29 de enero de 2026 - 14:05

Boom de fardos de ropa importada: crecen los revendedores y hay alarma en el comercio local

El ingreso de ropa usada y nueva en fardos desde el exterior crece en Mendoza, suma revendedores y pone en alerta al comercio textil local.

El ingreso de fardos de ropa usada y nueva desde Chile, en su mayoría con mercadería de origen estadounidense, impulsó un fuerte crecimiento de este tipo de comercio en Argentina. La modalidad, basada en la venta por peso, amplía su audiencia entre consumidores y revendedores que buscan precios más bajos que los del circuito tradicional.

La expansión de este fenómeno se da en un contexto de flexibilización de importaciones y ya genera tensiones con la industria textil local. En Mendoza, empresarios del sector llevaron su preocupación al despacho del Ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, donde advirtieron sobre el impacto que esta operatoria tiene en el empleo, la producción y el comercio formal.

Un modelo de consumo que crece con la apertura de importaciones

La flexibilización del ingreso de mercadería extranjera favoreció la expansión de los fardos de ropa usada y nueva, que llegan principalmente desde Estados Unidos, muchas veces ingresando al país vía Chile. Estos fardos se comercializan por peso y se venden con distintas metodologías.

ROPA IMPORTADA FARDOS
Fardos de ropa importada.

Fardos de ropa importada.

Para los consumidores, el atractivo son las prendas de marcas reconocidas están a precios muy por debajo del mercado tradicional. Comprar ropa por kilo permite acceder a indumentaria que, vendida de manera individual, tendría valores mucho más altos en locales comerciales o shoppings.

Sin embargo, desde el sector productivo local advierten que esta modalidad se da en un contexto de asimetría competitiva, donde la industria nacional enfrenta costos elevados, caída de ventas y una infraestructura debilitada frente a un mercado cada vez más dominado por importaciones.

Consumidores y revendedores: los dos motores del negocio

El crecimiento del comercio de fardos tiene dos protagonistas bien definidos. Por un lado, el consumidor final, principalmente familias que buscan ropa funcional, durable y de marca a precios accesibles, en un escenario económico ajustado.

Por otro lado, aparece con fuerza la figura del revendedor, que encontró en este sistema una forma de ingresar al negocio de la moda con una inversión inicial baja. En Mendoza, muchos compran varios kilos o fardos cerrados y luego revenden las prendas en ferias americanas, showrooms barriales o a través de redes sociales.

Este esquema permitió que el comercio de fardos amplíe rápidamente su audiencia, apoyado en plataformas digitales y en una lógica de microemprendimiento que se presenta como salida laboral frente a la falta de alternativas formales.

La advertencia del sector textil y la reunión con el Ministro de Producción

La preocupación del sector llegó por la mañana al despacho del Ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu. Este jueves 29, comerciantes mendocinos se reunieron con el funcionario para exponer el impacto de la ropa usada importada. Entre ellos estuvo el empresario textil Adolfo Trípodi.

Adolfo Trípodi: "Mendoza debe pensar en un desarrollo minero serio”
Empresarios textiles se reunieron con el Gobierno provincial y alertaron por la venta de fardos de ropa usada y nueva sin controles claros.

Empresarios textiles se reunieron con el Gobierno provincial y alertaron por la venta de fardos de ropa usada y nueva sin controles claros.

Le comentamos al ministro la amenaza que para nosotros representa la importación de ropa usada, por todas las implicancias que esto tiene”, afirmó Trípodi. Y agregó: “Los artículos que se comercializan en estas modalidades son deshechos de los países del primer mundo. Es basura que nadie quiere recibir y de repente nosotros somos los receptores de este flagelo”.

Según el empresario, el ministro “entendió perfectamente la situación” y se avanzó en el compromiso de crear mesas de trabajo conjuntas para abordar no solo esta problemática, sino también otras vinculadas al comercio, la industria y el sector agrícola.

Irregularidad, controles y competencia desleal

Trípodi también puso el foco en la falta de regulación. “Esto se vende hasta ahora en lugares absolutamente irregulares, debajo de los puentes. No es masivo, pero prende una luz de alerta”, sostuvo.

En ese sentido, remarcó la necesidad de igualar las condiciones impositivas: “Que paguen los mismos impuestos que pagamos nosotros”. Para el sector textil, el problema no es solo el origen de la mercadería, sino la ausencia de reglas que ordenen el comercio.

Consultado sobre el ingreso de los fardos, Trípodi fue contundente: “Vienen de Estados Unidos vía Chile”. Aunque aclaró que no maneja cifras oficiales sobre la cantidad de cargamentos, aseguró que la oferta visible en rutas y redes sociales ya les resulta preocupante.

Cómo funciona el negocio de los fardos en Mendoza

En Mendoza ya opera al menos un mayorista de fardos con local físico sobre Rodríguez Peña. Según difunden en sus redes sociales, venden fardos de 40 kilos, con categorías que incluyen parkas, buzos con capucha, ropa deportiva de invierno y blusas, entre otras prendas.

Las publicaciones indican precios desde 320.000 pesos por fardo, con marcas como Adidas, Nike y Champion en las categorías de primera calidad. Además, implementaron la venta de ropa por kilo, a unos 20.000 pesos, permitiendo armar outfits sin comprar grandes volúmenes.

En uno de los videos promocionales, una de las responsables del local explica: “Pusimos la ropa por kilo para quien quiera empezar a emprender y no tiene 500.000 pesos. Puede arrancar con 20.000, con 40.000, con lo que tenga”. La estrategia se completa con redes sociales activas y grupos de WhatsApp donde avisan la llegada de nueva mercadería, consolidando una audiencia en constante crecimiento.

La postura del Gobierno provincial frente al comercio desleal y los fardos de ropa

El subsecretario de Comercio, Industria y Logística, Alberto Marengo, explicó en conferencia de prensa que la preocupación por la venta de fardos de ropa se enmarca en un problema más amplio de competencia desleal y mercadería ilegal en Mendoza. “Hoy tuvimos la visita de la Federación Económica de Mendoza y la Cecitys, con una preocupación importante sobre el comercio desleal en la provincia, la competitividad, que se les complica muchas veces cuando tienen que competir con productos que vienen de contrabando o con falta de pago de mano de obra formal”, señaló el funcionario.

Alberto Marengo
Alberto Marengo, subsecretario de Comercio, Industria y Logística, confirmó la creación de una mesa de trabajo y un canal de denuncias anónimo para combatir el comercio desleal en Mendoza.

Alberto Marengo, subsecretario de Comercio, Industria y Logística, confirmó la creación de una mesa de trabajo y un canal de denuncias anónimo para combatir el comercio desleal en Mendoza.

Ante este escenario, Marengo confirmó la conformación de una mesa de trabajo conjunta entre el Gobierno provincial, cámaras empresarias y municipios. “Hemos armado una mesa de trabajo y largado un canal de denuncias anónimo, que estamos trabajando también con la subsecretaría de Trabajo y los municipios. La idea es poder atacar esta problemática y darles a ellos esta salvaguarda para que puedan trabajar tranquilos”, afirmó. El objetivo, explicó, es abordar el problema de manera integral y coordinada.

El subsecretario advirtió además sobre la magnitud del comercio informal: “Hay mucha mercadería en forma clandestina, de contrabando, marcas que no pueden demostrar la trazabilidad de compra, que no tienen facturas”. En ese sentido, remarcó que el foco estará puesto en reconstruir el origen de la mercadería: “Vamos a trabajar en la trazabilidad y empezar a subir en la cadena de dónde proviene todo esto, junto con la Federación Económica, la Cecitys, los municipios, la subsecretaría y la policía rural”.

Sobre la venta de fardos y ropa usada, Marengo reconoció que el fenómeno es diverso y complejo. “Hay mucho de lo que se denomina el mercado de las tiendas americanas, ropa usada que compite fuerte, y que en Mendoza se ve en lugares donde hay conflictos de fiscalización, como debajo de puentes de rutas nacionales”, indicó. También mencionó a Chile como un mercado cercano desde donde ingresa mercadería que impacta en el comercio local, aunque aclaró que se trata de “una foto del momento y una cuestión de coyuntura”.

Finalmente, al referirse a los locales que funcionan de manera visible, como los de calle Rodríguez Peña, Marengo fue claro: “La idea es primero identificar, por eso están los canales de denuncia, y atacarlos sistémicamente”. Y detalló: “Algunos están mal desde el punto de vista impositivo, otros no tienen la trazabilidad de la mercadería o las facturas, y otros no cumplen con la formalidad municipal”. Para cerrar, destacó la importancia del canal digital: “Es anónimo, pero es clave la participación de las cámaras, que funcionan como un paraguas para canalizar denuncias y permitirnos salir a trabajar”.

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