Gimnasia y Esgrima es pura nostalgia: aquel inolvidable 5-2 a San Lorenzo, en 1971
El de este martes no será un partido más; por los 42 años de espera y por el rival, que forma parte de una de las páginas más gloriosas de Gimnasia y Esgrima.
Aquel elenco mensana se destacaba por su talento y su enorme desfachatez para jugar en cualquier escenario.
Después de 42 años, Gimnasia y Esgrima y San Lorenzo de Almagro volverán a enfrentarse en Primera División. Será este martes, en Mendoza, en un cruce que representa un hito dentro de un historial breve y equilibrado, compuesto por apenas cinco partidos oficiales: dos triunfos del Ciclón, dos del Lobo y un empate.
El regreso del conjunto mendocino a la máxima categoría invita a mirar hacia atrás y a recuperar una de las páginas más gloriosas del fútbol mendocino. Por eso, la invitación es a viajar al pasado, más precisamente al año 1971, donde el Lobo participó de aquel Torneo Nacional.
Gimnasia y Esgrima
Gimnasia y Esgrima escribió una de sus páginas más inolvidables en el Viejo Gasómetro.
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Un Lobo lleno de fútbol
Comandado por el Maestro Víctor Legrotaglie, el mejor futbolista mendocino de todos los tiempos, el Lobo y su vistosa escuela del toque, del juego asociado como método para fabricar los espacios y definir los partidos con goleadores de estirpe y punteros veloces, tocó el cielo con las manos.
Gimnasia y Esgrima, el elenco de Los Compadres, el que enloquecía a los rivales con entregas cortas, precisas y al pie, humilló al San Lorenzo de Los Matadores en el propio Viejo Gasómetro de Avenida La Plata. Fue un 5 a 2 tan lacerante para el Ciclón como apoteótico para el Blanquinegro, aunque el Lobo le terminó haciendo precio al Azulgrana.
Gimnasia y Esgrima
El reconocimiento de propios y extraños no se hizo esperar: Gimnasia y Esgrima fue destacado por su enorme talento para jugar.
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En aquel elenco cuervo había figuras de la Selección argentina de entonces como Rezza, Telch, Fischer, García Ameijenda y Ayala. Pero eso poco le importó al Gimnasia del Víctor y su ballet, como tituló después la revista El Gráfico en su crónica.
Descontrol azulgrana
Después de algunos minutos iniciales favorables al local, Gimnasia impuso su fútbol y fue erosionando el orgullo de un San Lorenzo que, tras el cuarto gol mendocino, comenzó a golpear a mansalva. Incluso el árbitro Goicoechea detuvo el partido, llamó a Legrotaglie y advirtió que no se hacía responsable si el Ciclón seguía pegando.
Que tocaran sí, pero para adelante. Gimnasia bajó el ritmo, aunque el Víctor siguió tocando, y al final el juez, con una sonrisa, no tuvo más que felicitarlo.
“Hoy Mendoza está de fiesta, vino el Víctor con su orquesta”.