4 de septiembre de 2026 - 20:20

Nutrición: las tres cosas de uso diario que destruyen la salud del intestino y el mito publicitario del yogur

El uso irresponsable de un fármaco común y el estrés crónico alteran el equilibrio biológico. Las claves para restaurar los microorganismos clave.

Existe un canal directo de comunicación entre el cerebro y el intestino: el nervio vago. A través de este conducto, las emociones extremas, las tensiones laborales o el estrés severo impactan de manera inmediata en la digestión. Así lo graficó la licenciada en Nutrición Lorena Narpe en el ciclo “Nutrición y Bienestar” de Radio Aconcagua.

“A todos nos ha pasado alguna vez que tenemos alguna emoción muy fuerte, o estamos muy nerviosos o estresados -explicó-, y tener después un síntoma intestinal o dolor de panza (...) Cada vez hay más evidencia y más estudios de que existe esta conexión, y de que no es importante solamente lo que comemos para nuestro cerebro o para todo nuestro organismo, sino también qué estamos sintiendo. Son como signos de alarma”.

Ubicada principalmente en el colon (intestino grueso), la microbiota intestinal alberga trillones de microorganismos fundamentales para el organismo. “Ahí empieza el 70% de nuestra inmunidad, de nuestro sistema inmune. Cuando está equilibrado, existen estas buenas bacterias que nos ayudan contra nuestras defensas”, remarcó la especialista.

Sin embargo, ciertas rutinas cotidianas destruyen aceleradamente esta barrera de protección.

Los destructores de la salud de la microbiota

Según advirtió la licenciada Narpe, existen factores críticos que alteran y desgastan la presencia de estas bacterias beneficiosas:

Antibióticos sin prescripción: el uso indebido o automedicado de estos fármacos no discrimina agentes patógenos de bacterias útiles. “El antibiótico lo tomás y no es que va a matar solo a la bacteria que te dio angina, sino que limpia todas las bacterias; hay daños colaterales. Después de los antibióticos uno queda un poco más débil y todo lo que comés cae distinto”, explicó.

Mito del yogur: Todos los yogures contienen probióticos por normativa; el precio elevado no siempre indica mayor cantidad.

Mito del yogur: Todos los yogures contienen probióticos por normativa; el precio elevado no siempre indica mayor cantidad.

Ultraprocesados: ricos en aditivos, colorantes y estabilizantes que carecen de nutrientes básicos. “El intestino y todo nuestro organismo están capacitados para absorber nutrientes: proteínas, grasas e hidratos. Lo que pasa es que los ultraprocesados tienen sustancias que son tóxicas para nuestro organismo y el exceso va a interferir en el desarrollo de estas bacterias buenas”, precisó.

Estrés crónico y sedentarismo: las situaciones continuadas de tensión alteran la motilidad intestinal, mientras que la inactividad física vuelve deficiente el desarrollo bacteriano.

El mito detrás del yogur y los probióticos

Frente a las estrategias publicitarias que promocionan yogures específicos con beneficios bacterianos a precios elevados, Narpe aclaró la normativa alimentaria sobre estos productos: “Todos los yogures tienen probióticos, todos deberían tener porque si no, no sería un yogur en el Código Alimentario”.

No obstante, diferenció las variantes del mercado: “Hay algunos que tienen más cantidad. Hay yogures que a lo mejor tienen agregado otros tipos de cepas de estas bacterias. Hay que mirar las cantidades a ver en qué medida son útiles o si a lo mejer te dice 'yogur con probiótico', sale el doble de precio y todos tienen probióticos. Hay que ver si es verdad que tiene mucha más cantidad o si es nada más marketing”.

Cuál es la diferencia entre prebióticos y probióticos

En esa línea, detalló la diferencia entre prebióticos y probióticos:

Prebióticos: Es la fibra que alimenta a las bacterias buenas. Se encuentra en vegetales, legumbres, frutos secos, ajo y cebolla. “Llega al intestino sin ser digerida, y las bacterias la comen y la digieren”.

Restauración de la flora intestinal: se recomienda consumir alimentos ricos en fibra y probióticos, y considerar suplementos bajo prescripción profesional.

Restauración de la flora intestinal: se recomienda consumir alimentos ricos en fibra y probióticos, y considerar suplementos bajo prescripción profesional.

Probióticos: Es el microorganismo vivo presente en fermentados como el yogur, el kéfir o la kombucha. La cepa más estudiada es el Lactobacillus.

Respecto a las bebidas fermentadas con alcohol, como la cerveza, la profesional advirtió que el agregado alcohólico “ya le baja la calidad de un probiótico”, por lo que no se recomienda como alimento funcional.

Cuándo recurrir a suplementos y cómo reponer la flora para mejorar la salud de la microbiota

Ante la consulta sobre los suplementos comerciales de probióticos en gotas o cápsulas, la licenciada sostuvo que son “una muy buena herramienta de ayuda”, pero supeditada a un cambio integral de hábitos: “Si tu alimentación tiene vegetales, legumbres, frutos secos, frutas y verduras, mientras más variedad y diversidad tengas, más diversidad de bacterias vas a tener. Si tenés hábitos sanos, hacés algo de actividad física y dormís bien, el paso siguiente es la suplementación, siempre y cuando lo recete un profesional”.

Asimismo, aclaró que otros compuestos populares como los hongos adaptógenos (por ejemplo, la melena de león) responden a objetivos distintos: “La melena de león es más para relajar y para la concentración. Es un adaptógeno, no es un hongo probiótico. Para la microbiota, los probióticos más estudiados son las bacterias”.

Finalmente, tras episodios de diarreas, gastroenteritis o tratamientos far macológicos prolongados, la especialista remarcó la importancia de acompañar la recuperación con yogures y alimentos ricos en fibra durante 7 a 14 días para recomponer la flora destruida. “Un síntoma importante de que la microbiota está bien es estar desinflamado e ir al baño todos los días. Mi consejo siempre es conseguir los probióticos en los alimentos naturales”, concluyó.

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