15 de marzo de 2026 - 00:10

Uriel Pascucci, pianista mendocino: "Mi música tiene el perfume de mi tiempo"

El mendocino, radicado en Suiza, lanzó un nuevo álbum inspirado en la historia de Marta Gosovska, exiliada ucraniana. También recibió dos importantes premios.

Uriel Pascucci es un pianista expansivo y lleno de inquietudes. Nacido en Luján y radicado en Basilea (Suiza), sostiene una carrera marcada por la constancia, la formación internacional y una curiosidad que lo empuja con igual esmero al taburete de un Steinway o a un reel de Instagram (@urielpascucci), donde comparte y dialoga con su audiencia sobre su obra. Su propósito es "llevar esa música a la mayor cantidad de personas posible", nos confiesa.

En efecto, Pascucci ha transitado escenarios de Europa y América, con actuaciones en salas de gran tradición como la Sala Elgar del Royal Albert Hall en Londres, el Petit Palau del Palau de la Música Catalana en Barcelona, el Historisches Kaufhaus Freiburg en Alemania y el Auditorio Juan Victoria en San Juan. "Valoro cada paso: todo siempre trae sus sacrificios, preparación y desafíos", nos resume el músico.

En los últimos años, además, su discografía comenzó a recibir una atención creciente en el circuito internacional. Su álbum “Solo Piano” fue distinguido con dos medallas de plata en los Global Music Awards 2024 en Estados Unidos, y recientemente dos de sus grabaciones fueron premiadas en los Clouzine International Music Awards –edición Primavera 2026– en las categorías de mejor obra de jazz instrumental y mejor obra de flamenco. En ese cruce entre tradición clásica y exploración personal se inscribe hoy su presente creativo, que hace pocos días sumó un nuevo álbum.

Se trata de "My Suitcase Of Fragments", un álbum conceptual publicado el 6 de febrero de 2026. La obra, que se puede escuchar en plataformas como Spotify, nace como una respuesta musical al ensayo homónimo de la escritora ucraniana Marta Gosovska, donde la autora reflexiona sobre el exilio provocado por la invasión rusa a Ucrania y reconstruye, a partir de recuerdos fragmentarios, su vínculo emocional con la patria perdida. El proyecto tiene además una dimensión interdisciplinaria, ya que incorpora la obra visual de la ilustradora ucraniana Nadiia Kushnir, cuya pintura dialoga con el universo emocional del texto y de la música.

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-A lo largo de tu formación trabajaste con maestros de distintas tradiciones pianísticas y generaciones. ¿Cómo influyeron esas miradas diversas en tu forma de entender el piano?

-Todos me han aportado mucho y les estoy agradecido. Podría resumir la mirada que tengo sobre mi instrumento diciendo que tocar el piano es el reflejo del alma del músico. El piano es un prisma que transmite los colores que el músico tiene en la mente. Sumado a desarrollar la técnica con una búsqueda del sonido a través de la relajación, explorando múltiples niveles de profundidad interpretativa, buscando significado y emociones detrás de cada sonido. Para mí, la música es uno de los regalos más raros y mágicos que existen: cuanta más música tocamos, más generosa se vuelve. Se multiplica con cada oído que la escucha. Como intérprete, mi responsabilidad desde el piano es simple pero profunda: llevar esa música a la mayor cantidad de personas posible y, si las estrellas se alinean, lograr transformar a algunas en el camino.

- En tu repertorio conviven piezas de famosos compositores con tus propias composiciones. ¿En qué momento sentiste la necesidad de pasar de intérprete a creador?

- Existió desde siempre esa dualidad en mí. Si bien he crecido principalmente como pianista clásico, nunca he vivido dentro de una sola casa musical. El jazz, la improvisación, el tango, el flamenco y la composición: todas esas voces han ido moldeando mi propio lenguaje en el piano.

- En tu vida ganaste concursos importantes desde muy joven, pero quisiera destacar el que la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo da a las jóvenes promesas de la música argentina. ¿Cómo recordás ese reconocimiento y cómo te ayudó?

- Es un recuerdo muy grato y especial. Fue la primera vez que recibí una distinción en un concurso de música, y desde luego marcó un momento importante en mi camino. Además, tuve la oportunidad de presentarme como solista junto a la Sinfónica, una experiencia muy significativa.

- Acercándonos en el tiempo, “My Suitcase Of Fragments” nace de un diálogo con el ensayo de la escritora ucraniana Marta Gosovska. ¿Cómo fue ese primer encuentro con el texto y qué te impulsó a convertir esas palabras en música?

- La escritora Marta Gosovska me propuso la idea de componer música basada en su ensayo, ella es el motor detrás de todo el proyecto del álbum “My Suitcase Of Fragments”. El ensayo de Marta Gosovska me reveló muchas facetas de su vida y su infancia, impregnadas de un profundo amor por Ucrania y permitiéndome comprender el exilio desde otro ángulo. Todo ello abrió el proceso creativo de mis composiciones, donde tuve el sutil desafío de encontrar la música de sus palabras.

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- El álbum se construye como una suite para piano, donde cada fragmento del ensayo encuentra su reflejo musical. ¿Cómo fue el proceso de traducir emociones tan intensas (exilio, memoria, pérdida) en lenguaje sonoro?

- Es un ensayo muy sutil, profundamente personal, muy bien escrito, y tal como has dicho, con emociones muy intensas. Entendí que lo ideal era plasmarlo musicalmente desde la arquitectura tradicional de la suite instrumental. Fue un desafío ser fiel al texto, a todas esas emociones y al mismo tiempo desplegar mi voz distintiva como compositor. Podría mencionar ciertos aspectos más específicos del proceso también. Por ejemplo, en esta suite para piano, el primer y el último fragmento están conectados. Ya que al comienzo del ensayo se hace referencia a la noche de invierno en la cual se ve forzada a abandonar su casa y partir al exilio. Y hacia el final del ensayo aparecen recuerdos de esa misma casa en primavera: situaciones que ya no puede ver ni vivir. En la música intento reflejar ese complejo paralelismo entre ambos momentos. Además, a lo largo de la suite hay también ciertos elementos musicales que reaparecen en distintos puntos, creando una sensación de memoria y de cohesión interna. Cada una de las nueve piezas del álbum funciona como una pequeña viñeta independiente, pero al mismo tiempo todas contribuyen a un arco emocional más amplio y continuo.

- La obra también incorpora el arte visual de la ilustradora ucraniana Nadiia Kushnir. ¿Cómo se dio ese cruce entre literatura, música y pintura?

- La comunión de palabras, música y arte fue idea de la escritora, la impulsora de todo este proyecto. La participación de Nadiia es un absoluto lujo. Creo que realmente la pintura que ilustra la portada del álbum captura el tono, la resiliencia, el dolor y melancolía de este proyecto. De hecho, estamos desarrollando mucho más la forma en que las tres disciplinas se entrelazan para las futuras presentaciones en vivo del álbum. La temática principal es el exilio. Además, creo que desde esta manifestación artística también creamos conciencia del horror de la guerra. Específicamente lo que implica este estallido de la invasión rusa en Ucrania. Y cómo la vida de millones de ucranianos que luchan por su libertad en esta brutal invasión rusa ha cambiado para siempre. Todo el proyecto “My Suitcase Of Fragments” está en sintonía con el ensayo de Marta Gosovska, todo tiene el mismo pulso de memoria y esperanza, buscando transformar el dolor en arte.

- Cambiando de tema, veo que una parte esencial de tu trabajo, y el de muchos colegas tuyos, hoy pasa por comunicar a través de redes sociales. En este sentido, te veo muy comprometido con el rol de divulgador. ¿Qué importancia tiene para vos esto?

- Bueno, la tecnología y las redes sociales son una gran herramienta. Estoy desde luego involucrado y es un elemento importante en mi carrera, intento usarlas de la mejor manera posible para compartir mi música con todos. Las redes han cambiado el paradigma de la comunicación, democratizando la forma de divulgar lo que hacemos. Esto es muy bueno y liberador, y a la vez genera también mucho “ruido”. Para los músicos, las redes sociales pueden ser una herramienta muy poderosa si aprendemos a entender a nuestra audiencia. Pero también hay un riesgo: no dejar que la lógica efímera de los “likes” nos haga sacrificar nuestras ideas estéticas y la visión artística. Hoy la verdadera batalla es la atención: las plataformas nos acostumbran a mirar la música durante unos segundos, cuando en realidad la música necesita ser escuchada con tiempo y con atención.

- ¿Y hacia dónde sentís que se dirige tu búsqueda artística en los próximos años?

- Seguiré traduciendo experiencias de vida universales y emociones en sonido, explorando mi lenguaje musical. La fusión, en el más amplio sentido del término, es el futuro de la música. Sigo caminando hacia la interacción de mis raíces latinoamericanas y una sensibilidad de tradición clásica europea, con un oído moderno, en un espacio cross-genre donde diferentes influencias y estéticas pueden dialogar con libertad. Mi música tiene el perfume de mi tiempo. Mi música tendrá siempre todo lo que experimente, las vivencias, todo lo que el impacto del tiempo produzca en mi espíritu. Me interesa mucho seguir tocando en vivo, es un ritual crucial; compartir música con otros en la misma sala, eso es pura comunicación y conexión humana. Y seguir componiendo y grabando. Yo fusiono diferentes voces y colores, partiendo de mis raíces argentinas. Seguiré explorando elementos líricos y sonoridades abstractas, todo moldeado por mi fascinación por el contrapunto y mi profundo respeto por los grandes compositores del pasado. En los próximos años realmente espero poder grabar varias obras de música de cámara y composiciones para orquesta.

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