Jorge Morello, maestro del monte, el bosque y su gente

El doctor Jorge H. Morello fue el primer gran ecólogo de Argentina. Un referente indiscutido. Científico clase mundial. Pionero en ciencias naturales y ambientales aplicadas al uso de recursos integrando a la gente en las decisiones de manejo, y a múltiples escalas. El miércoles 18 se lo recordó en la Universidad de Buenos Aires (UBA) al cumplirse 100 años de su nacimiento.

Jorge Morello, maestro del monte, el bosque y su gente
Morello con colegas en un bosque chaqueño, a principios de los '70. Foto: Gepama-FADU-UBA. Gentileza Walter Pengue.

Derivada de la Biología, la Ecología es una ciencia que trascendió al público global en los años 60 cuando surge el “ambientalismo”. Primero como una expresión cultural y luego política, cuestionando el modelo de consumo de bienes y servicios por los impactos ambientales que genera. El equilibrio dinámico y el balance de la naturaleza son los principales fundamentos científicos aportados por la teoría ecológica al movimiento ambiental. En Argentina, y diez años antes (década del ´50), el doctor Morello ya alertaba sobre impactos, degradación de ecosistemas por sobrepastoreo y necesidades de su restauración. Se refería a uno de sus primeros “amores”: las estepas arbustivas del Monte en Patagonia. No solo fue pionero, fue visionario. La restauración de ecosistemas recién emerge formalmente en 1987 y se consolida en los 2000.

Quizás influenciado por sus orígenes familiares y escolares (papá médico, tío paleontólogo, maestra naturalista, pueblo chico, ambiente dicharachero, mudanzas varias), Morello fue tempranamente un trotamundos que transitó la interdisciplina. Se destacó por articular conocimientos de ciencias naturales con los de ciencias sociales e ingenierías (fundó la carrera de Ingeniería Forestal en Santiago del Estero). Combinación que conforma las ciencias ambientales modernas. Podríamos decir que fue también uno de los primeros científicos ambientales de Argentina. Fue pionero, asimismo, en la ecología experimental. En los ‘60 instalaba alambrados controlados, técnica conocida como clausuras, para excluir herbívoros (ganado, fauna) y poder así medir regeneración del bosque chaqueño, su segundo “amor”. Se convirtió en el experto mundial de esta ecorregión clave en Sudamérica; el principal bosque de Argentina y Paraguay.

El doctor Morello, ya mayor, dialogando con un campesino en el Norte argentino. Foto: Gepama-FADU-UBA. Gentileza Walter Pengue.
El doctor Morello, ya mayor, dialogando con un campesino en el Norte argentino. Foto: Gepama-FADU-UBA. Gentileza Walter Pengue.

Fue de los primeros ecólogos en desarrollar nociones de sistemas, de procesos dinámicos, sucesión ecológica (cómo ciertas plantas reemplazan a otras luego de disturbios) … para así llegar en los ‘60 y ‘70 a su principal contribución: la ecología de paisajes, su tercera pasión. Entender cómo funciona la naturaleza a gran escala (regional) y qué factores la determinan integrando al hombre y sus necesidades en el mismo sistema. Simplificó así el estudio de la complejidad ambiental. Todo un desafío. Y aún vigente porque los decisores, públicos o privados, raramente utilizan estos conocimientos generados por el santafecino, y tantos otros colegas.

El legado científico

Su amplitud de pensamiento, entusiasmo y energía lo condujeron a generar conocimientos originales y novedosos para su época, algunos ya mencionados. Quizás el primero, en la década del 40, fue explicar los factores que determinan la sucesión vegetal en ambientes anegables del Delta, analizando procesos hidrológicos y geomorfológicos: erosión de riberas, acumulación de sedimentos, y su dinámica. A principios de los 60 trabaja para un programa de comparación intercontinental de ecosistemas áridos. Descubre, con colegas norteamericanos, la similitud entre los jarillales de Arizona-Texas-Sonora y los del Monte en Patagonia, separados por 9.000 kilómetros. Ambas regiones tienen plantas similares y procesos semejantes de formación de montículos, donde se acumulan arena, nutrientes y agua. Así determinaron que son equivalentes ecológicos. Hoy es una cita clásica en muchos libros de Ecología, incluyendo el del Odum que inmortaliza una conclusión espectacular de Morello: “el hombre aún no aprendió la lección del desierto”. En referencia al fenómeno de alelopatía o competencia entre individuos de una misma planta.

En el bosque chaqueño, el investigador fue el primero en plantear el modelo de pulsos de fuegos e inundaciones que determinó el funcionamiento del sistema. Así estableció la existencia de paleocauces: ríos que migraron en tiempo geológico (miles-millones de años) y facilitaron el establecimiento de pastizales en forma de mosaico dentro de la matriz de quebrachos y algarrobos. Conocidos localmente como aibales. “No te alcanzaban las orejas para escucharlo…”, ¡”…hubiera necesitado cinco vidas para hacer todo que él hizo durante la suya…!”, relatan admirados sus discípulos.

Jorge Morello joven, alrededor de 1950. Foto: Gepama-FADU-UBA. Gentileza Walter Pengue.
Jorge Morello joven, alrededor de 1950. Foto: Gepama-FADU-UBA. Gentileza Walter Pengue.

Morello se destacó por el diálogo interno y externo, tanto entre colegas de su misma disciplina como con las demás. Y diálogo con la gente, habitantes del campo: campesinos, puesteros, obrajeros, pescadores, agricultores, ganaderos, ruralistas. ¡Un jugador de toda la cancha! Y las conversaciones no fueron sólo por empatía cultural, sino especialmente para entender cómo funcionan los ecosistemas bajo uso humano, y viceversa. Y así establecer las soluciones necesarias para cada situación, ya sea conservar biodiversidad, recuperar ecosistemas y/o mejorar la calidad de vida de la gente. Soluciones basadas en conocimiento científico y aceptación social.

Reconocimientos varios

(1) Terminé la Licenciatura en Planificación y Diseño del Paisaje (UBA) en 2003 y le comenté mi idea de tesis doctoral a Morello. Inmediatamente me dijo “venite hijo” y arrancó a dirigirme. Otro rasgo distintivo era su valoración por los demás colegas: “(fulano) es mejor que yo…” dando a entender que él no era referente de todos los temas. Influyó en mí su calidez, acompañamiento y sabiduría con un cruce original entre ciencia, técnica y posiciones políticas. Dr. Gabriel Burgueño, profesor-investigador en FADU-UBA y DECA-UMAI.

(2) En 1986, no tenía aún 30 años, pero era subsecretario de Medio Ambiente de Río Negro. O sea, estaba “verde”, tenía inseguridades. Morello era el presidente de Parques Nacionales y me pedía que lo acompañara a recorrer la provincia. Charlaba mano a mano con los guardaparques. Sin poner distancia, con gran generosidad. Era increíble como lograba transmitirle la mística de conservación y el sentimiento de pertenencia a la institución. Dejó huellas e influencias: me inspiro en él cuando tengo que atravesar situaciones complejas, difíciles. Lic. Sergio Mazzucchelli, presidente de Alisos Group, profesor-investigador en DECA-UMAI.

(3) Fui alumno de sus cursos no convencionales cuando él era presidente de Parques. Rescato su publicación “Perfil Ecológico de Sudamérica” (1984). Es la síntesis de cómo la visión de paisaje acerca e integra a la ecología con las demás profesiones. Ecosistemas y ecorregiones no son solamente construcciones naturales sino también interacciones con las sociedades locales. Este enfoque de transformación y forma de apropiación de los recursos es más latina, ni mejor ni peor. Refleja nuestras realidades. Ello facilita incluso la recuperación ambiental. Renace hoy en los esquemas de cómo se organiza el Ministerio: ordenamiento territorial, biodiversidad. No ya en los esquemas taxonómicos (zoológico, botánico) sino en la integración. Lic. Alejandro González. Profesional Senior, Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable.

(4). En 1957 ingresé a estudiar biología en la FCEN-UBA donde Morello fue mi profesor. Rolando García, el decano, lo trajo de Tucumán (creo) aplicando sus políticas de modernización y reformas. Jorge utilizaba conceptos (escuela francesa), la fitosociología de Montpellier. Era muy querido, excelente profesor, ecólogo destacado. Muy dedicado a su trabajo, con mucha conciencia social, gran capacidad de formación de equipos, buen didacta. Una vez me dijo: “…ese trabajo es precioso mijito…”. ¡Precioso, nunca nadie había calificado así un trabajo científico mío! Me convenció de volver a Argentina cuando yo estaba en Canadá, en UBC, y hasta me consiguió un cargo mixto (INTA-CNEA). Fuimos muy amigos, nunca competimos. Dr. Gilberto Gallopin. Investigador-profesor independiente. Ejerció en diversas instituciones científicas nacionales e internacionales.

Tanto estos testimonios como muchos otros publicados o manifestados informalmente, coinciden en sus valores: apasionado, generoso, humilde, intenso, políglota profesionalmente.

En conclusión, la trascendencia de lo aportado por el doctor Jorge H. Morello se incrementa, se potencia con el tiempo. No sólo por su valor absoluto sino el relativo. Cada año que pasada sus aportes, visión y legados se resignifican.

Ficha técnica

Morello nació en San José de la Esquina, Santa Fe, octubre-1923. Falleció en Buenos Aires en 2013. Biólogo egresado de la Universidad Nacional de La Plata donde se doctoró en 1949. Fue investigador del Instituto Lillo (Univ. de Tucumán, INTA, y Conicet. Obtuvo la prestigiosa beca Guggenheim para trabajar en EEUU. Profesor en Harvard y emérito de la UBA. Cofundador y primer presidente de la Asociación Argentina de Ecología (1972). Primer ecólogo en ejercer la Presidencia de Parques Nacionales (1983-1988). Coautor de la visión latinoamericana de la Agenda Ambiental que influyó en la Cumbre Mundial Río-1992. Fundador del Grupo de Ecología del Paisaje y Medio Ambiente (Gepama). Autor/co-autor de más de 300 productos científico-técnicos (“papers”, libros, congresos, informes técnicos). Formó decenas de discípulos, muchos de ellos referentes.

*El autor es director del Departamento de Ecología y Ciencias Ambientales –DECA-, Universidad Maimónides –UMAI-, CABA

Producción y edición: Miguel Títiro - mtitiro@losandes.com.ar

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