22 de abril de 2026 - 20:51

Radiografía de la familia argentina: investigación académica revela la resiliencia y aprendizajes de la pospandemia

Un estudio regional muestra el nuevo mapa emocional de las familias y qué comenzaron a valorar más. Qué ganaron los argentinos: la importancia de no estar solo.

Las huellas de la pandemia de Covid-19 siguen presentes en los hogares, en la salud mental y en los bolsillos, pero también en cambios en la forma de vivir. En particular, el evento llevó a encontrarse con nuevas formas de resiliencia y poner en valor el rol de la familia para afrontar crisis.

Una investigación académica inédita y regional reveló que, pese a las cicatrices económicas y emocionales, hubo aprendizajes: lo que sostuvo en ese momento y qué aprendimos a poner en valor.

Del abordaje, con aportes sobre qué piensan y sienten los argentinos, emerge una certeza que hoy sostiene a miles de personas: la familia fue, y sigue siendo, el refugio más seguro ante la adversidad.

El impacto en salud mental

Un reciente estudio académico, basado en experiencias de hogares en Argentina, Chile y Ecuador, arroja luz sobre este fenómeno que, aunque fue un verdadero drama, implicó también una verdadera revolución.

La investigación, liderada en Argentina por la doctora Victoria Bein, investigadora del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad de la Universidad Austral, junto a colegas de la institución, analizó 60 casos en profundidad para entender qué quedó después de la tormenta.

diálogo adolescentes familias
Una investigación mostró cómo los argentinos pusieron en valor la familia como factor de resiliencia en la pospandemia.Imagen ilustrativa creada con IA

Una investigación mostró cómo los argentinos pusieron en valor la familia como factor de resiliencia en la pospandemia.Imagen ilustrativa creada con IA

El estudio fue realizado por un equipo académico internacional integrado además por referentes de la Universidad San Sebastián, de Chile y la Universidad Técnica Particular de Loja, de Ecuador. El trabajo fue publicado en la revista Alternativas. Cuadernos de Trabajo Social bajo el título “Cambios en la vida familiar en Chile, Argentina y Ecuador: aprendizajes post crisis sociosanitaria”.

El estudio no ignora que la realidad sigue dando cuenta del cimbronazo en aspectos negativos. Los problemas de salud mental -como la ansiedad y el malestar emocional- y las dificultades económicas continúan condicionando el bienestar. “La pandemia terminó, pero sus efectos en la salud mental y la economía de las familias siguen muy presentes en los tres países”, señala Bein, marcando que estos desafíos no solo se mantuvieron, sino que en ciertos contextos se intensificaron.

Esta similitud entre los tres países analizados refuerza la idea de una experiencia compartida a nivel regional. Según la experta, “uno de los hallazgos más claros del estudio es que, más allá de las diferencias entre países, las familias atravesaron experiencias muy similares: la salud mental y las dificultades económicas siguen siendo desafíos persistentes incluso después de la pandemia”.

El gran aprendizaje: el valor de la familia y “no estar solo”

Pero la nota distintiva de esta investigación es su enfoque en el aprendizaje positivo. En medio de la incertidumbre del confinamiento, floreció una revalorización profunda de los vínculos primarios y la valoración de la compañía y el apoyo emocional dentro del núcleo familiar.

El concepto de “no estar solo” se convirtió en el mantra más repetido en los testimonios de los tres países.

Ejercicios
Una investigación mostró cómo los argentinos pusieron en valor la familia como factor de resiliencia en la pospandemia.

Una investigación mostró cómo los argentinos pusieron en valor la familia como factor de resiliencia en la pospandemia.

La familia dejó de ser solo el espacio de convivencia para transformarse en una unidad de resistencia y apoyo emocional. “Al mismo tiempo, emerge con mucha fuerza un aprendizaje transversal: el valor de no estar solos. La familia funcionó como un sostén clave para atravesar la crisis y sigue siendo un recurso central para el bienestar”, explica Bein.

Valorás un poquito más las relaciones con la familia, o sea, el hecho de poder juntarte y decir voy a tomar un mate a lo de mi hermano y sin tener que estar con el mate individual, por miedo a contagiarte y lejos y en el aire libre festejar los cumpleaños valorar las relaciones familiares, de amistad, eso sobre todo”, sostiene uno de los testimonios en Argentina

La familia y los afectos como sostén ante las crisis

“En síntesis, es posible señalar que los hallazgos reflejan como un ambiente familiar positivo puede mitigar los efectos negativos de las crisis, posibilitando procesos de aprendizaje y transformación por medio del surgimiento de estrategias de afrontamiento adaptativas”, refieren los investigadores.

“Este tipo de relaciones -agregan- favorece la reconstrucción y reinterpretación de la narrativa familiar, transformándose en un factor clave para afrontar estresores ahora y en el futuro, por lo que potenciar dinámicas familiares saludables es de suma importancia”.

Es que hay algo que quedó claro para los profesionales que realizaron el trabajo después de escuchar tantos testimonios y así lo reflejan como aprendizaje y recurso: “Un ambiente familiar que promueve la adaptación social mitiga las irrupciones del contexto y promueve estilos de vida saludables para todos sus miembros. La re-significación de las experiencias facilita la reconstrucción de lo vivido, aunque continúa siendo relevante atender las consecuencias de la crisis”.

La familia y su estrategia de resiliencia

Así se refieren al afrontamiento familiar, identificado como una red de procesos cognitivos, emocionales y conductuales que una familia activa ante eventos estresores definidos como interrupciones significativas o amenazas al funcionamiento familiar.

Este enfoque se basa en la idea de que las familias no solo responden pasivamente al estrés, sino que desarrollan estrategias activas de resiliencia, la capacidad del sistema familiar para resistir, recuperarse y crecer ante la adversidad. También de adaptación, el proceso mediante el cual una familia logra redefinir roles, reorganizar rutinas y ajustar su funcionamiento frente a cambios o crisis, alcanzando un nuevo equilibrio).

sabiduría en adultos mayores
Una investigación mostró cómo los argentinos pusieron en valor la familia como factor de resiliencia en la pospandemia.

Una investigación mostró cómo los argentinos pusieron en valor la familia como factor de resiliencia en la pospandemia.

En este marco, adquieren particular valor los recursos internos y externos, como la cohesión familiar, la comunicación, las creencias compartidas y el apoyo social, lo que no se limita solamente a resolver los problemas, sino también a reinterpretar las situaciones positivamente posibilitando la adaptación.

Cómo cambiaron los argentinos

En cuanto a las familias de Argentina, se destacan algunos aspectos protectores que las familias han procurado mantener post crisis sociosanitaria, entre ellos: contar con más tiempo para compartir y revalorizar los vínculos más cercanos, habilitando espacios para tener más posibilidades de diálogos íntimos, por ejemplo ante miedos e inseguridades.

Además, se identificó la etapa de confinamiento como una oportunidad para desarrollar habilidades o capacidades personales.

Quizás acostumbradas a sobrevivir a tantas crisis, en Argentina las familias enfatizan la capacidad de transformar las limitaciones impuestas durante la pandemia en oportunidades de convivencia. Esto muestra una tendencia a la adaptabilidad y la búsqueda de soluciones creativas como herramientas para fortalecer el tejido familiar post crisis.

Es algo de lo que expresó uno de los testimonios relevados en el país: “De mi hijo (…) a tener un poco más de tolerancia a la frustración y entender que a veces las cosas no son como uno quiere, más que nada, o como uno desea. Porque él estaba justo en la pre-adolescencia con los temas de la rebeldía, y se llevan el mundo por delante. Y quizás desarrolló un poco más la capacidad de comprensión, de entender que a veces las cosas no son como uno desea, sino que a veces son como son y uno las tiene que aceptar”.

Más tiempo para los afectos

Otro de los aspectos en los que cambiaron las personas es en la marcada tendencia a disponer de tiempo para compartir en familia. Buscan propiciar espacios de diálogo y estrechar la comunicación, como un aprendizaje adquirido que se procura mantener en el presente y que han fortalecido la resiliencia emocional de los integrantes de la familia, concluyen los investigadores.

“En común entre las narrativas de los tres países está el reconocimiento por el valor de la comunicación y el sentido del humor como herramientas fundamentales para fortalecer los lazos familiares y superar las dificultades, además de enfatizar el aprendizaje adquirido en términos de corresponsabilidad familiar, donde cada miembro del hogar ‘tuvo que’ asumir un rol activo en las actividades cotidianas”, señalan. Agregan que se destaca la necesidad de “tener tiempo” para compartir en familia con espacios de diálogo que sería esencial para la resiliencia emocional de los integrantes de la familia.

“El disfrutar más, eso es lo positivo, el descanso; fue como un encontrarse también uno. El saber bien qué es lo que querés y que no. Nada, de disfrutar de lo simple. Si bien yo siempre disfruto todos los momentos, más todavía. Y bueno, no andar tanto a las corridas, fue una de las cosas”, comentó otro de los argentinos participantes.

Cambios que llegaron para quedarse

En definitiva, este redescubrimiento trajo consigo cambios prácticos y humanos en la dinámica de los hogares:

Mayor comunicación: se abrieron canales de diálogo que antes estaban tapados por la rutina pre-pandemia.

Reorganización de roles: una distribución más equitativa y consciente de las tareas del hogar.

Estrategias de adaptación: una nueva capacidad instalada en los hogares para afrontar contextos adversos.

Aunque el estudio advierte sobre la necesidad de fortalecer las políticas públicas de salud mental y estabilidad socioeconómica, el mensaje final es de esperanza y fortaleza humana. La crisis funcionó como un espejo que devolvió a las familias lo más esencial de su naturaleza.

Como conclusión contundente de este análisis regional, la doctora Bein sintetiza el sentimiento que hoy une a tantos hogares de Argentina, Chile y Ecuador: “El aprendizaje más claro fue simple y contundente: no estar solos hace la diferencia. Los vínculos familiares fueron clave para sostenerse en la crisis”.

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