11 de junio de 2026 - 16:08

Pobreza multidimensional: Mendoza está por encima del promedio nacional y alcanza a 47% de los hogares con niños

Un informe de la UCA construyó un índice que toma en cuenta diversas carencias, más allá de la económica del Indec. Donde hay más niños, hay más pobreza.

En ese marco, considera dimensiones como las condiciones materiales de la vivienda, acceso a servicios básicos, composición sociodemográfica, nivel educativo del jefe de hogar, situación laboral y región de residencia. Para los investigadores, estimar la pobreza multidimensional extrema permite detectar el riesgo de concentración de inseguridad alimentaria en hogares particulares.

El abordaje dio cuenta de que los más afectados son los hogares con niños y adolescentes, de los cuales, entre 4 y 5 de cada 10 están afectados en el país.

Los investigadores elaboraron un índice que permite medir estas dimensiones, en el cual Mendoza superó la media nacional, expresando peores condiciones.

Del total de hogares de Argentina, el país obtuvo un índice de 32, el puntaje promedio del índice de pobreza multidimensional extrema. En tanto, la región de Cuyo se posicionó por encima de ese promedio y alcanzó un 35,1. En ese mismo marco, Mendoza también superó la media nacional y dio como resultado un indicador de 34,4.

Un informe para detectar desigualdades

“Índice de pobreza multidimensional extrema con base en el Censo de Población y Viviendas del 2022”, lleva la autoría de Ianina Tuñón, Cecilia Caló, Nazarena Bauso y Juan Bonfiglio.

Pobreza UCA
Un estudio de la UCA construye un índice que toma en cuenta diversas carencias, más allá de la económica del Indec. Donde hay más niños, hay más pobreza.

Un estudio de la UCA construye un índice que toma en cuenta diversas carencias, más allá de la económica del Indec. Donde hay más niños, hay más pobreza.

Los autores refieren que la medición de la pobreza desde un enfoque multidimensional permite superar las limitaciones de los indicadores puramente monetarios, especialmente para identificar territorios con alta vulnerabilidad estructural.

El estudio estima la pobreza multidimensional extrema por localidades y departamentos a partir de un diseño que combina la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA-UCA) y el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022. Se identificaron variables clave y se construyó un Índice de Pobreza Multidimensional Extrema (IPME) en escala 0 a 100, aplicable a niveles de radio censal, departamento, provincia y región.

El resultado es un índice en el que los valores más altos indican una mayor exposición estructural al riesgo de inseguridad alimentaria.

El IPME integra las diversas dimensiones mencionadas. “Los resultados evidencian un patrón territorial persistente: las regiones Noroeste (NOA) y Noreste (NEA) presentan los niveles más altos de pobreza multidimensional extrema (39,5 y 38,1 respectivamente), mientras que la Patagonia registra el valor más bajo (29,6)”, detalla el informe.

“Se observa una fuerte asociación entre mayor pobreza multidimensional extrema y mayor presencia de hogares con niños, niñas y adolescentes (NNyA), particularmente en departamentos con alta ruralidad. El índice permite localizar núcleos de vulnerabilidad estructural y constituye una herramienta para el análisis territorial de desigualdades”, expresan los investigadores.

Hay que tener en cuenta que la gestión actual de Javier Milei viene celebrando un descenso paulatino de la pobreza económica medida por el Indec y que en 2022 aún no iniciaba esta gestión, sino que estaba a cargo del ejecutivo Alberto Fernández.

Según los últimos datos oficiales, en el segundo semestre de 2025, la pobreza en el Gran Mendoza alcanzó el 31,9%, mientras que en el promedio de los 31 conglomerados relevados por el Indec fue del 28,2%.

Pobreza: las zonas más críticas del país

Si el NOA Y NEA son las regiones con peores condiciones de acuerdo al índice, en el extremo opuesto se encuentran la región Pampeana (30,0), el AMBA (29,9) o la Patagonia, donde el índice alcanza el nivel más bajo de 29,6 puntos.

Pobreza
Pobreza multidimensional: los más afectados son los hogares con niños y adolescentes, de los cuales, entre 4 y 5 de cada 10 están afectados en el país.

Pobreza multidimensional: los más afectados son los hogares con niños y adolescentes, de los cuales, entre 4 y 5 de cada 10 están afectados en el país.

Asegura además que, a nivel provincial, la tendencia se profundiza. Las jurisdicciones con mayores niveles de vulnerabilidad del índice están en el norte del país: Santiago del Estero (42,5), Formosa (40,9), Salta (40,9) y Jujuy (40,5). En estos casos, los porcentajes de hogares con NNyA también son los más elevados, en general por encima del 50%.

Más pobreza en hogares con niños

Lo que observaron los investigadores es que hay una equivalencia entre peores condiciones y más hogares con niños. Es que en los departamentos que obtienen peor índice se observan también altos porcentajes de hogares con NNyA .

“Esta distribución no es aleatoria -explican los autores- las regiones con mayor vulnerabilidad presentan, simultáneamente, los porcentajes más altos de hogares con niños, niñas y adolescentes (NNyA), con valores que llegan al 51,8% en el NOA y se aproximan a ese umbral en el NEA (50%)”, analizan.

“Esto sugiere una fuerte asociación entre pobreza multidimensional extrema e intensidad de la presencia de población infantil”, remarcan. Señalan que la superposición entre déficits y presencia de población de NNyA se intensifica, lo cual configura territorios particularmente críticos en términos de pobreza multidimensional extrema.

“Esto expone nuevamente que los territorios más desfavorecidos no solo presentan peores condiciones estructurales, sino también una mayor proporción de hogares con población de entre 0 y 17 años”, subrayan.

Asimismo, detallan que en estos territorios, las principales privaciones se vinculan con déficits en la calidad de la vivienda, acceso a servicios básicos (agua y saneamiento), inserción laboral informal y bajos niveles educativos del jefe/a de hogar, lo que da cuenta de una acumulación de desventajas estructurales.

De manera transversal, estas brechas se articulan de manera diferencial entre ámbitos urbanos y rurales. Los departamentos con mayores niveles de PME suelen presentar una mayor ruralidad o dispersión poblacional, donde el acceso a infraestructura, servicios y empleo formal tiende a ser más limitado. En contraste, las áreas urbanas, si bien no están exentas de desigualdades, tienden a mostrar mejores indicadores relativos. En este sentido, los resultados reflejan una distribución territorial de la vulnerabilidad profundamente desigual y asociada, al mismo tiempo, a la distribución de la población de NNyA.

Los números de la pobreza

Sobre un total de 15.932.302 hogares, en aquellos con NNyA, alcanza a 42,9% lo que afecta a 2.933.052 hogares con niños y adolescentes, sobre un total de 6.836.952.

Mendoza queda posicionada en el medio de la tabla, en el lugar 12, en cuanto a la totalidad de los hogares, con un índice de 34,5. Si se toman en cuenta los hogares con NNyA, estos suman 306.895 en la provincia, de los cuales 47,1% tienen pobreza multidimensional. Esto es 144.547 hogares afectados.

Sobre un total de 15.932.302 hogares, en aquellos con NNyA, alcanza a 42,9% lo que afecta a 2.933.052 hogares con niños y adolescentes, sobre un total de 6.836.952.

Qué condiciones definen la pobreza

El estudio se enfoca en varias dimensiones y sus respectivas variables.

Una de las dimensiones son las condiciones materiales de la vivienda e infraestructura del hogar. Esto incluye indicadores de déficit estructural y de servicios básicos: tipo de vivienda, calidad constructiva insuficiente de la vivienda, acceso al agua al interior de la vivienda y déficit de servicio sanitario. También contempla hacinamiento crítico, cuando viven más de tres personas por cuarto, y déficit de acceso a internet en la vivienda, considerado como un componente adicional de la infraestructura básica del hogar.

Otra de las dimensiones es la composición sociodemográfica y estructura del hogar. Esta considera la presencia de integrantes económicamente dependientes y aspectos de la organización familiar. Entre ellos, toma en cuenta la presencia de niñas, niños y adolescentes hasta 17 años en el hogar, tipo de hogar según núcleo conyugal, diferenciando hogares de núcleo completo, hogares de núcleo incompleto y hogares unipersonales, de pareja sola y no familiares (categoría de referencia).

Una tercera dimensión está asociada a los accesos educativos del hogar. Refleja restricciones en el acceso a la educación de las infancias y adolescencias del hogar, así como indicadores vinculados al capital educativo del hogar. En este caso, las variables analizadas son déficit de asistencia escolar, definido a partir de la presencia de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años que no asisten a la escuela; nivel educativo del jefe/a de hogar, distinguiendo entre secundario incompleto o menos y secundario completo o más.

Una cuarta dimensión corresponde al acceso al empleo de la persona de referencia del hogar. Aquí evalúa el acceso al empleo del jefe/a de hogar, operacionalizado a través de la condición ocupacional y la formalidad del empleo: ocupado/a registrado/a (categoría de referencia) frente a ocupado/a no registrado/a, desocupado/a e inactivo/a.

La última es la dimensión territorial, que introduce la localización geográfica del hogar según la región de residencia: Área Metropolitana de Buenos Aires, NOA, NEA, Cuyo y Patagonia.

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