NICOLÁS SALAS - ENVIADO ESPECIAL A LA BOMBONERA
Con un mejor complemento, la Selección Argentina enderezó su andar rumbo al Mundial 2026. Volvieron las buenas sensaciones (y los goles).
NICOLÁS SALAS - ENVIADO ESPECIAL A LA BOMBONERA
La Selección Argentina no tuvo mayores inconvenientes para golear a Zambia, 5-0, en un partido disputado que significó el último amistoso en tierras argentinas, previo al Mundial 2026. La Bombonera fue una verdadera fiesta y Argentina se despidió del del país antes con otra alegría.
El encuentro no había terminado de armarse cuando Lionel Messi frotó la lámpara para generar una acción que definió por el medio Julián Álvarez. Lo que se presumía en la previa, comenzaba a saborearse sobre el campo de juego: Zambia no es un equipo que pueda poner en aprietos al seleccionado de Lionel Scaloni.
Sin embargo, y pese a la derrota, el elenco africano tuvo algunas ocasiones en las inmediaciones del área argentina. Un remate, bloqueado, y un córner que trajo dudas por una posible mano, las chances que desataron algunas plegarias en el lado albiceleste.
Aunque Messi intentó romper con su habitual verticalidad, el seleccionado visitante elige defenderse muy cerca de su arco con todos sus hombres y casi no ofrece despacios. El frontón naranja no cede tras el primer gol. Hay un lento retorno a controlar el balón y la velocidad con que se juega. Paredes, artífice del primer pase.
Con el correr de los minutos, la principal falencia argentina queda expuesta: no hay sociedades para abrir a la defensa visitante. Sin triangulaciones ni paredes, y con un ritmo demasiado lento y previsible, Argentina controla el balón, pero no inquieta a su rival. Hay algunas imprecisiones que llaman la atención.
Argentina volvió a encontrar espacios recién sobre los 40', con un pase a Julián que luego intentó definir al segundo palo, cuando llegaban varios compañeros por el centro del área. Fue el segundo intento claro del seleccionado. A esta altura, los hinchas se mostraban sorprendidos por la escasa producción ofensiva de los de Scaloni.
Un puñado de minutos después, Argentina volvió a encontrar por donde poner de frente al arco a Julián Álvarez. Sin embargo, el delantero buscó el segundo palo, cuando la acción pedía un centro atrás. Fue un aviso, porque a los 43' llegó una buena combinación dentro del área y Messi (¿quién más?) cruzó el remate para dejar sin chances al arquero visitante.
En el arranque del complemento, Almada cayó dentro del área africana y el juez principal sancionó penal. Nicolás Otamendi, otro que se despidió del seleccionado nacional en tierras argentinas, anotó el tercero. Fue el punto de inflexión para la noche: Scaloni comenzó a mover el banco para continuar probando variantes de cara a la lista definitiva, de 26 nombres.
Otro de los buenos aspectos que entregó la etapa es la decisión del entrenador de parar unos metros más arriba en el campo a Enzo Fernández. El volante del Chelsea tiene gol y buena lectura en los metros finales. Un remate suyo provocó una gran reacción del arquero zaireño.
Pero la que no pudo tapar el bueno de Mwanza fue un remate en contra de su arco de Chanda, que intentó despejar una buena pared entre Almada y Messi y terminó anotando el cuarto gol argentino.
Quedó para el final otra gran acción colectiva, que culminó con un remate de Barco y el posterior rebote en Sinkala, para el 5-0 definitivo.
Fue una noche de reencuentro y festejos. Argentina partirá rumbo al Mundial 2026 convencido de que lo mejor está por venir.