La cóndor “Quica” ya come por su cuenta y mejora, pero sigue el enojo en Esquel por el traslado a Mendoza

Quica, la cóndor que se rehabilita en Mendoza y puso en pie de guerra a todo un pueblo. Foto: Gentileza.
Quica, la cóndor que se rehabilita en Mendoza y puso en pie de guerra a todo un pueblo. Foto: Gentileza.

Fue trasladada tras ser rescatada sin poder volar y con seis impactos de bala. Especialistas sostienen que la única forma de garantizar su mejoría era con el traslado, un biólogo chubutense insiste en fue “innecesario”.

Quica es una cóndor hembra que, desde el sábado pasado, se recupera en Mendoza tras ser encontrada en muy mal estado en el patio de una casa de Esquel, según explicaron desde la Dirección de Fauna de Chubut y desde el Programa de Conservación del Cóndor Andino (PCCA). Luego de los primeros estudios, se determinó que la cóndor -de más de 10 años- tenía al menos seis perdigones de plomo en su cuerpo, además de un proyectil calibre 22 en una de sus alas. Precisamente evidenciaba, además, indicios de intoxicación con plomo.

Tras un primer análisis, y teniendo en cuenta que Mendoza cuenta con dos centros de recuperación y rehabilitación para estas especies dentro del PCCA -mientras que Chubut no tiene uno propio-, las autoridades de Fauna de la provincia patagónica dispusieron que Quica sea trasladada de urgencia a Mendoza para su atención tras considerar que, de no cumplirse con esto, la expectativa de vida del ave no era la mejor. Por esto mismo, desde el sábado está en las instalaciones de la Fundación Cullunche.

Quica fue encontrada por un vecino de Esquel en el patio de su casa, herida y sin poder levantar vuelo. Llegó a Mendoza el sábado y ya presenta mejorías.
Quica fue encontrada por un vecino de Esquel en el patio de su casa, herida y sin poder levantar vuelo. Llegó a Mendoza el sábado y ya presenta mejorías.

Tras haber pasado sus primeros días en Mendoza, Quica evoluciona favorablemente. “Ahora le toca la última dosis de la primera etapa del tratamiento contra el plomo. Estamos esperando los resultados de los niveles de plomo en sangre. Pero viene Quica. Tiene un buen ánimo, come con ganas, se resiste cuando la tenemos que inyectar y ya terminó la primera etapa, ahora vamos a seguir con otro dosaje. También le vamos a intentar sacar la bala de 22 cuando la operemos y allí Probablemente hagamos kinesioterapia y láser para reconstruir el ala”, destacó la veterinaria Jennifer Ibarra, presidenta de Cullunche.

Traslado de urgencia

Tras una escala en el Ecoparque de Buenos Aires, el sábado pasado Quica llegó a Mendoza. Aquí pasará la primera etapa de la recuperación -en Cullunche- y luego será derivada a la sede del Centro de Conservación y Manejo de Fauna de la fundación S.O.S. Acción Salvaje –en San Carlos- para comenzar a trabajar en la rehabilitación y su posible liberación.

Más allá de los diagnósticos preliminares de los especialistas de Fauna Chubut y del PCCA y de concluir en que necesitaba ser trasladada urgentemente a alguno de los cuatro centros nacionales del programa, un grupo de vecinos de Esquel -donde había sido encontrada en muy mal estado la cóndor- se plantó firme en la intención de que Quica no sea apartada de su hábitat. Incluso, con algunos veterinarios y biólogos como referentes y a la cabeza, insistieron -e insisten todavía- en que no hacía falta llevarse al ave.

Al no haber un centro de atención y rehabilitación del Programa de Conservación de Cóndor Andino en Chubut, la cóndor Quica fue trasladada a Mendoza.
Al no haber un centro de atención y rehabilitación del Programa de Conservación de Cóndor Andino en Chubut, la cóndor Quica fue trasladada a Mendoza.

En los instantes previos al traslado, estos vecinos intentaron resguardar a Quica, aunque cuando la dirección de Fauna de Chubut determinó que su expectativa de vida no era buena si no se la atendía dentro del contexto del PCCA, se avanzó y concretó el traslado. Esto incluyó la intervención de Gendarmería para dar curso al traslado de la cóndor. Y una concentración espontánea de los vecinos en el aeropuerto, quienes aún se oponen a esta decisión.

“La realidad es que Quica necesitaba recibir atención de forma urgente y como parte de los protocolos del Programa de Conservación del Cóndor Andino. Y ni en Esquel ni en Chubut hay un centro de atención propio, por lo que debía ser trasladado a Mendoza cuanto antes”, resumió hace unos días Jennifer Ibarra a Los Andes.

Quica llegó a Mendoza el sábado pasado y fue atendida en la Fundación Cullunche. Vecinos de Esquel se opusieron al traslado, que era la única alternativa para salvarla.
Quica llegó a Mendoza el sábado pasado y fue atendida en la Fundación Cullunche. Vecinos de Esquel se opusieron al traslado, que era la única alternativa para salvarla.

Ni bien llegó a Mendoza, Quica fue hidratada por medio de suero en vena, al tiempo que le tomaron distintas radiografías donde se detectaron las seis heridas con perdigones y hasta la mencionada bala calibre 22. Además, de a poco Quica ha ido recuperando su peso –llegó con poco más de 8,3 kilos frente a los más de 10 kilos que debería pesar- y también se le ha detectado una herida de vieja en el cristalino de uno de sus ojos, según destacó Ibarra.

Tras tomar intervención en el caso (Quica cayó el miércoles pasado en el patio de una vivienda de Esquel y fue resguardada en un galpón), fue el el director de Fauna Silvestre de Chubut, Fernando Bersano quien pasó a encabezar el operativo y a disponer las medidas a tomar. Y justamente fue la decisión adoptada por él la que no fue del agrado de los vecinos autoconvocados de esa ciudad. “Desde el primer momento intentamos explicar y hacer hincapié en que no se trata de un capricho, sino que en esta situación debe procederse con lo que establece el programa. Detectamos que la cóndor estaba cerca de una edad reproductiva y que el traslado era urgente para que se recuperara. Pero en ese momento se empezó a juntar gente en el lugar para que no la llevaran. La gente quería sí o sí que la liberáramos en el lugar y en ese momento. Pero los especialistas ya habían advertido que debía ser atendida de manera urgente cuanto antes. Y no por un veterinario cualquiera, sino por aquellos que son especializados en el tema y que trabajan en el Programa de Conservación del Cóndor Andino”, siguió Bersano.

Un grupo de vecinos se autoconvocaron en el aeropuerto de Esquel para oponerse al traslado.
Un grupo de vecinos se autoconvocaron en el aeropuerto de Esquel para oponerse al traslado.

En ese sentido, el funcionario destacó que una vez que Quica se recupere -y si está en condiciones de regresar a su entorno- será liberada en Esquel, en la misma zona donde fue hallada.

En Esquel insisten en que no hacía falta trasladarla

Javier De Leonardis es biólogo especializado en la observación de aves. Vive en Esquel y es uno de los referentes que inició la movida para que Quica no sea trasladada “innecesariamente” (según considera) a Mendoza.

“La cóndor no llegó moribunda. Todo el conflicto que se inició antes que se fuera era porque es un ejemplar que gozaba de buena salud, podía volar y estaba con el buche lleno. El tratamiento que se le está dando tiene que ver con la presunta intoxicación por plomo, ya que hasta que no estén los resultados del análisis de sangre es difícil saber si está dentro de los parámetros aceptables. De nuevo, su estado anímico y físico eran buenos indicadores así que calculo que aún de ser elevados no están en niveles críticos”, destacó De Leonardis a Los Andes.

Quica tiene seis perdigones en su cuerpo y una bala calibre 22 en su ala.
Quica tiene seis perdigones en su cuerpo y una bala calibre 22 en su ala.

El biólogo -que no es parte del PCCA- destacó, además, que los perdigones que tiene Quica son producto “de un disparo antiguo” y que muchas veces no se retiran. “Esta ave convivía con esos perdigones desde hace quizás años por lo que estaba teniendo una vida normal, pudiendo volar, alimentarse y seguramente reproducirse”, se explayó.

Además, consideró que el comunicado de la Dirección de Fauna de Chubut sobre el trabajo que está llevando adelante Cullunche es “cuestionable y tendencioso”, aunque aclaró que Jenifer Ibarra “está haciendo un excelente trabajo”.

“El informe publicado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio (por qué la Dirección de Fauna Silvestre responde a este Ministerio) es tendencioso y responde a una autojustificación de sus procedimientos, obviando ciertos análisis que en realidad los cuestionan”, argumentó De Leonardis.

La movilización de los vecinos tomó estado público en Esquel.
La movilización de los vecinos tomó estado público en Esquel.

El biólogo chubutense analizó, punto por punto el comunicado del mencionado Ministerio en base al primer informe de Cullunche e hizo sus acotaciones referidas a por qué considera que no era necesario el traslado de la cóndor. En uno de los apartados, el comunicado sostiene que se observa que el ejemplar fue víctima de disparos con armas de fuego y menciona “diversos restos alojados en su cuerpo y ala, compatibles con municiones probablemente de más de un calibre (que) ponen en riesgo su vida”. Para De Leonardis, esto es solo una interpretación de lo que fue la causa de su descenso. “Sin embargo, son heridas antiguas que no le impedían volar”, sostuvo.

Incluso, para el biólogo que sigue cuestionando todo el operativo la lesión en el ojo derecho (compatible con opacidad del cristalino) detectada por Cullunche tampoco “le impedía tener una vida normal”.

Desde la Dirección de Fauna de Esquel destacaron que la única alternativa era trasladar a Quica a Mendoza para que sea atendida de urgencia.
Desde la Dirección de Fauna de Esquel destacaron que la única alternativa era trasladar a Quica a Mendoza para que sea atendida de urgencia.

El biólogo de Esquel también se detuvo en que hasta que no se tengan los resultados definitivos del análisis de plomo en sangre (se tendrán entre este jueves y el viernes), la intoxicación por plomo es “solo una presunción”. “Muchas veces los proyectiles se encapsulan y no liberan plomo a la sangre”, detalló.

Aunque el comunicado de Fauna Silvestre de Chubut establecía que la cóndor “no podía ser liberado; y hubiera encontrado una muerte segura, además de minar la credibilidad de las instituciones”, De Leonardis insistió en que sí estaba en condiciones de ser devuelta a su hábitat. “La muerte segura es para todos los seres vivos, y nada indica que el animal hubiera muerto rápidamente”, destacó. E insistió en que “los proyectiles quizás llevaban años en su cuerpo”.

De Leonardis destacó que no se tuvieron en cuenta las evaluaciones técnicas y veterinarias in situ que se hicieron en el lugar y que aconsejaba la inmediata liberación.

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