Oscar Pistorius vive bajo el anonimato en el suburbio de Waterkloof tras obtener la libertad condicional en enero de 2024. La ex-estrella deportiva, condenada por el asesinato de Reeva Steenkamp, trabaja actualmente en una empresa de ingeniería de sonido y mantiene un perfil bajo que lo vuelve casi irreconocible para sus vecinos.
El antiguo "Blade Runner" luce hoy cabello canoso y barba incipiente. Prefiere cubrir sus prótesis con pantalones largos para no llamar la atención mientras desayuna huevos de camping en una cafetería local. Su única compañía constante es Maggie, una perra caniche miniatura que es descrita como una de las mascotas más queridas del vecindario.
¿Dónde vive Oscar Pistorius y cómo lo ven sus vecinos?
Pistorius reside en la mansión de su tío Arnold Pistorius, una propiedad blindada con vigilancia privada y perros guardianes. A pesar del entorno de lujo, el sentimiento en el suburbio es de rechazo. "No queremos saber nada de él por aquí. Es como un fantasma. Ha desaparecido de la faz de la Tierra", relató un vecino al periódico inglés, Daily Mail.
Su vida social se ha desplazado hacia una iglesia evangélica, lejos de los círculos tradicionales de su infancia. Allí, el hombre que una vez compitió en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 colabora con tareas logísticas. Un miembro de la congregación aseguró: "Siempre ayuda con cosas como aparcar y servir café. Es parte de nuestra comunidad".
¿Qué hace hoy Pistorius y qué dice su familia del crimen?
La rutina incluye esporádicas visitas a canchas de pádel, tiendas de bicicletas y una carrera de 70 millas donde logró el puesto 555. No obstante, el veto de las competiciones profesionales y la falta de patrocinadores son absolutos. Su contacto familiar se limita a un círculo estrecho, manteniendo una relación distante con su padre, Henke Pistorius, desde el veredicto judicial.
Henke defendió recientemente a su hijo en un programa de televisión: "Oscar está muy triste y arrepentido por lo sucedido. Lo que pasó no es lo que dictaminó el tribunal". Estas palabras contrastan con la sentencia de 13 años por disparar cuatro veces contra Steenkamp en 2013. Pistorius tiene prohibido viajar al extranjero y debe informar a la policía si abandona la provincia. Los porteros del barrio confirman que ya no frecuenta bares, limitando sus salidas a traslados discretos en aplicaciones móviles.
Pistorius ha asumido su nuevo rol en la ingeniería de sonido como un giro radical respecto a su pasado. Mientras intenta sostener este anonimato, diversas productoras internacionales han manifestado interés en convertir su vida y el crimen en una serie documental al estilo de plataformas como Netflix.