido de la Salina s, Confluencia Sur. Y el tercer clúster es el de Llancanelo, sobre la cuenca neuquina, con dos áreas: Llancanelo y Llancanelo R.

El documento también especifica cuál es la superficie de cada área, cuándo termina la concesión -las que antes concluyen son las de Cañadón Amarillo y Río Tunuyán, en enero del 2026, pero hay otras en las que el plazo se extiende por varios años más, como Mesa Verde, hasta septiembre de 2041-, el porcentaje de participación de YPF y, en caso de que esté asociada a otra empresa, de cuál se trata.

Asimismo, se precisa cuál es la producción de cada uno de los bloques y del clúster en su conjunto, tanto de petróleo, como de gas. Mendoza Norte tiene, a principios de abril, una de 11.725 barriles diarios y de 99 kilómetros cúbicos por día; Mendoza Sur alcanza una de 2.090 bbl/d y 844 km3/d; y Llancanelo produce 1.818 bbl/d y 2 km3/d.

El “Proyecto Andes” también incluye 7 áreas en Neuquén, 2 en Río Negro, 5 en Chubut, 1 en Santa Cruz (donde se informarán los clústeres próximamente) y 2 en Tierra del Fuego.

En febrero, Horacio Marín visitó por primera vez la provincia como presidente de YPF y habló sobre uno de los pilares del plan 4x4, que apunta a cuadruplicar la producción en los próximos cuatro años, con la mira puesta en la explotación no convencional. En esta línea, la empresa busca deshacerse de los yacimientos maduros, en los que compañías más pequeñas pueden obtener rentabilidad.

En Mendoza, YPF tiene unos 3.500 pozos, de los que 1.700 (48,5%) están inactivos, porque, por su madurez, han tenido un importante declive en su producción. El Ejecutivo ya había prestado atención a 14 áreas, cuyas concesiones vencen entre 2025 y 2027, para tener una cierta previsibilidad de qué planeaba hacer la empresa. En ese momento, se analizaba que podía devolverlas a la provincia y se buscaba comenzar a preparar las licitaciones. Finalmente, la petrolera decidió venderlas, con la intervención del Santander.

La inquietud del Gobierno provincial es que las empresas a las que se les transfiera la concesión no estén en condiciones de afrontar las inversiones que deben realizar para incrementar la productividad de esos pozos maduros. “Que un pozo o área sea marginal no quiere decir que no tenga más para dar. Quizás con estructuras empresariales grandes sí, pero otras más livianas y con ‘expertise’ para hacerlo, puede tener recursos para hacerlo. En nuestras dos cuencas nos queda mucho todavía por explorar”, habían manifestado.

El subsecretario de Energía y Minería de la provincia, Manuel Sánchez Bandini, señaló que han venido trabajando en conjunto con la empresa, para asegurarse de que se trate de un proceso ordenado y transparente. También, han consolidado en valor de los activos, considerando los pasivos ambientales y las inversiones comprometidas hasta el fin de la concesión, e incluyendo una posible prórroga, que es algo que interesa a algunos oferentes, sobre todo en las áreas que tienen vencimientos propios.

Asimismo, YPF les había comunicado que iban a desarrollar el proceso con bancos privados y algunas fechas tentativas, y si bien no conocían cuáles iban a ser específicamente las áreas, sabían que los clústeres iban a combinar algunas menos rentables y otras más, para que sea atractivo para los posibles inversores.

El funcionario añadió que el Ejecutivo está enfocado en que las inversiones aumenten la producción y el proceso sea ágil y rápido. En este sentido, el escenario menos buscado es el de la reversión de las áreas a la provincia, porque esto requeriría que YPF haga el saneamiento de pasivos de pozos que vienen en operación hace 40 o 50 años, lo que demanda una importante inversión y tiempo. Esto podría generar demoras -y faltas de producción- de unos tres años hasta que se lance una licitación y llegue un nuevo operador.

Hay otras dos posibilidades: la venta (el proceso que lanzó YPF), en el que el nuevo oferente debe hacerse cargo de todo, o la cesión, en la que se acuerda una metodología de traspaso. Esto, subrayó Sánchez Bandini, ya es una cuestión de oferta y demanda entre privados. Sin embargo, el Estado sí puede intervenir en la evaluación de la solidez técnica, legal y financiera de las empresas interesadas, como también en el otorgamiento de las prórrogas de concesión.

La preocupación es compartida por la Cámara Mendocina de Empresas de Servicios Petroleros (Camespe). Su vicepresidente, Carlos Galván, resaltó que, históricamente la generadora de mayor trabajo para las pymes prestadoras de servicios ha sido YPF (alrededor del 90 al 95%), por lo que están preocupados por la posibilidad de que cambie la matriz de los contratos.

Es que, si bien se están mencionando nombres de posibles interesados, están esperando a que se confirme quiénes serán los nuevos dueños de los yacimientos. Sumó que esperan que sean empresas de primera línea, incluso del exterior, porque en licitaciones pasadas ha habido compañías que han adquirido bloques y después no han invertido. Por otra parte, hay otras pequeñas que tienen sus propias ramas de servicios, con lo que no necesitan contratar a terceros.

Pero también entienden que, si llegan empresas que realmente invierten, es una oportunidad, porque esa inversión implicaría un incremento en la producción y un derrame en las empresas del sector.

Galván sumó que los socios de la cámara ya vivieron un proceso similar, cuando se privatizó YPF. Y si bien reconoció que no es lo que está sucediendo ahora, en cierta medida el impacto es similar, porque están haciendo una transferencia de activos al sector privado y la petrolera estatal va a negociar con los futuros concesionarios de manera particular.

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