La desoladora situación de los afiliados a IOSFA: "En dos remedios gastamos lo que cobramos en un mes"
Los afiliados de IOSFA, la obra social de las fuerzas de seguridad, se encuentran a la deriva ante la grave crisis económica y las deudas de la entidad.
La desoladora situación en que los afiliados a IOSFA: "En dos remedios gastamos lo que cobramos en un mes"
La crisis del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA) atraviesa uno de sus momentos más críticos y afecta a casi 550.000 afiliados en todo el país, entre personal militar activo, retirados y sus familias. Considerada durante años una de las obras sociales estatales más grandes de Argentina, la entidad arrastra una deuda que supera los 200.000 millones de pesos, lo que ha derivado en cortes y reducción de prestaciones médicas en distintas provincias, además de una creciente ola de reclamos de afiliados y prestadores.
Y en Mendoza la situación no escapa a este panorama. En la provincia, IOSFA cuenta con cerca de 18.000 afiliados, muchos de ellos en zonas alejadas del área metropolitana. Al tratarse principalmente de miembros del Ejército y de Gendarmería, el núcleo más importante se concentra en Valle de Uco, Uspallata y Malargüe.
El Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA)
El Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA).
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El impacto en los afiliados
“Mi esposo es militar retirado y veterano de Malvinas, es afiliado desde los 17 años y tiene 65 ahora. Tiene muchos problemas de salud: diabetes, hipertensión, problemas de columna y estrés postraumático, tratados por psiquiatra, psicólogo y terapeuta familiar. Yo también soy diabética e hipertensa, pero la obra social no nos reconoce los medicamentos”, cuenta Liliana Mercado (67), afiliada a IOSFA junto a su marido, Tomás Arrieta.
Solo el mes pasado, la pareja gastó cerca de 800.000 pesos en medicamentos. A ese monto se suman los coseguros por cada consulta médica.
“Mi esposo fue a una guerra y tiene una pensión honorífica que no llega al millón y medio de pesos. Yo cobro la jubilación mínima, poco más de 300.000 pesos. Y en dos remedios se nos va prácticamente lo que cobramos en un mes”, describe la mujer.
Según cuenta, actualmente pagan cerca de 700.000 pesos entre los dos por la obra social, pero aun así deben afrontar muchos gastos de salud de manera particular.
Tomas Arrieta IOSFA 1
Tomás Arrieta, veterano de Malvinas y afiliado a IOSFA.
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“Con la comida uno puede arreglarse, pero con la salud no hay alternativa”, resume.
Otro afiliado que atraviesa una situación compleja es Claudio Oscar Paz, un teniente coronel retirado del Ejército de 82 años, quien necesita internación domiciliaria. Su hijo, Mariano, cuenta que cada tres meses debe renovar la autorización.
“Cada vez que tengo que renovarla es una peregrinación. Los listados de médicos cambian, los teléfonos no existen o no contestan, y muchas veces hay que recorrer consultorios hasta encontrar a alguien que autorice el trámite”, explica.
En el último mes, la familia de Claudio Paz —quien cobra una pensión cercana a 1,5 millones de pesos— pagó 147.000 pesos en aportes a IOSFA, lo que equivale a cerca de una décima parte de sus ingresos.
Una obra social en crisis
El deterioro financiero de IOSFA se profundizó en los últimos meses. Auditorías y reportes internos indican que la deuda creció de forma acelerada, pasando de unos 44.000 millones a más de 210.000 millones de pesos en poco más de un año.
Oscar Sagas, subsecretario de Salud. foto: Mariana Villa / Los Andes
El mendocino Oscar Sagas fue presidente de IOSFA entre diciembre de 2023 y noviembre de 2024.
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A esto se suman déficits mensuales de miles de millones de pesos, que complican el funcionamiento cotidiano de la obra social.
Las consecuencias ya se sienten en distintas provincias: clínicas y prestadores comenzaron a suspender servicios por falta de pago, lo que dejó a miles de afiliados con dificultades para acceder a consultas, tratamientos o medicamentos.
Frente a este escenario, el Gobierno nacional decidió reorganizar el sistema y avanzar en la disolución de IOSFA, con la creación de dos nuevas obras sociales: una para las Fuerzas Armadas y otra para las fuerzas federales de seguridad.
Sin embargo, la transición abre varios interrogantes, especialmente en torno a qué ocurrirá con la deuda acumulada y cómo se garantizará la atención médica de los casi 550.000 afiliados que dependen del sistema.
La gestión anterior y el origen del problema
Desde el entorno del ex subsecretario de Salud de Mendoza y ex presidente de IOSFA, Oscar Sagas, sostienen que recibieron la institución con una situación financiera complicada.
Según explican, cuando Sagas asumió la gestión -designado por el entonces ministro de Defensa Luis Petri- la auditoría confirmó que ingresaban cerca de 20.000 millones de pesos mensuales por aportes de afiliados, mientras que la deuda acumulada alcanzaba los 30.000 millones de pesos a fines de 2023 (en pocas palabras, la deuda equivalía a una cápita y media).
El principal problema estructural es que IOSFA se financia exclusivamente con los aportes de sus afiliados, sin recibir transferencias adicionales del Ministerio de Defensa ni de otros organismos.
Renunció Roberto Fiochi, el presidente de la obra social de las FF.AA.
Roberto Fiochi, estuvo solo siete meses al frente de la obra social de las Fuerzas Armadas. En la foto, junto al ex ministro de defensa Luis Petri.
Nexofin
Durante la gestión de Sagas se realizaron algunos cambios, entre ellos convenios con hospitales como el Militar, el Español y el Universitario en Mendoza, además del Scaravelli en Tunuyán y el hospital de Malargüe.
También se implementó un ajuste que incluyó la rescisión de 200 contratos de trabajadores considerados innecesarios y una reducción del gasto en medicamentos, que pasó de 8.000 millones de pesos mensuales a 3.000 millones.
Sin embargo, el contexto terminó agravando el panorama. Entre fines de 2023 y fines de 2024 los medicamentos aumentaron cerca de 400%, las prótesis subieron 300% y las prestaciones médicas alrededor de 120%, mientras que los salarios del personal de las fuerzas armadas y de seguridad aumentaron apenas 60%.
Para una obra social financiada exclusivamente por los aportes de los afiliados, la ecuación se volvió cada vez más difícil de sostener.
En noviembre de 2024, Sagas fue reemplazado al frente de la institución por otro mendocino, Roberto Fiochi, aunque la crisis financiera y operativa continuó profundizándose. De hecho, FIochi también renunció en junio del año pasado.
Historias que reflejan la crisis
Liliana y Tomás viven en Las Heras y llevan más de 40 años afiliados a IOSFA.
“Mi marido tiene que hacerse una resonancia por un problema en el hombro, pero desde noviembre no consigue turno. Y así estamos, tratando de arreglarnos”, cuenta Liliana.
Liliana Mercado IOSFA 2
Liliana Mercado, esposa de Tomás Arrieta, también es afiliada a IOSFA y en un solo mes gastó 800.000 pesos en medicamentos.
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Además de diabetes e hipertensión (enfermedades compartidas por ambos), ella sufre osteoporosis. Hace tres años se fracturó la tibia y el peroné y debieron colocarle una prótesis. Según relata, IOSFA solo cubrió una parte del tratamiento.
Por esta enfermedad, debe aplicarse una inyección cada seis meses que cuesta cerca de 800.000 pesos, un medicamento que la obra social no cubre.
A eso se suma otro fármaco que ambos deben tomar por un problema renal: un blister de 28 comprimidos que cuesta alrededor de 120.000 pesos.
“Mi esposo sirvió en una guerra y hoy sentimos que está casi en abandono. La situación se agravó desde 2024 en adelante”, afirma.
La odisea de encontrar médicos
Para Mariano Paz, el mayor problema es encontrar profesionales que atiendan por IOSFA.
Su padre, Claudio, fue diagnosticado con Parkinson hace 20 años y hace cuatro sufrió una neumonía que lo dejó con internación domiciliaria permanente. Desde entonces, Mariano debe renovar la autorización cada tres meses.
“La primera vez que fui a buscar médicos del listado no encontraba a nadie: teléfonos que no existían, consultorios cerrados, direcciones equivocadas”, recuerda.
Después de insistir durante semanas, finalmente logró encontrar a un profesional que autorizó el trámite (aunque nunca fue a ver a su padre en persona). Con el tiempo, ese médico fue trasladado y el proceso volvió a empezar.
“La última vez desde IOSFA me dijeron que no me iban a renovar la internación domiciliaria porque me había atrasado con los papeles. Pero yo me atrasé porque no conseguía a la doctora. Tuve que amenazar con denunciarlos por abandono de persona para que aprobaran la renovación”, concluye.