Quién es Lorna Evans, la médica graduada de la UBA que busca ser la primera astronauta argentina en la Luna
Tras egresar de la universidad pública, trabajó para pagarse las horas de vuelo. Hoy investiga la salud de los tripulantes que volverán al satélite terrestre en la misión Artemis.
Lorna Evans creció mirando el cielo en el patio de su casa en Lanús, soñando con ser astronauta. Hoy, a los 37 años, esta médica egresada de la UBA y piloto de vuelos privados es candidata a astronauta análoga en la NASA. Su objetivo es integrar la misión Artemis para regresar a la Luna.
Su camino no fue sencillo. Criada en una familia donde el esfuerzo era la mayor herencia, debió trabajar para costearse los apuntes, viáticos y las horas de vuelo necesarias para obtener su licencia de piloto. Para ella, la universidad pública argentina fue el pilar fundamental que le brindó las herramientas científicas para destacar en el exterior.
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Investigación clave para la salud espacial
Actualmente reside en Florida y colabora como investigadora externa en proyectos críticos para la agencia espacial. Uno de ellos analiza cómo se comporta el dióxido de carbono en la Estación Espacial Internacional y sus efectos sobre la salud de los astronautas. El otro estudia la nutrición basada en plantas para optimizar la resistencia de las tripulaciones en misiones de larga duración.
Su pasión por la medicina aeroespacial nació casi por accidente mientras realizaba el examen psicofísico para ser piloto privado. Al notar que en Argentina la especialidad estaba orientada mayormente a lo militar, decidió emigrar a Estados Unidos. Allí comenzó a aplicar a la NASA, enfrentando siete rechazos consecutivos antes de ser finalmente aceptada para realizar investigaciones.
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El entrenamiento y el objetivo de llegar a la Luna
Lorna no solo busca cumplir su sueño de infancia, al que ella misma llamaba "Yeyé". También fundó la Asociación Latinoamericana de Medicina Aeroespacial (AIMA) para abrir caminos a otros profesionales de la región. Su meta es que a las próximas generaciones de argentinos les cueste menos alcanzar las estrellas.
El entrenamiento actual es riguroso. Incluye simulaciones de aislamiento en el programa HERA en Houston, donde voluntarios conviven 45 días en módulos terrestres para estudiar el estrés y el confinamiento de los viajes al espacio profundo. Todo este esfuerzo apunta a que la misión Artemis establezca una presencia humana sostenible en la Luna.