16 de abril de 2026 - 18:39

¿Es posible envejecer más lento? La nueva disciplina que promete revolucionar la salud en el siglo XXI

Adultos mayores

Mientras la expectativa de vida crece y la proporción de mayores de 60 años es cada vez más en la población, pensar en ralentizar el proceso de envejecimiento suena a una tentadora promesa. No se trata del elixir de la juventud, sino de ciencia aplicada a una nueva disciplina: la gerociencia.

Las cifras son más que gráficas y muestran el cambio social que atraviesa Mendoza y el mundo y que permiten entender el impacto del desafío que se ha puesto sobre los hombros.

Más salud para una población que envejece

En 1980, los adultos mayores de 65 años representaban apenas el 6,4% de la población provincial. El Censo 2022 reveló que ya alcanzan el 12,4%. En tres décadas, los mayores de 65 años se duplicaron, y la tendencia muestra que seguirá el mismo rumbo, según da cuenta un informe del Instituto de Salud Pública.

pareja feliz. adultos mayores felices
 busca comprender el fundamento de la relación entre el envejecimiento y la vulnerabilidad a la enfermedad. 

busca comprender el fundamento de la relación entre el envejecimiento y la vulnerabilidad a la enfermedad.

Actualmente, en la provincia viven 53 personas de 65 años o más por cada 100 niños y adolescentes de entre 0 y 14 años. En 2010, esa relación era de 40.

Se espera que para el año 2050 los mayores de 65 años aumenten un 185%; los mayores de 80, un 300% y los mayores de 100, un 1000%”, advirtió a Los Andes el doctor Cristian Gallo, especialista en Medicina Interna y Geriatría del Hospital Italiano de Buenos Aires. Para el experto, el desafío no es solo la cantidad de personas, sino su calidad de vida: este segmento es el que más demanda a un sistema poco preparado para afrontar la avalancha.

La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) también abordó el asunto con datos que ilustran la tendencia en la región. En 1950, había 8,7 millones de personas mayores, que representaban el 5,2% de la población total. En 2022 pasaron a ser 88,6 millones de personas de 60 años y más, que representaban el 13,4% de la población regional. Se prevé que este crecimiento continúe en las próximas décadas y que en 2030 este grupo poblacional aumente a 114,9 millones de habitantes, que representarán el 16,5% de la población total. Para 2060, se anticipa que la población de 60 años y más representará casi el 30% de la población total, porcentaje que en términos absolutos corresponde a 220 millones de personas mayores. Eso significa que en 2060 la región tendrá 2,5 veces más personas mayores que en 2022.

En este escenario, surge esta disciplina que promete ser un verdadero "as en la manga".

Qué es la gerociencia: ¿Podemos detener el tiempo?

A diferencia de la medicina tradicional, que atiende las enfermedades cuando ya aparecieron, la gerociencia busca atacar la raíz del problema: el propio proceso de envejecer.

La gerociencia es una nueva ciencia que estudia los mecanismos biológicos del envejecimiento, explicó el cardiólogo Mario Boskis, especialista en Gerociencia y miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología.

“Nosotros hablábamos antes de envejecer, decíamos que el envejecimiento estaba asociado con enfermedades crónicas, estaba asociado con enfermedades como el cáncer, la enfermedad cardiovascular, las neurodegenerativas, o las enfermedades metabólicas, ahora la gerociencia de alguna manera lo que busca es desentrañar cuáles son los mecanismos biológicos que generan que haya pérdida de función y que las células se deterioren y que en última instancia se deterioren tejidos y órganos”, describe en relación a lo que sucede durante el envejecimiento.

“Entonces es una ciencia que estudia cómo podemos detener, retrasar o retrogradar el envejecimiento en los seres humanos”, agrega.

Los pilares del envejecimiento

Esta nueva apuesta tiene una concepción interdisciplinaria, en la que intervienen por ejemplo cardiólogos, médicos clínicos, oncólogos, biólogos y genetistas. Pero también de otras áreas como la sociología, psicología, economía, educación y nutrición.

Se trata de una disciplina cuyo desarrollo reciente surge de las demandas del nuevo contexto demográfico.

adultos mayores
 busca comprender el fundamento de la relación entre el envejecimiento y la vulnerabilidad a la enfermedad. 

busca comprender el fundamento de la relación entre el envejecimiento y la vulnerabilidad a la enfermedad.

“Por primera vez en los últimos años, se está estudiando cuáles son los mecanismos reales del envejecimiento (...) Estamos tratando de descubrir cuáles son, lo que se llaman los pilares del envejecimiento, como para poder intervenir sobre ellos. ¿Para qué? Para poder, de alguna manera, retrasar la aparición de enfermedades crónicas, que es lo que termina disminuyendo la expectativa de vida”, reseña Boskis.

Un cambio de paradigma: el envejecimiento no es inalterable

Desde España, investigadores de la Universidad de La Laguna refuerzan esta idea. En una publicación de la Revista Española de Geriatría y Gerontología, especialistas señalan que apuntar a las vías moleculares del envejecimiento podría ser más efectivo que tratar cada patología por separado.

“El objetivo es apuntar al proceso de envejecimiento como el factor de riesgo más importante, en lugar de tratar solo la infección -refieren- Los tratamientos que se dirigen a las vías moleculares del envejecimiento podrían disminuir el desarrollo y la gravedad de las enfermedades relacionadas con la edad, y comorbilidades más globales”, señala el trabajo.

“El envejecimiento no es un proceso inalterable”, afirmó con convicción Rafael Castro Fuentes, profesor de Fisiología de dicha universidad. El experto destacó que ya se ha logrado alargar la vida de organismos como moscas y ratones, logrando que vivan "más tiempo jóvenes".

Según Castro Fuentes, la posibilidad de retrasar el reloj biológico humano ya no es una "promesa vacía de charlatanes", sino una probabilidad científica que depende de cuánto comprendamos los procesos subyacentes.

Una revolución para la calidad de vida

El profesor Claudio Hetz, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, coincide en que la gerociencia está revolucionando la medicina. “El envejecimiento sigue siendo el factor de riesgo principal para la mayoría de las enfermedades crónicas, por encima de la presión alta o el colesterol”, refirió.

La gerociencia reconoce que la calidad de nuestro envejecimiento biológico está intrínsecamente relacionada con múltiples dimensiones de nuestras vidas, expresa Hertz.

Destaca que lo que busca la gerociencia es justamente aumentar la expectativa de vida saludable y activa de las personas y que esto es algo que está revolucionando conceptualmente la medicina. “Se espera un acercamiento hacia la salud enfocado en la prevención, mirando nuestra existencia como un continuo en el que el estilo de vida y los factores que nos afectan cuando somos jóvenes determinarán la calidad de nuestro envejecimiento”, apunta el estudioso.

El riesgo cardiovascular en la mujer es progresivo y acumulativo a lo largo de la vida / Sanatorio Allende
El envejecimiento sigue siendo el factor de riesgo principal para la mayoría de las enfermedades crónicas. Foto: Gentileza Sanatorio Allende

El envejecimiento sigue siendo el factor de riesgo principal para la mayoría de las enfermedades crónicas. Foto: Gentileza Sanatorio Allende

En ese sentido, la investigación actual busca determinar la "edad biológica" de las personas, un indicador que permitiría saber quién tiene más riesgo de sufrir complicaciones antes de que aparezcan los síntomas.

Los beneficios: más allá de las enfermedades mortales

Si se logra tratar el "factor de riesgo envejecimiento", los beneficios serían masivos al evitar o retrasar enfermedades e incluso el fallecimiento. Pero también se pueden retrasar dolencias que degradan el día a día, como la osteoporosis, la artritis o la pérdida auditiva y visual.

Castro Funes, resume que esta disciplina busca comprender el fundamento de la relación entre el envejecimiento y la vulnerabilidad a la enfermedad. La hipótesis de la Gerociencia postula que, debido a que el envejecimiento subyace a muchas enfermedades y condiciones de discapacidad, aquellas intervenciones que puedan retrasar el envejecimiento podrían también prevenir o retrasar simultáneamente la aparición de enfermedades crónicas múltiples.

El español da cuenta de que en los últimos años se ha logrado con éxito retrasar las enfermedades cardiovasculares y una notoria baja en la tasa de mortalidad ajustada por edad por causa de enfermedades del corazón y por accidente cerebrovascular. Un factor que ha contribuido ha sido el descubrimiento de tratamientos para los factores de riesgo subyacentes, como la presión arterial y colesterol elevados.

También ha habido progresos en relación con un importante factor de riesgo conductual: el tabaquismo. “Es importante destacar, sin embargo, que el envejecimiento constituye un riesgo mayor para la salud que la presión arterial alta, el colesterol y el tabaquismo combinados”, resalta.

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