Un policía rescató a una niña del maltrato que sufría en su casa y pidió su guarda hasta que sea adoptada

El hecho ocurrió en Córdoba. El efectivo policial se conmovió por la falta de manutención que exhibía la pequeña.

Leandro González junto a Analía Aballay, los policías que rescataron a la pequeña. / Foto: Gentileza
Leandro González junto a Analía Aballay, los policías que rescataron a la pequeña. / Foto: Gentileza

Eran las 3 de la madrugada del sábado cuando ingresó a la fuerza policial cordobesa el llamado de un hombre. Denunciaba que su pareja lo había herido a cuchillazos y se había atrincherado con su hija (identificada por su inicial como A.), de apenas 2 años y cuatro meses.

Minutos después, la sargenta Analía Aballay arribó a la casa del barrio Alberdi, en la Ciudad de Córdoba, a unas pocas cuadras del puente Avellaneda. Lo primero que vio fue al denunciante con heridas en una mano y un brazo. Luego ingresó a la casa por una puerta lateral y logró reducir a la madre y rescatar a la nena.

Luego de recibir el llamado de Aballay, Leandro González cabo primero de la policía, llegó a la casa a las 5.30. Compró comida, leche y pañales para la menor. Luego de esto dio un paso más: se ofreció a darle techo, alimento y amor a la niña hasta que la Justicia defina su futuro.

La niña duerme en brazos de la sargenta Analía Aballay, que la rescató del maltrato que sufría en su hogar.
La niña duerme en brazos de la sargenta Analía Aballay, que la rescató del maltrato que sufría en su hogar.

“No sabés el estado de maltrato y abandono que sufría esa nena. Tenía quemaduras de cigarrillos, moretones, una mordedura de perro en una manito que nunca fue tratada. Lo pienso y no lo puedo creer”, afirma González a TN, que rescató a la víctima del infierno que vivía en su casa

“Yo tenía que retirarme a las cinco, pero me quedé voluntariamente a colaborar con Analía. Y así fue que empezamos nosotros a cuidarla”, le cuenta el efectivo a TN. La madre de la pequeña quedó detenida.

El agente se sintió conmovido por el maltrato y la falta de manutención que exhibía la víctima. “Estaba descalza con los pies lastimados y sucios. Le quisimos poner medias y se las sacaba. Los piojos se le veían a dos metros de distancia”, detalló el agente. Y agregó: “Fue una escena emocionante y, a la vez, muy difícil”.

González tiene 33 años, vive en el barrio Yofre Norte de la capital cordobesa y está casado con Yanina, con quien tuvo tres hijos: Santino (9 años), Bautista (8) y Bruno (un año y medio). “En la Unidad Judicial nos dijeron que podíamos pedir la guarda. Y al principio, con Analía casi que nos peleábamos para ver quién de los dos se llevaba a la nena a su casa”, comentó.

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