Un pasado vinculado al tango
-Después de tantos años de trayectoria, ¿qué significa para vos volver a tus orígenes?
- Volver a mis orígenes es un milagro. Considerar poder subirme a un escenario y revivir a aquel chico de 8 años que, por primera vez, cantó en televisión un tango, es un momento glorioso, mágico. La verdad es que es completar una parte de mi carrera de una manera maravillosa. Habiéndome podido abrir camino de una manera integral en el mundo del espectáculo y en el mundo de los medios, subirme a la sala mayor de los mendocinos —a nuestro Colón, que es el Teatro Independencia— con una obra tan rica como "Gran Hotel Tango", es lo más, es todo.
Gran Hotel Tango - Gabriel Canci
-¿Qué recordás de esos comienzos cuando tenías 8 años?
-Rendirle homenaje a la época de oro del tango es rendir homenaje también a mis comienzos, cuando ensayaba en la Asociación del Profesorado Orquestal, donde ingresé a esa edad. Mi maestra, Mireya, también era la maestra de Norma Pons (yo salía de la clase y entraba Norma Pons). Pero lo mágico era que, al lado mío, ensayaba Pugliese. Y cuando Pugliese un día me escuchó cantar, me propone: “Vení, pibe, a ver, cantame algo de esto”. Luego de eso me invitó a participar en uno de sus shows, por ejemplo en el Café Tortoni, en el viejo Café Nacional. ¿Qué te puedo decir? Es estar bendecido. Bendecido por Dios, bendecido por el universo. Es, creo, mi máxima expresión.
-¿Cómo fue que surgió la idea de este show?
- La idea de "Gran Hotel Tango" surge a través de Claudia Contreras y Fabio Mercado, que son dos coreógrafos súper grosos. Ellos venían de trabajar en cruceros y, por eso, hacía un tiempo que no estaban haciendo cosas aquí en Mendoza, ni trabajos ni producciones. Aproximadamente hace unos diez meses llegaron con esta idea y me convocaron para hacer un musical del tango. Y, bueno, me propusieron que yo fuera el protagónico. Para mí fue emocionante que pensaran en mí, que recordaran mis interpretaciones y mis canciones, no solo de cuando era chico, sino también de lo que había hecho en alguna oportunidad en algún show, en algún escenario, en desfiles de Hyatt de Moda, o incluso en la Vendimia para Todxs, cuando ellos dirigieron la parte coreográfica y yo interpreté Roxanne. La verdad que fue algo impensado.
-Además de protagonizar, producís.
-En ese momento, supuestamente yo no iba a producir, porque ya había un productor asignado. Sin embargo, pasó un mes y medio, dos meses, y este productor, por temas laborales, no pudo encauzar la producción de "Gran Hotel Tango". Entonces nos miramos todos y la respuesta estaba dada. Dije: “Bueno, ok, lo produzco yo”. Y Fabio Mercado, que es uno de los ideadores, me dijo: “Bueno, yo te acompaño”. Así que estamos haciendo la producción juntos. "Gran Hotel Tango" nace con una idea de ellos y con un libro original de Germán Luque, que es un genio total. Tiene una locura hermosa en la cabeza, fue autor de muchas Vendimias para Todxs mías, además de otras obras, y es un gran puestista en escena.
Un viaje al pasado del tango
-¿El espectáculo tiene una historia que vaya hilvanando los cuadros?
- "Gran Hotel Tango" es una comedia musical argentina y tiene, claro, un libreto y una historia. Es una obra teatral que se diferencia de los shows de tango. Los shows de tango son maravillosos y hermosos porque nos hacen reconocidos en el mundo, pero lo dinámico y convocante que tiene "Gran Hotel Tango", es que es una historia. Una historia que cuenta la época de oro del tango argentino entre los años 30; y también se pasa un poquito y va a los años 60. La gente va a poder ver cómo el bajo fondo se conecta con el jet set: amores pasados, amores prohibidos se ilustran en la escena, donde no falta el maula, donde no falta la madama.
-¿Qué podés contar sobre los distintos personajes que veremos?
- Paya Martín, que es la protagonista junto conmigo, hace de Madame Laclau: una chica de Villa Crespo que se transforma luego en una gran estrella del Moulin Rouge. Es muy rica la obra porque tiene momentos de comicidad, momentos románticos, una parte muy fuerte y muy emotiva. Creo que la gente va a poder vivir muchísimas emociones a través de este libreto. Los textos son muy lindos, muy ricos y están perfectamente combinados con la parte musical, donde no solamente vamos a estar escuchando y viendo tangos de aquella época, sino que también van a poder disfrutar de un poquito de burlesque, un poquito de fox, un poquito de boleros. Porque, bueno, se trata de una comedia musical, ¿no? Entonces tiene mucha riqueza. A esto se le suma un gran elenco de 20 artistas en escena, toda la compañía de ballet de Arte en Movimiento, que son de Junín en su mayoría.
Claudia Contreras y Fabio Mercado en Gran Hotel Tango
-¿Cuál es tu papel?
-Yo soy Don Cosme, el gerente del hotel, un gerente un poco obsesivo, con un poco de TOC respecto al laburo, al trabajo, bastante exigente. Y bueno, en un momento toda esa armadura que tiene Don Cosme parece no ser tan fuerte. Solo eso te puedo contar. Después está Pedro, que es mi contracara. Pedro es mi asistente, mi ayudante en el hotel, o tal vez te podría llegar a decir que hasta un encargado general, un subgerente. Pero está totalmente encarnado en la piel de Jonathan Acosta. Pedro es la antítesis de Don Cosme: es fantoche, le gusta la joda, es desordenado, llega tarde, de todo un poco… y eso hace un juego muy lindo también de comedia entre estos dos personajes. Está Melanie Petitfour, que es Margarita, la novia de Pedro; después el Maula, que es Fabio Mercado; y la Madama, que es Claudia Contreras.
-No es común comedias musicales de este tipo.
-La gente se va a encontrar con una experiencia totalmente distinta y con una comedia musical argentina. No es muy común ver comedias musicales argentinas, salvo que sean infantiles. Es extraño, ¿no? Porque, claro, todos los productores apuntan siempre a las grandes comedias musicales de Broadway, que ya están completamente probadas y traen un marketing tan grande que la venta es inminente. Apostar a esto es heavy, y también creo que reconoce un poco nuestra identidad y el talento argentino y mendocino.
- ¿Por qué crees que el tango nunca pierde su vigencia y siempre encuentra nuevos públicos?
- Creo que el tango no pierde vigencia nunca porque, primero, marca la identidad argentina. El tango nació en las orillas de Buenos Aires y se abrió camino. Si bien nació entre malevos y cuchillos, y también fue muy llorón en sus comienzos, como la vida misma: cuenta nostalgias, la lucha, amores, desamores, frustraciones, logros… y lo cuenta de una manera tan particular que creo que por eso nunca va a perder vigencia. Además, también hay que reconocer que el tango se fue adaptando, se fue modernizando y buscando justamente abrirse paso en una era que crece y evoluciona vertiginosamente. El tango es argentino: vos vas por el mundo y, cuando decís cuál es la música de Argentina, todo el mundo dice “el tango”. Creo que cuando ya es tan fuerte la identidad que tiene un género, es imposible que pierda vigencia.