20 de junio de 2026 - 16:54

La revolución del "monotasking": la tendencia que pone pausa para vivir mejor antes de que el cuerpo pase factura

En un país con niveles récord de trabajadores "quemados" y más problemas de salud por el estrés, el slow living propone parar para mejorar.

El cuerpo, la salud, las relaciones y otros aspectos reciben el impacto con el plus de una sensación de disconformidad y hasta frustración pese al esfuerzo.

En ese escenario irrumpe el “slow living”, una apuesta a poner el freno a la locura de la agenda y simplemente parar, al menos algo, la vorágine.

¿Qué es el slow living?

No es un movimiento nuevo. Sus primeras raíces llevan hasta Italia en la década del 80 con el surgimiento de la slow food. Pero el estilo de vida actual ha provocado un retorno sobre esta mirada y un resurgimiento de la tendencia.

"Vivir despacio es una mentalidad que permite cultivar un estilo de vida más significativo y consciente, acorde con lo que más valoras en la vida", explica la publicación Slow Living LDN. Significa hacer todo al ritmo adecuado: en lugar de esforzarse por hacer las cosas más rápido, el enfoque pausado se centra en hacerlas mejor. Implica ir más despacio, hacer menos y priorizar dedicar el tiempo necesario a las cosas que más importan.

Divisadero largo, naturaleza cerca de la ciudad
Slow living: una tendencia que plantea una revolución que invita a parar para ganar en bienestar, vivir más y mejor. Más contacto con la naturaleza, una de las claves. Divisadero Largo, en Ciudad

Slow living: una tendencia que plantea una revolución que invita a parar para ganar en bienestar, vivir más y mejor. Más contacto con la naturaleza, una de las claves. Divisadero Largo, en Ciudad

El estilo de vida pausado niega rotundamente que estar ocupado equivalga a tener éxito o ser importante.

La licenciada Silvina Yáñez, especialista en vínculos, dependencia emocional y terapeuta de pareja, (en Instagram: sil.yanes.psicologa) es especialista en el tema y hasta dicta talleres en Mendoza. Para ella, esta tendencia puede definirse como "el arte de habitar el tiempo".

La especialista aclara que este movimiento de la vida lenta no propone una vuelta al pasado ni un estado de pasividad o inactividad: “Es un movimiento que se resiste conscientemente frente a la cultura de la inmediatez, del todo ya, del multitasking, de hacer muchas cosas a la vez, y todo lo que eso estaría generando en términos de estrés, de burnout, que es el síndrome del quemado, de la persona que está realmente agotada por la gran cantidad de estímulos y de opciones".

No es un movimiento nuevo, las primeras raíces llevan hasta Italia, en la década del 80, con el surgimiento de la slow food. Pero el estilo de vida actual ha llevado a un retorno sobre esta mirada y un resurgimiento de la tendencia.

Vivir agotado, ansioso y otras yerbas

En una sociedad en la que parece que hacer más se asocia al éxito, y el tiempo sin productividad parece “perdido”, el planteo es rupturista. Sin embargo, cada vez son más las personas que sienten agobio por este estilo de vida, o son sus cuerpos los que les pasan factura a modo de alerta. Alteraciones en el sueño, dolores, ansiedad, malestar estomacal, o, más complejo, cuadros de hipertensión o problemas cardiovasculares, son parte de la escena en este contexto.

Los cuadros de salud mental están a la orden del día, las consultas en los consultorios aumentan y las políticas públicas contemplan cada vez más espacios para su atención e incluso para la internación. De hecho, Mendoza ha creado más camas y reconvierte servicios para destinarlos a esta especialidad.

Un estudio regional hecho a fines del año pasado concluyó que los argentinos son los trabajadores más “quemados” del territorio. El trabajo de Bumeran dio cuenta de que 9 de cada 10 trabajadores (92%) se consideran quemados o con síndrome de burnout, que es un agotamiento extremo vinculado al ámbito laboral.

soluciones para el estrés
En una sociedad en la que abunda el estrés y la multitarea, una tendencia plantea una revolución que invita a parar para ganar en bienestar, vivir más y mejor

En una sociedad en la que abunda el estrés y la multitarea, una tendencia plantea una revolución que invita a parar para ganar en bienestar, vivir más y mejor

El país encabezó el ranking regional por cuarto año consecutivo en un abordaje que también tuvo en cuenta la situación en Chile (89%), Panamá (79%), Perú (78%) y Ecuador (75%).

El agotamiento emocional tiene que ver con un estado de cansancio y fatiga que se manifiesta de manera física, psíquica o una combinación de ambos. Es que encima parece que hay que hacerlo todo y hay que hacerlo bien.

Las pantallas no ayudan, abunda la hiperconexión en todo este combo y se recortan las horas de sueño. En definitiva, el sistema nervioso no para nunca.

La falta de tiempo, así como el contexto socioeconómico, también hace que se afecten las relaciones y se reduzca el tiempo de calidad compartido con los afectos o la gente que hace bien. Con ingresos que no alcanzan, la gente incorpora horas de trabajo y queda menos tiempo para el autocuidado y el disfrute.

Qué ven los psicólogos en los consultorios

Las personas que buscan incorporar esta nueva concepción de vida llegan a la consulta exhaustas. Según detalla Yáñez, presentan un nivel de ansiedad muy alto y trastornos del sueño como el insomnio. "Les cuesta apagar, digamos, la cabeza a la hora de descansar, y entonces están con pensamientos rumiantes o pensamientos parásitos por el exceso de estimulación durante el día. Entonces, se les altera también el ritmo circadiano, y también tienen como una sensación de agotamiento extremo", describe.

En muchos casos, el abordaje psicofarmacológico y psicológico tradicional no es suficiente. Frente a este desorden vertiginoso, surge una estrategia de resistencia: el slow living o la tendencia de "bajar un cambio".

Yáñez señala que lo que se requiere es cambiar el estilo de vida, volver al monotasking, a la calma y a "la geometría de la pausa".

Sostiene que el agotamiento también impacta en los entramados familiares y de pareja. Con un umbral de tolerancia al conflicto muy bajo, muchas relaciones se terminan porque las personas se sienten extenuadas. Cuando los umbrales de tolerancia están al mínimo debido al estrés crónico, aparecen las somatizaciones físicas: alteraciones dermatológicas y cardiovasculares. El cuerpo manifiesta que algo ya se rompió en las revoluciones con las que se pretende sobrevivir al cotidiano.

Ante esto, el slow living invita a reconectar con los ritmos naturales, los vínculos profundos y el tiempo de calidad, hallando un espacio de calma en medio del desorden.

Multitasking vs. Monotasking

La especialista marca una distinción clave entre estar conectado y estar comunicado. Estar comunicado exige dejar de lado otras actividades para ofrecer un tiempo de calidad y una escucha activa y empática a la otra persona. Por el contrario, la conectividad implica tener un montón de ventanas abiertas y posibilidades de conexión, pero no una comunicación genuina.

Allí radica la pelea del multitasking versus el monotasking, que es hacia donde se orienta la vida lenta: hacer una cosa a la vez. "Es como se dice por ahí, si me tomo un café, me tomo un café. Si me junto con un amigo a charlar, me junto con un amigo a charlar y solo lo escucho a él y no estoy con el celular en la mano viendo quién más me escribe o a quién le tengo que contestar, sino ofrecer básicamente un tiempo de calidad", ejemplifica Yáñez. Los talleres que ella dicta funcionan, precisamente, como un programa de reducción de estrés y entrenamiento en este movimiento.

Cuáles son los beneficios del slow living

Cuando la insatisfacción y la frustración aparecen porque "nunca alcanza", volverse sobre sí mismo y aprender a elegir surge como la respuesta. Al ser consultada sobre los beneficios del slow living, la especialista es contundente: “Básicamente, todos. Un mayor umbral de felicidad, en general, de sensación de armonía, de plenitud, de calma”.

En el plano de la salud física, los impactos son directos: “Los niveles de hipertensión arterial se corrigen, el cortisol baja, el descanso se mejora. Es decir, hay como una mayor armonía tanto en el plano mental como en el plano somático, y también en los vínculos. Y esto lleva aparejado siempre un umbral mayor de contacto con la felicidad”.

En tanto, la mencionada publicación sobre el tema explica que, al reducir el ritmo y situar intencionadamente tus verdaderos valores en el centro, esta mentalidad anima a vivir con autoconciencia y a tomar decisiones con propósito para el beneficio del bienestar personal y el del planeta.

La promesa del estado de calma: vivir más y mejor

El estado de calma se ubica en el centro de esta búsqueda de bienestar. Lejos de ser una emoción pasajera, representa un cambio de actitud que beneficia tanto al individuo como a su entorno, permitiendo rendir con mayor eficiencia y disfrute.

"¿Qué es un estado de calma?", plantea Yáñez. "No es la alegría, la alegría es un fenómeno más pirotécnico, pero la felicidad es un estado más permanente que tiene que ver con un estado de paz y de armonía interior". Este estado impacta positivamente en la calidad y también en la cantidad de años que se va a poder vivir”, sostiene.

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En una sociedad en la que abunda el estrés y la multitarea, una tendencia plantea una revolución que invita a parar para ganar en bienestar, vivir más y mejor

En una sociedad en la que abunda el estrés y la multitarea, una tendencia plantea una revolución que invita a parar para ganar en bienestar, vivir más y mejor

“Cuando se logra contactar y entrenarse en la atención plena (mindfulness) y en el aquí y el ahora, se aprende a "mirar lo invisible y lo pequeño, lo cotidiano, encontrar la belleza en lo cotidiano de todos los días", agrega. Es allí donde el nivel de bienestar se amplía de forma notoria, permitiendo que las somatizaciones físicas y mentales finalmente den lugar a la calma.

Estrategias cotidianas para alcanzar mayor bienestar

La psicóloga dijo que incorporar estrategias dentro de esta tendencia es algo que implica un entrenamiento. “Hay entrenamientos específicos, por supuesto, pero la práctica repetida de todo esto va llevando, sobre todo, a un plano de mayor conciencia sobre la posibilidad de ir más despacio”, señaló.

Hay conductas que pueden incorporarse en el día a día que quizás requieren racionalizar los hábitos y reajustar los tiempos de la jornada, pero que sin dudas, pueden traer un gran beneficio al bienestar, la salud y la calidad de vida. Entre aquellos que están al alcance de la mano, la psicóloga enumeró algunos.

Atención plena: Desarrollar un estado de conciencia para detectar qué modos hay que cambiar, reemplazando el multitasking por el monotasking (hacer una cosa a la vez).

Reducción de pantallas: Disminuir el uso de la tecnología que genera alta dependencia y adicción —con especial atención en niños y adolescentes— para usarla a beneficio propio y no como esclavos de ella.

Contacto con la naturaleza: “Todo lo que nos ofrezca”, remarca. Realizar "baños forestales" (caminatas al aire libre) y grounding, que incluye andar descalzos, abrazar los árboles y tener en cuenta la inteligencia del agua.

Higiene del sueño: Comprender que dormir mucho no es siempre dormir bien; se debe cumplir con las cuatro fases de profundidad del sueño para restaurar el sistema nervioso.

Prácticas artísticas y de relajación: Incorporar mindfulness, yoga, relajación, meditación, o actividades lúdicas y artísticas como bailar, cantar y trabajar la tierra (cerámica).

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