3 de octubre de 2025 - 19:34

Con la historia como estampita, Gimnasia y Esgrima se prepara para el partido del año

Gimnasia y Esgrima cuenta las horas para la disputa de un encuentro clave para sus aspiraciones de lograr el ascenso en la Primera Nacional.

A medida que la hora del partido se acerca, la ilusión se agiganta de manera conjunta con los nervios, los miedos y la ansiedad. Por estos días el hincha de Gimnasia y Esgrima no puede pensar en otra cosa que no sea el duelo del domingo por la Primera Nacional, donde buscará su gran anhelo.

El Lobo mantuvo vivo ese sueño con buenas actuaciones, un equipo sólido y seguro, y una localía que por momentos sostuvo la presencia en los puestos de vanguardia. Por eso mismo, el propio reducto se erige como la principal herramienta en la que el fanático decide apoyarse. El marco de público como elemento de motivación propia y de presión para el rival, la historia escrita como inspiración, y el deseo de festejar como alimento.

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Allí, en todo momento aparece la figura de alguien que pasó de ser el gran ídolo de tiempos mejores a ícono religioso. El Víctor ahora aparece impoluto en las paredes del club, gigante en los carteles del estadio, y a modo de estampita en los bolsillos blanquinegros y en la mítica número 8 que hoy porta el pibe Nicolás Romano, que hasta parece salido de ese equipo del "Toque, Lobo, toque".

Dentro de la cancha, el elenco de Ariel Broggi tendrá que encontrar el punto justo de cocción entre recibir el aliento de las tribunas y usarlo como combustible, pero sin caer en la ansiedad y perder los estribos. Mucho más teniendo en cuenta que también habrá gente siguiendo muy de cerca lo que Estudiantes de Caseros haga ante Mitre en Santiago del Estero.

Gimnasia y Esgrima palpita el duelo del domingo:

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Paradójicamente, un partido pasa como un suspiro dentro de una campaña de 34 fechas, pero noventa minutos es una eternidad para el corazón de aquel que espera desde hace un año esa bendita revancha. El festejo está a la vuelta de la esquina, pero primero hay que llegar a ella. Como reza el refrán futbolero "hay que ir paso por paso". Que el San Víctor de los milagros esté contigo, Lobo.

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