Ellos aseguran que fue un comienzo fortuito, pero, sin saberlo, al menos de manera consciente, lograron encontrar lo que muchos buscan toda una vida: vivir de lo que los apasiona. Silvia Díaz y Roberto Balmaceda son los propietarios de Montaña Blanca, una fábrica de alfajores y chocolates que logró establecerse como un emblema de Malargüe.
Sus exquisitas creaciones abastecen a toda la infraestructura hotelera de Malargüe y Las Leñas, y han logrado llevar la esencia del departamento más austral de Mendoza, en forma de alfajores, chocolates y panificados, a los recuerdos de miles de turistas, aportando el ingrediente final a una experiencia completa: lugares únicos en el mundo, hospitalidad local y productos que solo se consiguen en el lugar.
Montaña Blanca hoy tiene alrededor de 20 empleados y produce, en temporada alta, cerca de 4.000 alfajores diarios y 1.500 en temporada baja.
Pero sus inicios nada tuvieron que ver con el presente. “Arrancamos en la cocina de mi casa. La idea era sumar un ingreso y necesitábamos algo que Silvia pudiera hacer desde el hogar, ya que ella estaba, en esa época, abocada a la crianza de nuestros tres hijos”, recordó Roberto.
La familia se concentró primero en encontrar una galleta única que los distinguiera del resto de los alfajores artesanales que pudieran haber probado los turistas en otros destinos. Montaña Blanca es el único alfajor “Made in Malargüe”.
Tras descartar decenas de recetas, finalmente sintieron que habían encontrado la perfecta y, en febrero de 2018, abrió sus puertas el local y fábrica Montaña Blanca.
Roberto es técnico químico industrial minero y Silvia, profesora de Ciencias Naturales. Hoy transformaron sus vidas para convertirse en el “Walter White del chocolate” y en “la docente del turismo”.
Esta empresa familiar no es solo la primera y única fábrica de chocolates y alfajores de Malargüe, sino que se ha transformado en un promotor del turismo local en sí mismo. El interés de Silvia y Roberto por la difusión del destino sureño los ha llevado a organizar maridajes de chocolate y vino y una gran cantidad de eventos destinados a mostrar el lado dulce y hospitalario del departamento.
Montaña Blanca: la historia de los alfajores que se convirtieron en emblema de Malargüe
Montaña Blanca: la historia de los alfajores que se convirtieron en emblema de Malargüe
Gentileza
No todo es alfajores y chocolates
Con el crecimiento de la empresa, la familia sumó “Doña Josefa”, una panadería también pensada para atender no solo la demanda de los malargüinos, sino también la del turismo. “Tenemos la fábrica y dos sucursales de la panadería, con las que atendemos a hoteles, cabañas, Las Leñas y, obviamente, al público de Malargüe”, explicó Roberto. Además, agregó que realizan envíos a todo el país.
Montaña Blanca, que en realidad es una representación del volcán Payún Matrú, uno de los más icónicos de la reserva La Payunia, ofrece creaciones propias de alfajores premium con, por ejemplo, nueces y pistacho, y chocolates de todo tipo elaborados con materia prima importada de Bélgica. Un recomendado imperdible: el chocolate en rama.
Estos productos se pueden encontrar en comercios regionales de Malargüe o en el local principal, ubicado en Avenida Rufino Ortega 1140. Montaña Blanca es, sin duda, una parada obligada en el departamento.
Montaña Blanca: la historia de los alfajores que se convirtieron en emblema de Malargüe
Montaña Blanca: la historia de los alfajores que se convirtieron en emblema de Malargüe
Los Andes
Artesanos y creaciones con sello sureño
En lo que respecta a productos locales, Malargüe cuenta con una red de artesanos que han conformado un cooperativa, para que el turista encuentre todos las creaciones de trabajadores locales en un solo lugar.
La Feria Cooperativa de Artesanos de Malargüe es un espacio que reúne a productores locales con una amplia variedad de creaciones regionales, desde tejidos y cerámica hasta alimentos artesanales y objetos de diseño. Es una excelente opción para conocer el trabajo de los emprendedores del sur mendocino y llevarse recuerdos auténticos del lugar.
En el Museo Regional Malargüe funciona una sala destinada al Mercado Artesanal Mendocino, donde se exhiben obras que “contribuyen a preservar nuestra identidad, recreando técnicas ancestrales y utilizando materia prima existente en su hábitat”.
Este espacio pone en valor el trabajo de los artesanos locales y rescata tradiciones que forman parte del patrimonio cultural de la región. En este lugar hay un salón de ventas con todos los productos de artesanos de Malargüe.