4 de mayo de 2026 - 08:14

Fin de la prohibición: el Gobierno reguló la venta de vapeadores, bolsitas de nicotina y tabaco calentado

La decisión fue tomada porque la prohibición no frenó el consumo, sino que lo empujó a la informalidad, especialmente entre los jóvenes. No podrán tener saborizantes.

El Gobierno decidió cambiar de raíz una política que llevaba más de una década: pasar de la prohibición a la regulación del mercado de nicotina. Fue a través de la resolución 549/2026, publicada este lunes en el Boletín Oficial.

La medida, articulada entre los ministerios de Economía y Salud, la Jefatura de Gabinete y la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), habilita la venta de vapeadores (sin saborizantes), dispositivos de tabaco calentado y bolsitas de nicotina, siempre que estén registrados y cumplan con requisitos sanitarios.

Durante más de 15 años, el enfoque había sido restrictivo en Argentina. Pero el diagnóstico oficial es que ese esquema fracasó: lejos de reducir el consumo, lo desplazó a un mercado negro sin controles, sin trazabilidad y sin recaudación. En otras palabras, el Estado dejó de tener capacidad real de intervenir sobre lo que se consume.

“La prohibición no frenó el consumo: lo empujó a la informalidad”, indicaron desde la cartera sanitaria, al derogar así la resolución 565/2023.

Con el "blanqueo" del mercado, el eje pasa a ser el registro obligatorio: ningún dispositivo o insumo podrá venderse legalmente sin autorización previa. Eso implica controles sobre composición, concentración de nicotina y condiciones de comercialización.

anexo_7641285_1

Ahora bien, el punto más delicado —y donde el Gobierno pone el foco— es el consumo juvenil. Los datos sanitarios en Argentina son contundentes: unas 45.000 muertes al año están asociadas al tabaquismo, según estimaciones oficiales. Pero además, crece la preocupación por el inicio temprano en el consumo de nicotina, especialmente a través de vapeadores.

Ahí aparece una de las decisiones más relevantes de la regulación: la prohibición de saborizantes. Según el análisis del Gobierno, los sabores dulces o frutales funcionan como puerta de entrada para adolescentes, reduciendo la percepción de riesgo. Al eliminarlos, el Gobierno busca desarmar ese atractivo inicial, aunque manteniendo la disponibilidad del producto bajo condiciones controladas.

También se establecen límites a la concentración de nicotina y un listado de sustancias permitidas y prohibidas. Es decir, se intenta pasar de un escenario donde “no se sabe qué se consume” a uno donde, al menos en teoría, hay estándares verificables.

LAS MAS LEIDAS