Quica, la cóndor que puso en pie de guerra a todo un pueblo, llegó moribunda a Mendoza y quiere volver a volar

Quica, la cóndor que puso en pie de guerra a todo un pueblo, llegó moribunda a Mendoza y quiere volver a volar
Quica, la cóndor que se rehabilita en Mendoza y puso en pie de guerra a todo un pueblo. Foto: Gentileza.

La semana pasada, un ejemplar de cóndor hembra fue rescatada sin poder volar y con seis impactos de bala en Esquel. Como en Chubut no hay un centro de rehabilitación, el ave fue trasladada a Mendoza, donde fue atendida y evoluciona favorablemente. Los vecinos de Esquel se levantaron para impedir que Quica sea trasladada a Mendoza, aunque era la única alternativa para salvarla

Quica es un cóndor hembra de más de 10 años, dueña de una imponente y particular presencia que la lleva a no pasar desapercibida precisamente, como cualquiera de sus pares. Desde el sábado por la mañana, Quica se encuentra en el centro de recuperación de la Fundación Cullunche, en Mendoza como parte de un proceso de recuperación dentro de lo que es el Programa de Conservación del Cóndor Andino (PCCA). Llegó desde Esquel (Chubut), donde fue rescatada moribunda a raíz de una intoxicación que avanzaba en su cuerpo y producto del plomo de los seis impactos de bala que presentaba; entre ellos uno de calibre 22 en una de sus alas y distintos perdigones.

Quica fue encontrada por un vecino de Esquel en el patio de su casa, herida y sin poder levantar vuelo.

El detalle es que la llegada de Quica a Mendoza no fue nada fácil, más allá de que en nuestra provincia tienen base un centro veterinario y otro de recuperación de estas especies y como parte del mencionado programa de conservación. Una pueblada encabezada por vecinos de la zona de Esquel, donde había sido encontrada en muy mal estado la cóndor, intentó impedir que el ejemplar en peligro fuera trasladado. Incluso, llegó hasta a judicializarse toda la situación.

Al no haber un centro de atención y rehabilitación del Programa de Conservación de Cóndor Andino en Chubut, la cóndor Quica fue trasladada a Mendoza.

En pocas palabras, los vecinos de Esquel –con algunos biólogos y especialistas a la cabeza- se oponían a que “se les quite” el majestuoso ejemplar de su ecosistema para llevarlos a otra provincia (de hecho, identificaban al parque temático Temaiken –en Buenos Aires- como el nuevo destino que buscaba “robar” el ejemplar). El detalle es que Quica no tenía un prolongado pronóstico de sobrevivencia si se lo mantenía en el lugar, por lo que la Dirección de Fauna de Chubut finalmente dispuso que no estaba en condiciones de ser liberada y debía ser traslada de urgencia. Debió intervenir hasta Gendarmería para lograr resguardar y dar curso al traslado de la cóndor.

“Uno entiende que la gente se preocupe por estos ejemplares y que quiera cuidarlos, pero muchas personas comenzaron a hablar sin saber. La realidad es que Quica necesitaba recibir atención de forma urgente y como parte de los protocolos del Programa de Conservación del Cóndor Andino. Y ni en Esquel ni en Chubut hay un centro de atención propio, por lo que debía ser trasladado a Mendoza cuanto antes”, resumió la presidenta de la Fundación Cullunche e integrante del PCCA, Jennifer Ibarra.

Quica llegó a Mendoza el sábado pasado y fue atendida en la Fundación Cullunche. Vecinos de Esquel se opusieron al traslado, que era la única alternativa para salvarla.

El propio programa costeó los gastos del traslado aéreo de Quica en avión –primero fue llevada al Ecoparque de Buenos Aires y, de allí, a Mendoza-, mientras que una vez que llegó a nuestra provincia fue recibida por las autoridades de Fauna de Mendoza y por los especialistas de Cullunche. Una vez que culmine la atención médica en el centro veterinario, la intención es derivar a Quica a la sede del Centro de Conservación y Manejo de Fauna de la fundación S.O.S. Acción Salvaje –en San Carlos- para comenzar a trabajar en la rehabilitación y su posible liberación.

“Mendoza es una de las pocas provincias que tiene un centro de recuperación como el de San Carlos y un centro de atención primaria para los cóndores, como el de Cullunche. Por eso era fundamental que se lo trasladara cuanto antes”, resumieron quienes están trabajando en la recuperación del cóndor hembra. “Tiene sentido que la gente quiera resguardar y conservar a la fauna, pero también es importante que se actúe desde el conocimiento. Sería importante que Chubut pueda tener su propio centro de recuperación. Porque acá el tema no pasa por querer ‘aprovecharnos y apropiarnos’ de los animales, sino que el cóndor es una especie que está en peligro, y recuperar a cada uno de ellos cuenta”, acotó Ibarra.

Un grupo de vecinos se autoconvocaron en el aeropuerto de Esquel para oponerse al traslado. Desde la desinformación, temían que se les "robe" el ejemplar.

Tras la primera atención en Mendoza, Quica fue hidratada por medio de suero en vena, al tiempo que le tomaron distintas radiografías donde se detectaron las seis heridas con perdigones y hasta la mencionada bala calibre 22. “Estamos casi seguros de que la cóndor cayó intoxicada por el plomo en su cuerpo. Durante las primeras intervenciones, le pudimos extraer uno de los perdigones, mientras que en la próxima anestesia se le intentará sacar el proyectil del 22”, agregó Ibarra.

Además, de a poco Quica está recuperando su peso –llegó con poco más de 8,3 kilos frente a los más de 10 kilos que debería pesar- y también se le ha detectado una herida de vieja en el cristalino de uno de sus ojos.

Un pueblo movilizado

El miércoles pasado, un vecino del barrio Güemes (en el área urbana de Esquel, Chubut) se encontró con una impactante postal cuando regresó a su vivienda: en el patio, un imponente ejemplar de cóndor, deambulaba de un lado a otro intentado –sin éxito- levantar vuelo. Preocupado, el dueño de casa decidió resguardar al ave en un galpón y se contactó de inmediato con profesionales especializados en el cuidado de estos ejemplares. Así fue como el caso de Quica llegó a la órbita del Programa de Conservación del Cóndor Andino.

“El animal cayó el miércoles pasado en la casa de un vecino, y al principio él le avisó a un biólogo que trabaja como colaborador de Programa de Conservación del Cóndor Andino. Allí dieron aviso a Fauna y nos mandaron un primer video, donde se veía que extendía el ala derecha con una buena amplitud, pero que el ala izquierda no la podía extender del todo”, destacó el director de Fauna Silvestre de Chubut, Fernando Bersano, a Los Andes.

Quica tiene seis perdigones en su cuerpo y una bala calibre 22 en su ala.

Cuando desde esta repartición se dio aviso al PCCA y se activaron los protocolos que derivarían indefectiblemente en un traslado, los vecinos comenzaron a organizarse para resistir e impedir que se lo lleven de Esquel.

“Desde el primer momento intentamos explicar y hacer hincapié en que no se trata de un capricho, sino que en esta situación debe procederse con lo que establece el programa. Detectamos que la cóndor estaba cerca de una edad reproductiva y que el traslado era urgente para que se recuperara. Pero en ese momento se empezó a juntar gente en el lugar para que no la llevaran”, reconstruyó el director de Fauna de Chubut. Ante esta situación, se dio intervención a Gendarmería para que garantizara el rescate del cóndor del galpón en el que se encontraba y para avanzar con el traslado. “La gente quería sí o sí que la liberáramos en el lugar y en ese momento. Pero los especialistas ya habían advertido que debía ser atendida de manera urgente cuanto antes. Y no por un veterinario cualquiera, sino por aquellos que son especializados en el tema y que trabajan en el Programa de Conservación del Cóndor Andino”, siguió Bersano.

La movilización de los vecinos tomó estado público en Esquel.

El traslado y la “pueblada”

Al igual que Ibarra, de la Fundación Cullunche, el director de Fauna de Chubut resaltó –una vez más- que esa provincia patagónica no cuenta con un centro de atención y rehabilitación específico. Por ello mismo activaron el procedimiento que llevó a Quica el viernes al Ecoparque de Buenos Aires –donde se le dio la atención primaria y se la alimentó- y finalmente a Mendoza durante la mañana del sábado (actualmente permanece en la sede de Cullunche).

“No tengo más que palabras de agradecimiento para el director de Fauna de Mendoza, Adrián Gorrindo, para el director de Recursos Naturales, Sebastián Melchor y para la gente de la Fundación Cullunche. Los trámites para concretar el traslado fueron rapidísimos. Y, una vez más, pedimos a la gente que entienda que Quica y cualquier otro cóndor que esté en peligro tiene que ser atendida en el contexto del programa de conservación y no por cualquier veterinario”, insistió Bersano.

De hecho, una presentación en la Defensoría del Pueblo de la provincia sureña casi dilata un poco más el traslado aunque, afortunadamente para la cóndor y su salud, la Dirección de Fauna chubutense pudo hacer efectuar su descargo para que se diera luz verde al traslado. Claro que ello no impidió que un grupo de vecinos autoconvocados de Esquel se hicieran presentes en el aeropuerto para manifestarse en contra del traslado hasta el último segundo.

Necesitamos hacer un centro de atención y rehabilitación de cóndores en Chubut. Pero ello implica, además, que la gente se comprometa. Además es fundamental dejar en claro que, una vez que se recupere Quica –y siempre y cuando esté en condiciones de ser liberada-, se la soltará aquí en Esquel, en el mismo lugar donde la encontraron” concluyó el funcionario chubutense.

Desde la Dirección de Fauna de Esquel destacaron que la única alternativa era trasladar a Quica a Mendoza para que sea atendida de urgencia.

El trabajo del programa

Luis Jácome es el director del Programa de Conservación del Cóndor Andino y de la Fundación Bioandina. Desde su lugar, como todos los integrantes de este espacio, trabaja desde hace años en la recuperación y protección de estas majestuosas especies. “Argentina tiene el privilegio de contar con un programa de casi 30 años de trayectoria. El PCCA tiene convenios con todas las secretarías de Ambiente, con Gendarmería, con los Parques Nacionales e, incluso, con Aerolíneas Argentinas. Y desde agosto de 1991 estamos trabajando para garantizar la supervivencia del cóndor andino. Esta ave está muy amenazado en la región. En 1965 se declaró extinto en Venezuela, mientras que está en peligro crítico en Colombia y Ecuador, y vulnerable en Perú, Chile y Bolivia”, desatacó Jácome a Los Andes.

Considerada el ave voladora más grande del planeta, ya desde hace tres décadas –cuando se creó el programa- había indicios de que cóndor estaba en peligro de extinción. “Como carroñero, cumple un rol fundamental de limpiar focos y permitir a otros carroñeros que se alimenten. Además, es un animal sagrado y honrado por las culturas originarias. Ocupa un rol cultural clave”, siguió el especialista. Desde 1991, el programa ha intervenido en 370 rescates de ejemplares en peligro, mientras que a partir de programas de reproducción y rescate han liberado en estas tres décadas a 206 cóndores en Venezuela, Colombia, Bolivia y Argentina). El dato alarmante en contrapartida a estos datos es que, solamente en los últimos dos años, han fallecido más de 150 cóndores en la región.

Un imponente ejemplar de cóndor andino.

“Todos los casos de envenenamiento en Argentina son porque los productores ponen el cebos envenenados destinado a un gran predador. El detalle es que, como carroñero, el cóndor se alimenta de esas trampas y también se envenena. Otro gran problema tiene que ver con la gente usa balas de plomo. Cuando el dueño de los animales mata a un animal con estos proyectiles, el cóndor consume la carne donde quedan restos de plomo, y también se envenena”, explicó Jácome, quien destacó que en ocasiones –aunque no son la mayoría- también estas aves son víctimas de disparos que los tienen como objetivo.

El problema más más importante tiene que ver justamente con el uso de los cebos tóxicos. “Los pobladores envenenan trozos de carne o animales muertos con la idea de matar así grandes carnívoros. El problema es que muere toda la cadena de carroñeros. Además, se contamina el suelo, el agua y se pone en riesgo a la salud humana. Los cebos tóxicos no solo se usan por los cóndores, sino también para los pumas, los loros, los burros, los jabalíes. Y se recurre a agrotóxicos –como el carbofurán- u otros que están prohibidos y se siguen usando ilegalmente”, advirtió Jácome.

Uno de los principales pilares de la fundación y del programa tiene que ver con el rescate y la recuperación. A las especies afectadas se les dan los primeros auxilios en la provincia donde cae, y si la provincia no tiene centros de rescate específicos, se lo deriva a uno de los cuatro centros que tiene el programa. Estos se encuentran en el Ecoparque de Buenos Aires, en el parque Temaiken de Escobar y los dos ya mencionados de Mendoza (la Fundación Cullunche y el de San Carlos).

El cóndor andino es una especie en peligro de extinción.

“Cuando los cóndores tienen que ser sometidos a tratamientos largos, es clave que se los mantenga en aislamiento humano ya que no es bueno que se domestiquen o acostumbre a que se los alimente. Argentina tiene la suerte de contar con cuatro centros que, de forma gratuita, garantizan traslado, alojamiento, alimento, cirugías, medicamentos y tratamientos”, se explayó el director de PCCA.

Otro error muy común, y que tiene que ver con un mito o fantasía, es que muchos productores creen –erróneamente- que el cóndor es un predador. “El cóndor es carroñero, come los restos de animales muertos que cazan otros predadores, pero no es predador. Desde el programa no desconocemos el problema del productor rural, lo vivimos y somos testigos de que los campos se están abandonando por lo difícil que es. Pero el cóndor no es el culpable y el envenenamiento no es la solución. Los cóndores están pagando con su vida las consecuencias del envenenamiento”, sintetizó.

El Programa de Conservación del Cóndor Andino funciona desde 1991.

Auca, el cóndor “mendocino” que volverá a los cielos

Además de Quica, desde hace dos semanas en la Fundación Cullunche están trabajando en la rehabilitación de otro cóndor y que fue rescatado por un grupo de guardaparques en la zona de Puente del Inca. Se trata de Auca, un juvenil macho a quien encontraron intentando –infructuosamente- intentando levantar vuelo. “Lo encontraron luego de una de las nevadas fuertes, lo vieron a los saltitos y llevaba un día sin poder volar”, destacó Jennifer Ibarra, de la Fundación Cullunche y donde está completando la recuperación.

Auca, el cóndor que fue rescatado en Puente del Inca y será liberado en breve.

“Vimos que estaba muy bajo de peso ya que no encontraba comida. De los 10 kilos que debía pesar por su edad, estaba en poco más de 8 kilos. Entonces lo dormimos, lo pesamos bajo el protocolo del Programa de Conservación del Cóndor Andino y lo atendimos. Después de unos días empezó a comer y hasta nos estuvo correteando un poco para picarnos, por eso le pusimos Auca (que significa ‘indómito’, ‘rebelde’). Pero eso es señal de que está bien”, sintetizó Ibarra.

Auca, el cóndor que fue rescatado en Puente del Inca y será liberado en breve.

Al no habérsele encontrado ni fractura ni perdigones, en los próximos días Auca recibirá el alta y se lo liberará en su hábitat.

Auca, el cóndor que fue rescatado en Puente del Inca y será liberado en breve.

Durante la más reciente de las jornadas del censo zonal de cóndores, se detectaron en Mendoza 72 ejemplares, de los cuales 32 fueron observados de forma simultánea. En toda la región –entre Argentina y Chile- hay alrededor de 6.000 cóndores andinos.

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