Eduardo Vaqués Correa (66), el querido y conocido globonauta mendocino que vive en España hace diez años, tiene motivos para relajarse; aunque -claro está- sin descuidarse. Y es que el hombre que había usurpado su casa en Guaymallén a fines de la semana finalmente pasado abandonó la vivienda de calle Victoria en Villa Nueva, Guaymallén. A raíz del episodio, Vaqués Correa debió ser internado en Málaga y sufrió una descompensación en su salud.
"Ya la han cerrado nuevamente con un candado y reforzado la seguridad. Pero la recomendación es que le diga a algún conocido que se vaya a vivir al lugar, que trate de alquilarla cuanto antes o que directamente la venda. Para evitar que esto se repita", resume, ya más tranquilo, Vaqués Correa a Los Andes y desde España.
Okupa Guaymallén 2.jfif
Okupas abandonaron la casa de un mendocino que vive en Europa y debió ser internado: así fue la retirada. Fotos: Gentileza
"Se fueron un día después de que fue la policía y salió la primera nota. Creemos que, como acababa de salir del penal, no quiso arriesgarse a una nueva causa penal y a la posibilidad de volver a la cárcel", detalla uno de los vecinos de esa zona de Guaymallén, quien actuó rápidamente y avisó a la policía cuando vio intrusos en la casa.
Cronología de una usurpación
Entre fines de 2015 y comienzos de 2016, Eduardo Vaqués Correa, se fue a vivir Ronda (España). Hacia allí migró con sus proyectos personales y, entre otras cosas, empujado por una serie de situaciones delictivas y de inseguridad con que tuvo que lidiar en su provincia.
Diez años después de aquel momento, Vaqués Correa -quien cumplirá 67 años el 28 de mayo- debió ser hospitalizado en España el viernes de la semana pasada. Fue luego de que, por medio de algunos vecinos, tomara conocimiento de que su casa de Guaymallén había sido usurpada por otras personas que no eran aquellas a quien se la estaba alquilando desde que viajó al viejo continente.
Una arritmia cardíaca y un pico de hipertensión fue el cuadro que le diagnosticaron entre la noche del 16 y la madrugada del 17 de mayo, instantes después de que desde Mendoza le comunicaran que su casa mendocina -ubicada a 200 metros de la Municipalidad de Guaymallén- había sido usurpada. Y hasta le enviaron fotografías de quienes eran los okupas en su casa.
Cuando el mendocino decidió iniciar su nueva vida en España, alquiló una de sus casas en Villa Nueva a un hombre mayor y conocido de sus padres. En tanto, la segunda de las viviendas -son dos casas contiguas, ambas de propiedad de Eduardo y ubicadas en un mismo pasillo- quedó vacía y desocupada.
En 2023, cuando Vaqués Correa regresó a Mendoza para completar unos trámites de su jubilación, se encontró con que la primera de esas casas ya no era habitada por el inquilino con quien había acordado el alquiler. En lugar de este hombre, se encontró con el hijo del "inquilino legal" habitando bajo ese techo.
Y el viernes 16 de mayo, un vecino de Eduardo observó como otra persona violentaba, rompía una reja y la puerta de la casa de al lado de la que el globonauta mendocino estaba alquilando. Además, le vincularon que en el lugar ya se veían movimientos raros y vinculados con la compra y venta de drogas en la zona.
Así se fueron los "okupas" de la casa de Guaymallén
El 19 de mayo, Los Andes publicó la primera nota referida al difícil momento que atravesaba Eduardo Vaqués Correa en España y desde hacía algunos días, tras haberse enterado de la situación en su casa. Un día después, y según describen los propios vecinos de calle Victoria, el intruso ya no estaba en la casa.
"Teníamos el dato de que el sujeto que merodeaba por la casa el viernes 16 -y quien finalmente se metió- hacía poco había salido del penal. Entonces llamamos al 911, vino la policía y lo entrevistó. Él se puso nervioso, le habló a la otra persona -que es quien está viviendo en la casa que Eduardo tenía en alquiler-, y este segundo hombre le explicó a la policía que era el padre del sospechoso. Y que lo estaba hospedando en su casa para que tuviera un lugar cuando visitara su familia", describió uno de los vecinos y que fue quien más se movió tras la usurpación.
De acuerdo al relato de los vecinos, quien vivía en la casa que había dejado en alquiler Vaqués Correa -hijo a su vez del inquilino legal con quien había acordado el globonauta la renta- le dijo al otro hombre que podía meterse en la casa de atrás, ya que no había nadie. Así fue como el sospechoso, nieto a su vez del inquilino legal e hijo de quien vive en la primera de las casas, forzó las rejas y la puerta del inmueble que jamás estuvo en alquiler.
Okupa Guaymallén 1.jfif
Okupas abandonaron la casa de un mendocino que vive en Europa y debió ser internado: así fue la retirada. Fotos: Gentileza
"Nos comunicamos con Eduardo y pasamos fotos que sacamos como pudimos. Y ahí llamamos a la Policía. Cuando el señor de la primera casa le dijo que él le había dicho que se quedara en la casa de atrás, la policía le informó que sabían que esa segunda casa no estaba en alquiler y que estaba siendo usurpada", destaca este vecino, quien prefirió no ser identificado.
A este episodio con los uniformados se sumaron algunos encuentros incómodos con otras personas que viven en la zona. Y es que, poniéndose de acuerdo entre sí -y sabiendo que la situación era irregular-, se fueron turnando para acercarse a hablar con el okupa y preguntarle cómo había llegado al lugar y si había arreglado algo con el dueño, sabiendo que la casa no estaba en alquiler.
"Los policías que fueron, sumada a la confrontación nuestra, llevaron a que el tipo se fuera. Creemos que fue por eso, porque el tipo acaba de salir de la cárcel y no quiere volver. Se exponía a una denuncia por usurpación y se venía otra causa. El tipo dejó atado todo con alambre, dejó de ocupar y se fue", detalló el vecino.
Vaqués Correa, en tanto, confirmó desde España que reforzará la seguridad en la casa e intentará ponerla en alquiler, a la venta o dejar a alguien de confianza viviendo allí.