Este lunes, un grupo de 14 estudiantes de Medicina de la Universidad del Aconcagua, vivió un lamentable suceso en las inmediaciones de un popular cafè cèntrico, ubicado en la intersección de General Espejo y España, en pleno centro mendocino.
Lo que era un encuentro distendido entre compañeros, terminó en un lamentable episodio de violencia y amenazas por parte del empleado.
Este lunes, un grupo de 14 estudiantes de Medicina de la Universidad del Aconcagua, vivió un lamentable suceso en las inmediaciones de un popular cafè cèntrico, ubicado en la intersección de General Espejo y España, en pleno centro mendocino.
Según el testimonio de tres de los jóvenes, tras compartir un momento distendido antes de ir a cursar, decidieron pagar la cuenta combinando pagos individuales y efectivo para facilitar la tarea del personal. Sin embargo, lo que pretendía ser un gesto de organización desencadenó una reacción inesperada por parte del cajero del lugar.
"Cuando fui a pagar en efectivo, el cajero empezó a tratarme de manera muy despectiva", relató una de las estudiantes. Lo que comenzó con malos tratos verbales escaló rápidamente cuando, según contaron, el empleado salió del mostrador para increparlos.
El momento se volvió más oscuro al recurrir a la agresión física: "Le encajó una piña, le sacó los lentes y lo lastimó", señaló una de las jóvenes, refiriéndose a uno de los estudiantes que intentó mediar en la situación. Las amenazas, según los testigos, no cesaron allí, extendiéndose incluso a quienes intentaban registrar el momento o llamar a las autoridades.
Lo más alarmante para el grupo no fue solo el brote de violencia vivido por el empleado, sino la falta de contención por parte del establecimiento. Los estudiantes aseguran que se les negó el libro de quejas y que ningún encargado o dueño se hizo presente para ofrecer disculpas o una solución.
"Es una situación completamente humillante que nadie debería vivir, mucho menos que te golpeen físicamente" expresaron con indignación. Al retirarse del lugar, el grupo confirmó que ya se han realizado las denuncias pertinentes ante la policía y el la Justicia.
Mientras esperan una solución, el incidente deja una mancha en la reputación del lugar, que suele ser de los más frecuentados por los mendocinos y turistas, planteando interrogantes sobre la atención al cliente y la seguridad en los espacios gastronómicos más concurridos de la ciudad.