Consejos para sobrevivir a la rutina

El trabajo ocupa gran parte de nuestra vida cotidiana durante el tránsito semanal. Intentar escaparle a las prácticas que nos alienan es una clave para conservar la pasión y el buen humor en nuestro empleo.

Consejos para sobrevivir a la rutina

Prender la computadora a las 9 de la mañana y leer los mails. Al mediodía, a las 12 en punto, ir a almorzar al comedor. A las 17 salir hacia casa. Todos los días igual. ¿Hay que acostumbrarse a la rutina? No necesariamente. Hay pequeñas cosas que los empleados pueden hacer para combatirla y lograr que su trabajo no se convierta en un ritual monótono.

La monotonía no deber ser tomada a la ligera: psíquicamente, es tan agotadora como el estrés. Pero no hace falta llegar a ese punto.

Aquí, ocho consejos simples para romper con la rutina en el trabajo:

- Moverse en vez de estar siempre sentado: Estar permanentemente sentado delante del ordenador no sólo es aburrido sino que se vuelve rápidamente bastante monótono. Y lo peor es que todo parezca siempre lo mismo. Por eso, pequeñas acciones, como levantarse cada tanto de la silla y trabajar de pie, pueden ayudar. Si no puede conseguirse un escritorio para trabajar de pie, al menos acostúmbrese a ponerse cada tanto de pie para hablar por teléfono.

- Cambio de escenario: Modificar un poco el entorno también da respiro. ¿Por qué no hacer el meeting en la cocinita de la oficina o en el patio? ¿Y qué tal si se prueba mantener la conversación haciendo un poco de ejercicio o dando un paseo? Todo esto ayuda a combatir el cansancio.

- Pausa del mediodía: Al ir a almorzar, muchos pueden tener la misma sensación del protagonista de "Groundhog Day" ("Hechizo del tiempo"): siempre a la misma hora, siempre los mismos platos, siempre la misma mesa, siempre con los mismos colegas. Un primer paso para salirse de ese círculo vicioso es salir en vez de ir al comedor de la empresa. O quedar a almorzar con otros colegas.

- Nuevos razonamientos: Si siempre se habla con las mismas personas, probablemente llegue un momento en el que las conversaciones laborales sean siempre las mismas. Por eso, puede ser bastante refrescante pedirle opinión a los más nuevos. ¿Por qué no preguntarle al becario que opina sobre ciertas cosas o cómo resolvería un problema?

- Modificar el orden de las cosas: ¿Todos los panaderos ponen al horno primero las facturas y luego el pan? ¿Todas las profesoras de baile enseñan los pasos siempre en el mismo orden? Para romper con la rutina a veces basta con modificar el orden en el que se hacen las cosas.

- Desintoxicación digital: La tecnología puede facilitar muchas cosas, pero a veces menos es más. Cuando se pasa mucho tiempo trabajando en el ordenador, anotar las ideas en papeles de colores con un lápiz puede ser un cambio y además es a veces más visible y claro que anotar en un documento de Word. Otra cosa que sirve es visitar otro sector y hablar un rato con los empleados en vez de contactarlos por teléfono o e-mail.

- Intercambio de tareas con los colegas: Juan siempre maneja la cuenta de los Pérez y Ana la de los Rodríguez. ¿Por qué no hacerlo una vez al revés e intercambiarlas?

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