La FIFA oficializó que el remate de Sidny Lopes Cabral frente a la Selección Argentina fue el mejor gol del Mundial 2026. El lateral de Cabo Verde venció la resistencia de Emiliano Martínez con un disparo al ángulo que decretó el empate parcial en los dieciseisavos de final.
El lateral recibió un pase largo sobre la banda izquierda, controló la pelota y superó a un Alexis Mac Allister extenuado antes de buscar el arco. Con un disparo potente y combado, la pelota se clavó en la escuadra más lejana del Miami Stadium. El impacto visual fue tal que la FIFA le otorgó el premio Gol Hyundai del Torneo por encima de otros golazos como los de Eldor Shomurodov de Uzbekistán y Wilson Isidor de Haití.
De la quinta división alemana a las felicitaciones de Marcelo
La trayectoria de Cabral se describe como un milagro deportivo. Hace apenas tres temporadas, el defensor militaba en la quinta división de Alemania y vivía en un departamento donde utilizaba bolsas de basura como cortinas improvisadas. Hoy, a sus 23 años, juega en el Trabzonspor de Turquía con una cotización de cuatro millones de euros.
Tras la confirmación del premio, el futbolista reveló que recibió un mensaje de su ídolo, el brasileño Marcelo. El exReal Madrid le confesó que había votado por su gol y calificó como un placer verlo jugar. Cabral, quien antes del partido solo soñaba con una foto junto a Lionel Messi, terminó inscribiendo su nombre en la lista histórica de goleadores que incluye a Maxi Rodríguez y Richarlison.
La reacción en la tribuna del Miami Stadium también añadió una nota dramática al momento de la hazaña, ya que Cabral le prometió a su madre y a su novia que correría hacia ellas si lograba marcar. Al concretar el remate, su madre, Teresa, se desmayó por la emoción del impacto. El jugador relató que al levantar la vista y ver la trayectoria del balón, ni él mismo podía creer lo que acababa de ejecutar.
Cabo Verde, que estuvo cerca de eliminar a la Albiceleste en un partido que terminó 3-2 en la prórroga, encontró en este lateral su máxima figura, gracias a una rosca perfecta que desató el delirio de los fanáticos presentes en Estados Unidos.