Quizás cuando en su adolescencia Elbi Olalla daba sus primeros pasos musicales en aquel grupo de la Iglesia Bautista de Godoy Cruz, no imaginaba hasta dónde llegaría su carrera. La vida la llevó muy lejos de su San Martín natal, en el este mendocino, hasta las calles de Barcelona, ciudad donde asegura sentirse como en casa, casi como un lugar destinado que la esperaba para abrazarla.
Para muchos, no solo en Mendoza sino también en distintos puntos del mundo, Elbi no necesita presentación. Es una exponente del tango actual, un tango que se funde con la identidad mendocina, tal como ella misma reconoce. Incluso ha sido señalada como una de las pioneras del llamado Tango Siglo XXI. Pianista, compositora y arreglista, es la fundadora de Altertango, agrupación creada en 2001 que trascendió fronteras y hoy suena en países de Latinoamérica y Europa. “El tango es del mundo”, asegura.
Los inicios en Mendoza
Nació en San Martín y cursó la primaria en la Escuela General San Martín. “Es la escuela pública más antigua del departamento, a la que incluso fue mi abuelo”, recuerda. Luego hizo la secundaria en el Colegio Normal Superior General San Martín. “Es a la que va todo el mundo en San Martín, enfrente de la plaza”, agrega.
Elbi Olalla
Elbi Olalla, la pianista mendocina creadora de Altertango. Foto: Cesc Llinares
Frente a esa misma plaza estaba la tienda de su abuelo, Romer, emblemática en la zona y con sucursales en otros departamentos de Mendoza. “Cuando iba al colegio a la tarde, después me iba a la tienda a jugar o a trabajar, a marcar ropa o juguetes. Era de esas tiendas que vendían de todo, como de departamentos, gigantesca”, rememora.
Al terminar la secundaria se mudó a la ciudad de Mendoza, donde vivió con su abuela y amigas. Allí comenzó a tocar con grupos de la iglesia y con otras bandas. “Cuando cumplí 15 años me regalaron mi primer sintetizador y mi papá era el director de música de la iglesia”, recuerda. Ella siempre tocó el piano.
Se formó en la Escuela de Música de la calle Lavalle, casi Federico Moreno, en Ciudad. “Hice mis estudios de piano ahí y más grande estudié armonía musical”. Años después trabajó en la misma institución, en la licenciatura en Música Popular, durante casi una década como pianista acompañante.
Pese a llevar su arte por todo el mundo, nunca tocó en su San Martín natal, reconoce. Su primera banda fuera del ámbito religioso fue Funky Malibú, con la que grabó un disco.
Enamorada de Barcelona
En 2019 buscó nuevos rumbos. “Cuando vine a Barcelona no estaba en mis planes quedarme”, admite. “Hace varios años fantaseaba con irme de Mendoza por un tiempo. Fueron muchos años de luchas en la provincia, cosas lindas y otras difíciles con la música. Me vine con un impulso: me voy unos meses a ver qué pasa, no tenía nada planificado”.
La ciudad la conquistó rápidamente. “Desde el principio sentí que Barcelona era un lugar al que pertenecía sin saberlo, donde me sentí cómoda desde el inicio. Alquilé un piso con mi hermana, que vino desde Estados Unidos un tiempo y se quedó. Luego formé mi pareja acá, armé un estudio y tuve alumnos”.
En la Escuela de Música había pedido un año sin goce de sueldo, trabajó un tiempo a distancia y luego renunció. “En Mendoza sentía que ya había cumplido un ciclo. ¿Viste cuando no estás del todo cómodo en algún sitio a pesar de los seres queridos?”, plantea. Sin embargo, aclara: “Viví feliz en Mendoza, es donde tengo a mis amigas-hermanas de toda la vida y a mi familia”.
A fines de 2021 volvió a Mendoza a tocar con Altertango y luego formó una versión española de la agrupación. “Estamos tocando mucho acá”, cuenta.
Tango con estilo propio
Virtuosismo, pasión, formación, contexto y experiencias: todo confluyó para moldear su estilo. “Le estoy agradecida a Mendoza, incluso por las cosas difíciles, porque te forma y le da un carácter a la forma de hacer música”, reflexiona.
Recuerda que un amigo le decía que “las flores del desierto son las más lindas porque les ha costado mucho salir”. Y agrega: “Siento que con Altertango obtuvimos flores muy lindas y diferentes, que se aprecian mucho en otros lugares”.
Elbi Olalla y Altertango
Elbi Olalla con Altertango. Foto: Gor Monton
Parte de ese sello lo atribuye a su generación y a su tierra. “Nuestra comprensión del tango es muy personal, como somos nosotros, con nuestra forma de hablar o caminar. Los mendocinos somos muy distintos a los porteños, en todo: en cómo hablamos, nos relacionamos, en nuestra perspectiva. Acabo de volver de Galicia y siento que nos parecemos más a los gallegos que a los porteños”.
No deja de reconocer que el centro de la música que tocan está en Buenos Aires, por eso destaca que hacen música porteña pero desde los márgenes y eso le da otras particularidades.
Sobre Altertango, destaca: “La gente suele decir que somos muy distintos. Sin duda hay algo de la mendocinidad en esta música, la montaña y la forma de ser que genera. Es algo que te contiene, que te pone un límite, aunque sea visual. Somos más del oeste que del este, más de la cordillera que del Río de la Plata”.
El desafío de ser artista
Olalla asegura que desarrollar una carrera artística en Mendoza nunca fue sencillo. “Nunca se ha desarrollado una política cultural consistente por parte del Estado, bajo ningún signo político. En Mendoza la actividad artística está basada únicamente en el esfuerzo del artista. Si se suma la inestabilidad económica, la realidad es bastante compleja”, explica.
Agrega que “los artistas nunca nos terminamos de organizar bien. Creo que la gente del teatro está más organizada. Eso me llevaba a pelear más. Se puede sostener un tiempo, pero no siempre”.
Elbi Olalla
Elbi Olalla, al pianista mendocina que encontró en el tango una forma de vida y en Barcelona su lugar en el mundo. Foto: Cesc Llinares
No obstante, reconoce que no es fácil dedicarse al arte en ningún lugar del mundo. “Debería haber más apoyo como política cultural, como industria que da trabajo y sostiene otras actividades. Nadie cuida al creador ni a esa industria, salvo que te vaya bien a nivel privado o que te enganche una multinacional”.
Una trayectoria que disfruta
Con Altertango ya han grabado ocho discos. Si bien cambian algunos músicos entre la formación local y la española, en ambos casos está integrada por artistas argentinos. “En Barcelona viven unos 83 mil argentinos, no es tan difícil encontrarse”, señala.
Actualmente es profesora de piano y dirige su propio estudio de música contemporánea y popular. Además, realiza presentaciones todas las semanas y participa en festivales internacionales. “El tango ya es como medio del mundo. Toco en sitios de argentinos y de europeos. Voy a ir a un festival en la India que tiene 20 años. Hay tango por todos lados y no solo lo llevan adelante argentinos”, afirma.
Disfruta de cada paso en su carrera. “Considero que es un privilegio que de algún modo me he ganado, con mucho sacrificio. Haber nacido en una familia que me crió en un ambiente musical, haberme rodeado de filósofos que me marcaron la senda, haber tenido la fuerza interior para reconocer mi camino y seguirlo… Soy medio inconsciente frente a las cosas, como que le doy para adelante y no me importa nada”.