El más alto y el más lujoso de Argentina: los hoteles que brillaban en la Cordillera y hoy son "fantasmas"
En la Cordillera de los Andes mendocina, en el siglo XX, hubo dos hoteles que fueron sensación por sus comodidades y paisajes. Hoy solo quedan sus "fantasmas".
El más alto y el más lujoso de Argentina: los hoteles que brillaban en la Cordillera y hoy son "fantasmas"
Durante los últimos cien años, la Cordillera de los Andes mendocina ha albergado a dos de los hoteles más importantes de Argentina. No es una exageración ni un exceso de "mendocinismo", es información objetiva: datos, no opinión. Por un lado, en Plaza de Mulas funcionó el hotel ubicado a mayor altura en el territorio nacional (y uno de los más altos del mundo), ubicado a 4.370 msnm, dentro del Parque Provincial Aconcagua. Además, también sobre la Ruta Nacional 7, sobresalió durante décadas el mítico Hotel Termas de Puente del Inca, un atractivo y lujoso establecimiento con acceso a las aguas termales y donde el disfrute del paisaje y la naturaleza eran un lujo en sí mismo.
La particularidad es que el destino les deparó prácticamente la misma hoja de ruta a ambos hoteles: fueron imponentes y dieron que hablar durante sus años dorados -siendo sinónimo de lujo-, pero terminaron cerrados, abandonados y hasta destruidos y desmantelados. De hecho, en ambos escenarios -no muy distantes entre sí, geográficamente hablando, ya que se encuentran en Alta Montaña y sobre el corredor bioceánico-, hoy se observan las ruinas y los "fantasmas" de lo que alguna vez fue un alojamiento de lujo en la cordillera.
Puente del Inca 1
El más alto y el más lujoso de Argentina: los hoteles que brillaban en la Cordillera y hoy son "fantasmas"
Gentileza: Mendoza Antigua
Porque en esas salvajes entrañas de roca, nieve y silencio quedaron enterradas historias que alguna vez fueron sinónimo de lujo, modernidad y promesas de eternidad.
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Hotel Plaza de Mulas
Gentileza
Termas de Puente del Inca, el hotel que fue sensación hace cien años y una tragedia marcó su fin
Camino a Chile, sobre la traza de la siempre imponente y transitada Ruta Nacional 7, se encuentra uno de los monumentos naturales más impactantes de toda la Cordillera de los Andes: Puente del Inca. Ubicado a 2.700 metros sobre el nivel del mar, entre montañas nevadas, esta formación mineral que cruza el río Las Cuevas ha sido asociada desde tiempos ancestrales a propiedades curativas, ya que cuenta con sus propias aguas termales.
Hace poco más de cien años, en 1925, un ambicioso proyecto privado tomó protagonismo en la zona con el objetivo de aprovechar -y explotar- turísticamente uno de los atractivos mendocinos por excelencia. Ese año fue inaugurado el majestuoso Hotel Termas de Puente del Inca, una construcción de estilo europeo que rápidamente se convirtió en símbolo de distinción. No solo era un hotel en uno de los paisajes más cautivantes de la cordillera, sino también un centro de salud, descanso y lujo.
HOTEL PUENTE DEL INCA
El más alto y el más lujoso de Argentina: los hoteles que brillaban en la Cordillera y hoy son "fantasmas"
Archivo
Los visitantes llegaban en el emblemático Ferrocarril Trasandino -aquel que conectaba Buenos Aires con Chile atravesando la montaña-, y ya el viaje en sí era parte de la experiencia: camarotes confortables, paisajes cambiantes y, al final del trayecto, un hotel que parecía sacado de otro mundo.
En el Hotel Termas de Puente del Inca -inaugurado en 1925, aunque su construcción comenzó en 1917-, la élite argentina y viajeros internacionales encontraban todo lo que buscaban: 70 habitaciones, capacidad para 140 huéspedes, baños termales privados en cada cuarto, un túnel subterráneo que conectaba con las vertientes y un restaurante donde las cenas eran verdaderos eventos sociales.
Hotel Puente del Inca 2
Había además sala de cine, cancha de tenis, mesas de billar y hasta un espacio para croquet. No faltaban los servicios médicos, farmacia ni peluquería. Había, incluso, vinos franceses en la bodega. Todo, en medio de un entorno donde el frío y la altura hacían que cada detalle de confort se convirtiera en un lujo extraordinario en la montaña.
Claro que todos esos lujos giraban en torno al gran atractivo del hotel: sus aguas termales. Estas brotaban a temperaturas de entre 33 y 38 grados y, según se creía y se transmitía de generación en generación, ayudaban a tratar múltiples dolencias. Muchos huéspedes llegaban por salud; otros, por placer. Pero todos lo hacían por la experiencia.
El día que la montaña habló, sepultó y arrastró al hotel de Puente del Inca
El 15 de agosto de 1965, año en que el hotel cumplía sus 40 años, la historia cambió para siempre. Los días de gloria del Hotel Termas de Puente del Inca quedaron, literalmente, sepultados.
Tras semanas de intensas nevadas, un alud descendió desde el cerro Banderita Sur y arrasó con todo a su paso. El hotel quedó destruido en cuestión de minutos y tres personas murieron en ese primer desprendimiento. Pero la tragedia no terminó allí.
Horas más tarde, ya de noche, otro alud -esta vez en Las Cuevas, algunos kilómetros al oeste de Puente del Inca- provocó una catástrofe aún mayor y que dejó 43 víctimas fatales, en su mayoría trabajadores ferroviarios y sus familias.
Fue una de las mayores tragedias de la historia de Mendoza. Y, sin embargo, en medio del desastre, ocurrió algo que todavía hoy alimenta el asombro: la pequeña capilla de Puente del Inca quedó en pie. Apenas dañada. Intacta frente a la furia de la montaña.
Las ruinas de un hotel que se transformó en un fantasma
Actualmente, el Puente del Inca forma parte de la reserva natural y del sistema andino del Qhapaq Ñan (Camino del Inca), declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2014.
El acceso al puente se encuentra restringido al público desde 2006 por razones de conservación. No obstante, desde los miradores se pueden ver los restos del hotel: paredes desmoronadas, estructuras teñidas de rojo y naranja por los minerales y piletas termales que aún conservan sus azulejos.
El hotel que fue el más alto del mundo
Si el Hotel Termas de Puente del Inca fue lujo en la montaña, el Hotel Plaza de Mulas fue directamente una utopía. Aunque llegó a hacerse realidad.
Dentro del Parque Provincial Aconcagua, en el campamento Plaza de Mulas, este hotel ostentó durante años un título tan atractivo como desafiante: el hotel más alto del mundo.
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Fue construido en la década de 1990, y su simple existencia ya lo convertía en algo extraordinario. Ubicado dentro de un área natural protegida y sin caminos para vehículos pesados, los materiales fueron transportados a lomo de mula: piedra, cemento y herramientas subieron lentamente, paso a paso.
Así se levantó el Hotel Plaza de Mulas, que ofrecía las comodidades de un hotel tradicional en uno de los entornos más extremos del planeta. La promesa era irresistible: dormir cerca del cielo.
Habitaciones cerradas, espacios comunes, calefacción y servicios básicos marcaron su época de esplendor en los años 90. Todo pensado para quienes soñaban con hacer cumbre en el Aconcagua, pero también para quienes buscaban vivir una experiencia única en la Alta Montaña.
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Llegar no era fácil: implicaba una caminata de aproximadamente cuatro horas desde el ingreso al parque, adaptarse a la altura y tolerar la falta de oxígeno. Pero quienes lo lograban encontraban un premio incomparable: un hotel en medio de la nada.
El peso de lo imposible y el otro hotel fantasma en la cordillera
Si construir el Hotel Plaza de Mulas fue un desafío; mantenerlo fue aún más difícil.
El clima extremo, las temperaturas bajo cero, la logística compleja y los costos de mantenimiento comenzaron a pasar factura. Mantener calefacción, provisiones y servicios en esas condiciones era una batalla constante. Así fue como, lentamente, el proyecto comenzó a apagarse, hasta que entre 2010 y 2013 el hotel cerró definitivamente sus puertas.
Al igual que el Hotel Termas de Puente del Inca, hoy solo quedan las sombras de lo que alguna vez fue el Hotel Plaza de Mulas. Los fantasmas de ambos hoteles comparten no solo su aspecto espectral, sino también su ubicación: enclavados en áreas naturales protegidas y rodeados por la inmensidad de los Andes mendocinos.