El joven mendocino que aplicó a una búsqueda en la web y hoy trabaja en Panamá
Emiliano Miszei vive su sueño ya que, con 29 años, dejó Mendoza para radicarse en el "Puente del mundo" y trabajar en una empresa multinacional como design manager.
Emiliano Miszei es design manager en Procter & Gamble, precisamente en Oral-B para Latinoamérica.
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Emiliano en La Calzada de Amador en Panamá City.
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Emiliano y María Emilia visitando el Canal de Panamá.
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Emiliano junto a su esposa María Emilia paseando por La Calzada de Amador en Panamá City, afuera del BioMuseo.
Emiliano Iván Miszei es oriundo de Guaymallén. Durante toda su vida vivió en el departamento de Maipú, pero actualmente, con 29 años, reside en Panamá. Esta historia comenzó a partir de su postulación a una convocatoria laboral publicada en LinkedIn.
Emiliano cursó la carrera de Diseñador Industrial en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). Tras recibirse, continuó trabajando en el área de diseño para una bodega de Mendoza. Sin embargo, un día decidió postularse a una convocatoria en LinkedIn para desempeñarse como design manager en la empresa Procter & Gamble. “Yo creía que era para trabajar de forma remota, pero terminó siendo presencial en Panamá”, recuerda. Una vez que fue oficialmente seleccionado, decidió preparar sus valijas y viajar hacia ese país en octubre de 2024. De tal manera, pasó de trabajar en Mendoza, en la bodega Grupo Peñaflor, como Coordinador de Desarrollo, a incorporarse a la empresa multinacional Procter & Gamble, a lo que define como “el mundo de la pasta de dientes y los cepillos”. Miszei es el designmanager de Oral-B para Latinoamérica.
Cuenta que su rol como Gerente de Diseño consiste en integrar todas las estrategias de diseño vinculadas a los empaques y a los diseños de tienda, para que la marca se ejecute correctamente en cada punto de contacto con el consumidor. Para ello, trabaja de manera articulada con agencias del área de comunicación y diseño, acompañando y evaluando cada proceso de trabajo.
Emiliano Miszei en su primer día de trabajo en la multinacional Procter & Gamble.
Emiliano Miszei en su primer día de trabajo en la multinacional Procter & Gamble, cumpliendo su sueño.
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“La verdad es que el trabajo me gusta mucho, es muy desafiante, requiere mucho esfuerzo, pero es muy satisfactorio”, señala el joven mendocino. “Nunca me imaginé llegar al punto en el que estoy hoy. Es una bendición enorme de Dios, que me ha acompañado toda la vida, y este es un trabajo que tengo gracias a Él”, expresa agradecido.
El joven vive junto a María Emilia Rosas, mendocina de 26 años y nutricionista de profesión, con quien se casó hace dos meses. Uno de los grandes desafíos que enfrentaron al dejar Mendoza fue que María Emilia tuvo que cerrar su consultorio particular y “empezar de cero”. En un primer momento trabajó de manera online, pero con el tiempo comenzó a atender pacientes de forma presencial en la nueva ciudad.
Emiliano junto a su esposa María Emilia paseando por La Calzada de Amador en Panamá City, afuera del BioMuseo.
Emiliano junto a su esposa María Emilia paseando por La Calzada de Amador en Panamá City, afuera del BioMuseo.
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Un viajero constante
Emiliano cuenta que una de sus grandes pasiones es viajar por el mundo. En ese sentido, estuvo seis meses en Italia, becado, como parte de un intercambio estudiantil en la Universidad de Bologna, durante un semestre entre 2017 y 2018. “La verdad es que me encanta viajar. Creo que hay un viaje para todo el mundo, todo depende del presupuesto”, señala desde su experiencia. Y agrega: “podés hacer un gran viaje gastando muy poco o invertir una fortuna; todo depende de cada uno”. Al finalizar la beca realizó un viaje de mochilero por toda Europa hasta Medio Oriente. En esa gran travesía conoció Portugal, España, Francia, Italia, Alemania, Grecia, Bulgaria, Chipre, Israel y Jordania, experiencia que se extendió durante 40 días.
Una particularidad de su rutina diaria es que, para ir a trabajar, solo debe cruzar la calle frente a su vivienda, algo que define como “fantástico”. Esta situación contrasta con los años que vivió en Mendoza, donde los traslados le demandaban mucho tiempo. “Siempre viví lejos de todo, entonces para moverme tenía que viajar durante mucho tiempo en colectivo o en auto”, recuerda.
Emiliano en La Calzada de Amador en Panamá City.
Emiliano en La Calzada de Amador en Panamá City.
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En su tiempo libre disfruta salir a caminar e ir al gimnasio, ya que al pasar muchas horas frente a pantallas necesita realizar actividades que le permitan despejar la mente. También juega al pádel como hobby, practica básquet y es un apasionado aprendiz del ajedrez. Asimismo, valora compartir tiempo con su esposa y visitar a sus amigos. “Armamos un grupo muy lindo con argentinos, panameños y personas de otros países”, precisa. En ese sentido, sostiene que el proceso de adaptación fue rápido, en gran parte porque haber emigrado junto a su esposa hizo que el día a día fuera “mucho más ameno”.
En este punto, destaca que Panamá, con poco más de cuatro millones de habitantes —de los cuales solo alrededor de un millón son panameños—, es una sociedad diversa, en la que conviven múltiples culturas. “Es un país muy multicultural”, afirma. Entre las comunidades más numerosas menciona a venezolanos, brasileños, integrantes de la comunidad china y también de la comunidad judía.
El abismo cultural y climático entre Mendoza y Panamá
Si bien reconoce similitudes, lo que más extraña de la cultura argentina es la sobremesa. A diferencia de Panamá, donde la dinámica del almuerzo es distinta, en muchos casos las personas “almuerzan y vuelven a trabajar”, sin sentarse a compartir el momento, salvo que sea en un restaurante, aclara.
Otra diferencia que observa es que a las seis de la tarde ya es de noche y muchos comercios cierran temprano. Por este motivo, su costumbre como mendocino de salir a comer helado a las "12 de la noche" quedó en el pasado.
No obstante, resalta la calidad de la gastronomía panameña, en la que el pescado ocupa un lugar central. “La comida es muy rica y variada, una mezcla de muchas culturas”, puntualiza.
Lo que más valora del país caribeño es el clima estable durante todo el año, caluroso y húmedo. Sin embargo, admite que a veces extraña el invierno mendocino, ya que le encanta la nieve, y asegura que “el otoño en Mendoza es, para mí, la estación más linda del año”, una experiencia que no encuentra en Centroamérica.
Su visión sobre Argentina desde Panamá
Desde la distancia, Emiliano considera que el actual gobierno argentino ha impulsado “muchos cambios positivos”. Si bien remarca que se trata de un proceso largo y de transición, cree que “es un punto de partida que llevará años para lograr un verdadero cambio cultural y económico”. Recuerda que cuando vivía en Argentina le resultaba muy difícil ahorrar, a pesar de trabajar desde joven. “Sentía mucha frustración. Si bien esa sensación no desapareció del todo, hoy me siento un poco más estable”, subraya.
También sostiene que muchos panameños y extranjeros perciben al presidente Javier Milei por las redes sociales como "un personaje muy verborrágico", pero que "ha hecho un cambio en la Argentina".
“Te escuchan que sos argentino y te hablan de Messi”
En su experiencia cotidiana en la ciudad de Panamá, Emiliano relata que, al saber que es argentino, muchas personas llevan la conversación hacia figuras como Messi o Maradona. “Te escuchan que sos argentino y te hablan de Messi, de Maradona, del asado y de un montón de cosas lindas”, comenta. Estas situaciones, dice, “te hacen sentir orgulloso de ser argentino”, y destaca que recibe respeto y cariño por parte de la gente. Aunque el deporte que predomina en Panamá es el béisbol, afirma que también hay una gran pasión por el fútbol.
Emiliano y María Emilia visitando el canal de Panamá
Emiliano y María Emilia visitando el canal de Panamá.
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Su proyección a futuro
Si bien no tiene certezas sobre cómo será su vida dentro de diez o veinte años, afirma que el presente que atraviesa “es una bendición de Dios”. Entre sus deseos a futuro menciona la posibilidad de formar una familia teniendo hijos y alcanzar una estabilidad económica sólida. Mientras tanto, “estoy dando todo de mí" expresa, orgulloso de su recorrido y sin arrepentimientos por las decisiones tomadas. Además, se plantea seguir creciendo profesionalmente dentro de la empresa y tiene como meta estudiar un MBA.
“Durante mucho tiempo me estuve moviendo para recibir esta bendición, y es gracias a Dios que estoy acá. Espero poder ser una inspiración para muchas personas”, concluye Emiliano Miszei, agradecido por estar viviendo su sueño.