La historia de Independiente Rivadavia en esta edición de la Copa Argentina sigue entregando capítulos de locos, con encuentros abiertos hasta el epílogo, penales, y trámites difíciles. En esta ocasión, la victoria ante Central Córdoba no fue la excepción, y contó con mucho suspenso.
Cardillo provocó la explosión Leprosa:
El reloj marca el noveno minuto de adición, y todos los presentes en el Estadio Juan Gilberto Funes ya se preparan para sufrir en los disparos desde el punto del penal. Sin embargo, el nerviosismo crece a límites insospechados cuando Villa manda un tiro libre en el círculo central directo al área. En medio de múltiples futbolistas, el que se hace fuerte y la direcciona contra el arco es Mauricio Cardillo, tercer lateral por derecha que usó Berti en el partido. La pelota pega en el palo, y tímidamente cruza la línea de meta.
El grito de gol Azul retumbó en La Punta, al igual que el lamento del gran Central Córdoba, que hizo lo que pudo y peleó de igual a igual desde la cuarta categoría de AFA. Triunfo festejado y que ayudó a salvar las ropas.
La Copa Argentina, un camino de sufrimiento para Independiente:
Independiente Rivadavia
Independiente Rivadavia sigue su camino en la Copa Argentina
Pero no se trata del primer duelo que la Lepra define sobre el cierre, dando esa muestra de equipo fuerte mentalmente, pero que ha sufrido la paridad del fútbol argentino.
La fase anterior también terminó con victoria agónica y muy luchada. En esa ocasión fue Platense el que vendió cara la derrota, al igualar dos veces el trámite en los noventa minutos, y caer en la tanda de penales con un gigante Ezequiel Centurión. Ese 2 a 2 también fue sufrido, y por momentos con una sensación de que el sueño podía terminar.
Y el debut no quedó atrás. Es cierto que fue el encuentro con mejor rendimiento de la Lepra en la Copa Argentina, pero la exigua diferencia que logró sacar ante Estudiantes de Buenos Aires por el gol de Alejo Osella hizo que el suspenso esté presente hasta el pitazo final.
El inolvidable Goyeneche aseguraba que primero hay que saber sufrir para después amar, mientras que el cancionero popular de cancha asegura que si no se sufre no vale. Vaya si no lo sabrá este Independiente Rivadavia.