Finalizó la primaria con 55 años y ahora agradece a su escuela recolectando útiles para sus compañeros

Sandra Yáñez es empleada doméstica y de niña “admiraba” a quienes iban a la escuela. Ella, en cambio, cosechaba uva, tomate y ajo. Cumplió su sueño y ahora agradece con solidaridad.

Sandra Asunción Yañez, completó sus estudios primarios con 55 años. Hoy ayuda al CEBJA 238 Cruce de los Andes, en Godoy Cruz, con colectas. / Foto: Orlando Pelichotti
Sandra Asunción Yañez, completó sus estudios primarios con 55 años. Hoy ayuda al CEBJA 238 Cruce de los Andes, en Godoy Cruz, con colectas. / Foto: Orlando Pelichotti

Fueron tantas las necesidades que Sandra Yáñez (56) observó en el Cebja 3-238 “Cruce de los Andes” del barrio Sol y Sierra, en Godoy Cruz, cuando cumplió la primaria y pudo egresar en 2021, que hoy, estudiante del nivel secundario, decidió por cuenta propia iniciar una colecta de útiles escolares para el inicio del ciclo lectivo 2023.

“En el barrio hay muchos chicos dando vueltas y a veces les pregunto si van a empezar. Siempre me dicen lo mismo, que no tienen recursos, lápices, cuadernos, mochilas. Me da pena. Sé el esfuerzo que significa estudiar cuando uno es pobre, por eso me puse como meta ayudar”, dijo Sandra en diálogo con Los Andes.

Ni lerda ni perezosa le pidió previamente autorización a la directora del establecimiento, el mismo que en el turno tarde iniciará segundo año del secundario, y le dieron el visto bueno. “Fue así que inicié una campaña a pulmón. Les pido a quienes tengan elementos para donar que no dejen de hacerlo, que hay muchísimos alumnos que necesitan y no pueden comprarlos. Es duro ir al colegio sin los útiles que siempre se piden”, indicó, para dejar su contacto y domicilio: Barrio Sol y Sierra M10 c20 de Godoy Cruz. Su teléfono celular es 2612 18-1856.

Sandra, que trabaja como empleada doméstica, tiene mucho más por decir. Asegura que en gran parte esa campaña que inició a pura voluntad tiene por objetivo agradecer.

“Cumplí la primaria de adulta y fue increíble el apoyo de directivos, compañeros, docentes. A todos ellos les quiero retribuir de alguna manera y creo que la mejor manera de hacerlo es ayudando, poniendo el cuerpo, recibiendo elementos necesarios”, reflexionó la mujer, madre de seis hijos, 12 nietos y dos bisnietas y que finalizó la primaria con el mejor promedio.

Además de cumplir un viejo anhelo, porque de niña no pudo estudiar por cuestiones económicas, tuvo el privilegio de cursar en el mismo establecimiento que dos de sus nietos, Iván y Jazmín, a quienes solía cruzarse en los pasillos. Otros compañeros le gritaban: “Hola, compa” y ella los saludaba feliz, con la mano en alto.

Por circunstancias de la vida, especialmente porque fue la mayor de muchos hermanos en un hogar donde el dinero escaseaba, Sandra debió salir a trabajar desde muy pequeña en la cosecha de uva, ajo y tomate.

A los 16 años fue mamá y siguió ganándose la vida como empleada doméstica. Su esposo Hugo, pintor de obras, tuvo que dejar de trabajar a raíz de una discapacidad.

Así, fueron tantas las veces que se anotó en la primaria y no pudo finalizarla que perdió la cuenta. De pequeña no tenía dinero ni siquiera para el colectivo y pasó por cuatro escuelas, una de ellas albergue. Así fue que salió a trabajar a las fincas. De adulta también se le interpusieron piedras en el camino.

“La pandemia fue todo un problema porque no me adaptaba a las clases virtuales. Iba a la escuela a buscar las tareas, volvía a casa, las resolvía y regresaba a que me las corrigieran. Así todo un año”, rememoró Sandra en una entrevista anterior con Los Andes.

Y repasa: “De chica admiraba a los estudiantes universitarios y me proyectaba llevando esa vida. Los observaba y me preguntaba por qué yo no”, evocó.

Nacida el 8 de diciembre de 1966, tuvo seis hijos: Hugo (39), Alejandra (37), Leandro (36), Fabián (32), Lucas (27) y Benjamín (15), quien obtuvo una beca de Fonbec y gracias esa ayuda pudo seguir estudiando en la escuela 4-030 Profesor Angel Cervera, de Godoy Cruz.

Valeria, Iván, Jazmín, Nicole, Agustina, Victoria, Sofía, Erik, Joseline, Shirley, Lautaro y Julián son sus nietos. Luz y Loana sus bisnietas.

Sandra era adulta cuando simbólicamente le llevaba la libreta a su mamá. Tal vez para que se sienta orgullosa. “Hoy ya no está, pero siento que cumplí con ella”, dice. “Son muchas las personas que me ayudaron a cumplir este sueño. En principio mi familia, mis nietos inspiradores y mis amigas de fierro”, enumeró, para agregar que, aunque varios de sus hijos son adultos, ella igual siente que les dio una hermosa lección.

Cómo ayudar

El contacto de Sandra Yáñez es 2612 18-1856. Vive en Barrio Sol y Sierra, M10 casa 20, de Godoy Cruz.

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