¿Qué activa los celos en una pareja?¿Es el físico, el dinero o la personalidad? Un estudio internacional de expertos en Psicología, con anclaje en Argentina, buscó desentrañar los mecanismos que disparan esos sentimientos. Y no sólo eso, sino que fueron por más: trazaron un perfil del posible “rival” pero en particular, para los argentinos.
La investigación, publicada por el Centro de Investigación en Psicología de la Universidad de Palermo (UP), estuvo a cargo de referentes de esta casa de estudios argentina junto a investigadores de la Universidad de Groningen (Holanda) y la Universidad de Valencia (España). Fue liderada por el doctor Castro Solano (Coordinador de Investigación de la UP).
Entre otras cosas, buscaron definir qué características tienen aquellos que pueden transformarse en una amenaza, qué rasgos evolutivos hay detrás de la sospecha y por qué los latinos somos "distintos" al celar.
Celos en argentinos: la cultura y el rival ancestral
Tradicionalmente, entendemos los celos como una respuesta a una traición consumada. Pero el estudio explica, en primera instancia, que no todos los celos son iguales y define tres tipos.
- Celos Reactivos: La respuesta emocional ante una infidelidad real. Es el impacto del hecho consumado: rabia, tristeza y desconfianza.
- Celos Ansiosos: Aquí entra en juego la imaginación. La mente genera imágenes intrusivas y recurrentes de la pareja con otra persona, alimentando un ciclo de ansiedad difícil de frenar.
- Celos Preventivos: Es el mecanismo de defensa que se activa antes de que pase algo. Funciona como un radar que detecta "amenazas" en el entorno para evitar que la pareja se aleje.
En el caso de los dos primeros, “se trata de celos que se manifiestan como emociones negativas cuando la infidelidad ya ocurrió, este tipo de celos involucran el miedo, la sospecha, la desconfianza, la ansiedad y la rabia”, describen los autores.
En el caso de los que denominan “preventivos”, explican que “una persona se pone celosa de forma anticipada frente a la aparición de una tercera persona que muestra algún signo de interés en su pareja, en este caso el mecanismo de los celos se activa frente a alguna característica particular que tenga la tercera persona involucrada, a la que bien podríamos llamar rival”.
Estrategia ancestral para la estabilidad de la pareja
La investigación puso bajo la lupa qué es exactamente lo que activa las alarmas cuando aparece ese tercero en escena. Lógicamente, aclara que no todas las personas se ponen celosas frente a los mismos rivales. En otras palabras, no cualquiera constituye una amenaza para la estabilidad de la pareja. Sin embargo, lo que observaron con su análisis es que hay ciertas características comunes asociadas a la cultura en la que estamos insertos.
“Los celos en estos casos actúan como una estrategia preventiva que utiliza la pareja para mantener la cohesión interna y evitar una posible infidelidad y, en el peor de los casos, el alejamiento de la persona amada”, refiere. “En este caso -agrega- los celos ya no son solo emociones básicas sino una cuestión mucho más compleja, se trata de un entramado de emociones, motivaciones y estrategias que utilizamos para poder conservar la estabilidad de nuestras relaciones románticas”, describe.
“La pregunta que guiaba estas investigaciones era si las características del rival que provocan celos son las mismas en los diferentes países (...) Teníamos en mente que existen marcadas diferencias por género tanto para varones como para las mujeres”, explica Castro Solano.
El "rival ideal"
La investigación, basada en la Psicología Evolucionista, buscó determinar si todos los seres humanos tememos lo mismo. La respuesta corta es no: el género y la cultura dictan quién es el rival peligroso.
En Holanda pudieron identificar cinco características básicas de los rivales que provocan celos: el atractivo físico, la dominancia social, la dominancia física, el estatus social y las conductas seductoras.
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Psicología: un estudio atribuye los celos a antepasados infieles y muestra las particularidades de lo que es una amenaza para los argentinos.
En términos generales, los varones holandeses se veían amenazados cuando el tercero en cuestión tenía más estatus social y mayor dominancia social y/o física. En cambio, las mujeres holandesas experimentaron celos cuando fueron confrontadas con un rival que tenía un mayor atractivo físico y en segundo lugar conductas más seductoras.
Particularidades del “celoso” argentino
Pero al trasladar la inquietud a los países latinos, Argentina y España, encontraron factores comunes aunque también particularidades que les son propias.
Mientras que los holandeses se centran en el éxito frío o la belleza pura, en las culturas latinas -consideradas más afectivas— el peligro tiene otra cara.
“Encontramos que los varones argentinos y españoles se sienten amenazados cuando un rival tiene mayor poder y dominancia social y al mismo tiempo tiene características relacionadas con la afabilidad, el buen trato y el carisma”, advierte Castro Solano .
Y destaca que estas características no aparecieron como amenazantes para los varones holandeses.
“Las mujeres argentinas y españolas,en cambio, se vieron amenazadas cuando fueron confrontadas con rivales físicamente atractivas y que, al igual que los varones, eran más afables, cariñosas y de mejor trato, características que no aparecieron en las holandesas”, describe el doctor.
La cultura: antepasados infieles
En síntesis, pudieron concluir que existen características universales que provocan celos, tanto para varones como para las mujeres, pero estas diferencias están filtradas por la cultura en la que las personas están insertas. “Podríamos aquí hablar de culturas afectivamente más ‘frías’ y otras más ‘calientes”, refiere.
Y resume: “Los latinos, como representantes de estas últimas, privilegian el sentido del humor, la sensibilidad interpersonal, el poder escuchar y el ser más atento, características menos comunes en culturas de otras latitudes”.
Es entonces que los investigadores se preguntan: ¿Por qué aparecen siempre las mismas características en culturas y escenarios tan diversos? Porque, según explica, contrariamente a lo que se piensa, los celos no son adquiridos y no tienen que ver con una adquisición cultural de forma estricta. Se asocian con mecanismos que fueron exitosos en las relaciones interpersonales de nuestros antepasados en el desarrollo de la evolución humana. “Si hoy somos celosos, es porque en el pasado ancestral los celos ayudaron a mantener a las parejas unidas y al mismo tiempo es porque las personas de un modo u otro siempre fueron infieles ”.