Más de 320 mil personas comen menos y pasan hambre en Gran Mendoza

Estar con inseguridad alimentaria implica que las personas redujeron de manera involuntaria la porción de comida. Foto: Mariana Villa / Los Andes
Estar con inseguridad alimentaria implica que las personas redujeron de manera involuntaria la porción de comida. Foto: Mariana Villa / Los Andes

Ese grupo está con inseguridad alimentaria. El dato pertenece a un informe del Observatorio de la Deuda Social de nuestra provincia realizado por la Universidad Católica.

Concretamente son 324.702 personas que tienen inseguridad alimentaria en el Gran Mendoza, el 26,1%, según un informe realizado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina sede Mendoza de la Universidad Católica Argentina (UCA). Para los técnicos que elaboraron el informe, estar con inseguridad alimentaria implica que las personas redujeron de manera involuntaria la porción de comida y percibieron de manera frecuente experiencias de hambre en los últimos 12 meses. El informe es de este año y el dato corresponde al 2020.

“La inseguridad alimentaria es severa y están comiendo menos involuntariamente. De 100 personas, 26 tienen problemas; es mucho”, indicó Diego Santamarina, licenciado en Economía, investigador del Observatorio de la Deuda Social de Mendoza y profesor de la Facultad de Humanidades y Ciencias Económicas de la UCA.

Más allá de los datos duros, veamos qué sucede en la calle, donde están las necesidades y los testimonios crudos de las personas que reciben a las personas con hambre.

“Perdieron todo y ahora piden comida”

Lorena Troncoso es la coordinadora general del Banco de Alimentos, y cuenta que trabajan con la inseguridad alimentaria en forma permanente. “La realidad es que desde la pandemia encontramos una sobrecarga de lo que es la demanda importante y con características diferentes, trabajamos con organizaciones de base que brindan la ayuda. Ahora nos golpean la puerta muchos casos particulares, las familias se nos presentan a nosotros por la página web, por celular o vienen al Banco. Son los casos particulares y detrás de cada caso hay una historia diferente que nos impacta porque perdieron el trabajo, la changa y las mismas organizaciones nos cuentan cómo la gente ha perdido el trabajo informal que tenía. Perdieron todo y ahora necesitan pedir el plato de comida. Sabemos que no es la solución darles comida un día, pero llegan con mucha desesperación.”

Y además al Banco de Alimentos llega más gente. “Hoy estamos trabajando con 80 instituciones y llegamos a unas 37 mil personas, el 2020 lo iniciamos con 32 mil. El 75% de la población a la que llegamos son niños, y con el dinero que dan los donantes compramos leche en polvo que no nos llega por las donaciones que recibimos del sector industrial”, dice.

Lorena cuenta que “lamentablemente no hay un retroceso de gente que pide, siempre se incrementa en cantidad de entidades que ayudamos y a su vez ellos también aumentan su número de personas. Eso nos obliga a buscar más alimentos porque las raciones son menores”.

Donaciones al 2615076867

“Muchas mujeres solas y los niños sin educación”

Gabriela Carmona está a cargo del comedor Horneritos, en El Algarrobal, Las Heras. “Asistimos a 1.128 personas, se sumaron 100 más el último mes. Hacemos lo imposible para que le alcance a todos, por ahí viene gente nueva y los tenemos que dejar en lista de espera, dependemos sólo de las donaciones de las personas que nos ayudan”, cuenta.

Gabriela tiene claro que el principal problema es la falta de trabajo: “Aquí viven los que trabajaban en los hornos de ladrillo y también en una finca de tomate. Al haber tanta cantidad priorizamos a los niños para que tengan comida y leche. Vienen madres solteras que están solas y otras que estaban en pareja, pero se quedaron solas. No tienen trabajo porque no pueden dejar a sus chicos. También tienen problemas los chicos con la educación, la virtualidad no existe porque no tienen conexión, computadoras ni teléfono. Desde que comenzaron las clases no van, aquí la escuela está cerrada y por ahí no pueden ni sacar fotocopias para sus hijos”.

Donación al 2613136783

“Nos falta de todo; además de comida, la gente necesita ropa”

Erica es nueva en esto de ayudar a los que no tienen, abrió un merendero hace dos meses en el barrio Pedro Molina 2 de Villa Nueva, Guaymallén.

“Empecé porque me habían propuesto ayudar, yo tengo siete hijos y muchas veces pasé y paso necesidades. Por eso entendí que es una ayuda que se le puede dar a otra persona. Por la tarde que tengan una leche para los hijos es importante, empezamos con otras madres del barrio. Llevamos dos meses, vienen 30 niños pero siempre viene más gente e igual le damos algo. Hacemos leche con chocolate, yerbeado, té, sopaipillas, rosquitas y buñuelos, pan casero. Por ahora sólo podemos dar la merienda los martes y sábados”.

Erica cuenta que ella junto a otras madres del barrio van por los negocios pidiendo. “Ahora nos falta todo: azúcar, leche, chocolate, harina, levadura, ollas, garrafas. Además de comida, la gente necesita ropa”, admite esta vecina solidaria.

Donaciones al 2616304301

El Gobierno dará tres mil tarjetas alimentarias

Desde la subsecretaría de Desarrollo Social confirmaron que están estudiando la implementación de 3 mil tarjetas alimentarias de un monto que están definiendo, pero que en principio estaría cerca de los 4 mil pesos por mes. Los que recibirán el beneficio serán las personas mal nutridas o con problemas de alimentación.

“Esto tiene que ver con focalizar la asistencia en esa franja que por ahí no le alcanza para alimentar y también hacer seguimiento en la evolución del peso, por malnutridos o que tengan problemas con la salud alimentaria”, explicó Alejandro Verón a cargo de la repartición.

Desde el gobierno explican que se ha triplicado la asistencia desde que arrancó la pandemia y entienden que ahora es el momento avanzar en soluciones de mediano plazo: “Triplicamos la asistencia durante la pandemia, eso fue en la emergencia y ahora buscamos poder orientar la ayuda a espacios sociales, niños, adolescentes y adultos con malnutrición o mal alimentados, es acompañarlos y hacerles seguimiento desde la salud”.

Verón indica que al mantener algo la apertura algunos pueden volver a trabajar y de esa forma pueden asistir a los que sienten más fuerte las consecuencias de la pandemia.

“Veo una situación compleja por la pobreza, la diferencia con el año pasado es que ahora algunos pueden trabajar porque hay más apertura, pero veo sectores muy comprometidos en cuanto al ingreso o a la subsistencia, no alcanza con la changa. El año pasado venía a pedir gente de la clase media, hoy no están recurriendo con la misma intensidad que el año pasado pero igual vienen”, sentenció el subsecretario de Desarrollo Social.

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