Joan Manuel Serrat en Mendoza para recibir el Honoris Causa

La Universidad Nacional de Cuyo distinguirá esta semana al cantautor catalán. Artistas mendocinos recuerdan cómo los marcó su obra.

Quien más, quién menos, a excepción de las generaciones más recientes, todos (o casi) tenemos algún recuerdo vinculado con una canción de Joan Manuel Serrat. Hay rebeldías juveniles que nacieron al son del “Harto ya de estar harto ya me cansé…”; amores que se cocinaron al calor de “Tu nombre me sabe a hierba” o de “La mujer que yo quiero”, y amores imposibles o perdidos que se lloraron con el Romance de Curro el Palmo, la Balada de Otoño o Penélope. Hay en Argentina y en Mendoza tantas Lucías e Irenes que deben sus nombres a Serrat, y acaso no lo saben porque crecieron cuando la voz de Joan dejó de ser omnímoda y de estar en todas partes, como hubo una época no hace tanto…

Sin embargo, la espléndida huella que la obra de Serrat dejó en nosotros sigue vigente y está ahí, al alcance, si uno quiere salirse del ruido y la opacidad dominantes hoy en la música. Esa huella y bastante más es lo que, tal vez, aspira a reconocer el Doctorado Honoris Causa que la UNCuyo le entregará esta semana al extraordinario músico y cantante catalán.

Los Andes pretende acompañar esa decisión reuniendo aquí las voces de un conjunto artistas mendocinos de diversas disciplinas y edades que, justamente, cuentan en primera persona lo que “el Nano” significó en sus vidas y en sus trayectorias.

Luis Scafati, artista plástico

Conocí a Serrat en sus comienzos. Ambos éramos muy jóvenes. Sus canciones, poemas musicales, acompañaban mis días y noches. Desde aquella historia con ése tal Manuel, campesino nacido en España hasta aquella canción que decía "porque te quiero a ti, porque te quiero " fueron y son parte de mi arte, están en muchos de mis dibujos, mezclados con la tinta china.

Por aquellos días que ahora recuerdo, yo era un estudiante de artes, una especie de hippie, politizado, enamorado ciegamente de una hermosa muchacha llamada Marta, con una cantidad de sueños y los bolsillos vacíos.

Con un amigo, que hoy está en el segundo piso, hicimos las puertas en hierro batido de un boliche cercano a la plaza independencia, llamado Barrabás. Fue en ese lugar y gracias a esas puertas que, por los 70, conocí personalmente a Joan Manuel Serrat. Ahí estaba en carne y hueso (más hueso que carne) aquel cuyas canciones habitaban mi memoria.

Siempre admiré este tipo de juglares, poetas, músicos, artistas creadores de un arte popular, que iluminan el camino de la gente con calidad y respeto.

Me alegra saber que será distinguido con un merecido reconocimiento por nuestra universidad que, a pesar de todo, en estos días oscuros sigue latiendo.

Mónica Pacheco, directora de coros

La obra de Serrat ha sido de enorme impacto ético, político y profesional en mi formación, tiende puentes entre múltiples culturas y generaciones que hemos crecido reflexionando acerca de los profundos valores que promueven sus canciones. Éstos nos han acompañado, sin que me hubiese percatado de ello en nuestras propias luchas por la democracia iluminando horizontes posibles.

Sin duda hemos estudiado profesionalmente su música y los arreglos de Miralles, ya que Serrat permite que las palabras encuentren su música y no sólo que la música encuentre sus palabras sino que complete su sentido incluso en espacios carentes de ellas enfatizando sentimientos, emociones y pensamientos con gestos sonoros. Estos fuertes vínculos entre literatura y música se tornan indivisibles en las canciones de Serrat; sus códigos, que aunque hondos, son descifrables y comprensibles por las mayorías y tienen la capacidad de trascender espacios, culturas y tiempos, tal vez porque aluden a esa parte del ser que sobrevuela idiomas e ideologías y nos hace parte de la humanidad.

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Goy Ogalde, músico

Serrat: mi Brújula entre el Mediterráneo y Mendoza. La música en mi vida no fue una elección, fue un legado. Crecí en un hogar donde mi madre, pianista, y mi padre, cantante aficionado, convirtieron nuestra casa en un refugio sonoro; allí, la discoteca básica tenía a Joan Manuel Serrat como una presencia constante. Recuerdo que de niño me fascinaba la 'Canción infantil' por esa agilidad tan divertida para conectar la naturaleza con el mundo entero. Pero Serrat también me enseñó la profundidad del sentimiento: aún sin entender del todo esas historias de amor tan complejas. El “Romance de Curro el Palmo” me hacía llorar de pura emoción.

Esa conexión creció conmigo. Cuando estuve en Europa, “Mediterráneo” dejó de ser una melodía para volverse piel; pude recorrer las costas desde Algeciras hasta Gibraltar y entender que esa canción representaba exactamente lo que yo quería lograr con mi propia música. Mi búsqueda artística es esa: lograr retratar a Mendoza con la misma poética y agilidad con la que él lo hace, moviéndome entre la introspección y la alegría de una “Fiesta”.

Serrat es, para mí, un personaje de una integridad inmensa. A menudo se lo malinterpreta políticamente, pero yo lo veo como una figura de izquierda coherente, un catalán valiente que siguió cantando en su idioma incluso cuando lo tenía prohibido. Por eso, me emociona profundamente que la Universidad Nacional de Cuyo le otorgue el título Honoris Causa. En mi mapa artístico, su presencia es tan fundamental como la de John Lennon, Bob Marley o Rubén Blades; músicos que, más allá de las notas, nos enseñaron a cantar nuestra propia identidad.

Pinty Saba, directora teatral

Joan Manuel Serrat es para mí un artista enorme, que ha significado mucho en mi vida y en la de tantas personas. Como artista siempre me maravilló su propuesta musical compleja y, al mismo tiempo, las letras de sus canciones, que eran poesías de grandes poetas como Machado, pero también de él, que es un gran poeta. Esa combinación lo diferenció siempre. Pero a esto se suma mi admiración por su coherencia y compromiso ideológico y social. Confieso acá que hace muchos años cuando vino por primera vez a Mendoza me infiltre con una amiga, con todo tipo de engaños y argucias en el hotel donde se alojaba para verlo y conversar con él. Logramos encontrarlo de sorpresa en uno de los pasillos del hotel y cuando estuvimos solas frente a él fue tan extraña la situación que no sabíamos qué decirle y de qué hablar… Y él que, por supuesto, se daba cuenta y se sonreía ante nuestra actitud adolescente y desenfadada. Por supuesto que, como pasa en la vida muchas veces, ese momento fue inolvidable para nosotras y totalmente olvidable para él. ¡Agradezco mi osadía de entonces!

Javier Rodríguez, músico

La existencia de Joan Manuel Serrat me empezó a atravesar a mis 20, primero por la música e inmediatamente por la palabra hermosamente vinculada a las melodías y los arreglos tremendos de Ricard Miralles. Significó un cambio rotundo en mi modo de analizar, escuchar, leer canciones para luego aprender a buscar repertorio de música popular e incorporar eventualmente a mis repertorios. “En tránsito” me “pegó” sensiblemente con cada canción y a partir de allí empecé a seguir gran parte de su obra. Hasta tengo su CD “Autografiado” autografiado por él (junio 1995, Mza). Artista imprescindible.

Fabiana Cacace, cantante folclórica

Un artista completo, lleno de coherencia. La calidad de sus composiciones de alto vuelo te atrapa, te nutre, te enseña y, a la vez, te abraza con la sencillez de un gran decidor, sin ruidos, sin estridencias, con su voz armoniosa que invita y conquista para seguir escuchándolo, aprendiendo. El don de su pluma sensible, con el mensaje a flor de piel entrelazado a la reflexión, esa conjunción de poeta cantor que lo enaltece, sumado a los exquisitos arreglos de las orquestaciones de su discografía. Me siento en deuda en seguir indagando más sobre semejante obra… Son “Aquellas pequeñas cosas……”

Cynthia Calella, directora de orquesta

Prolífico cantautor de origen catalán cuya carrera siempre destacó y destaca no sólo por el valor profesional de sus creaciones, sino por su férreo compromiso socio cultural y político. Su vida y obra siempre han estado profundamente vinculadas a la justicia social y a la revalorización de lo vernáculo. En su carrera mantuvo vínculo con figuras argentinas como Mercedes Sosa, Roberto Fontanarrosa, Les Luthiers, Quino, Alejandro Dolina, Rodolfo Mederos y Víctor Heredía, entre tantos otros.

En mi caso, el acercamiento a su vida y obra siempre se ha dado de manera personal, sin vinculación profesional directa en mi formación, y digo directa porque invariablemente, todo termina entrelazándose de alguna manera y, más aún, en el caso de figuras con tal compromiso artístico y social. Es una gran alegría el reconocimiento a través del Doctorado Honoris Causa que se le está otorgando desde la UNCuyo.

Rafael Quevedo, músico

En plena adolescencia cuando estaba haciendo mis primeros pasos en la música llegó Serrat a mis oídos. Tendría 15, 16 años la primera vez que lo escuché allá por 1968-69, y lo cierto es que me viró la cabeza, cambió mi mirada sobre las canciones que escuchaba, que imitaba, que eran netamente anglosajonas. Me hizo ver que en mi idioma se podían decir cosas interesantes, con poesía. “Poco antes de que den las 10”, “Manuel”, ”Tu nombre me sabe a hierba”, “Balada de otoño” fueron los primeros temas que escuché, seguidamente me llegó el disco con los versos musicados de Antonio Machado, que me removió todo, tremendo. El de Miguel Hernández, gigante, y su Mediterráneo, que convirtieron a Serrat en uno de mis ídolos, de mis maestros hasta el día hoy. Nunca olvidaré que mi madre -que también lo adoraba- me regaló su disco “En tránsito” en los años 80 por el tema: “Esos locos bajitos”. O sea que Serrat me llevó a este mundo de hacer canciones. ¡Gracias, Maestro!

Bernardo Rodríguez, artista plástico

Serrat un nostálgico, un romántico, atravesó sin dudas la vida de muchas y de muchos. Durante más de 60 años nos enriqueció el espíritu y el pensamiento a quienes idealizamos un mundo más justo, más verdadero. Su poesía y su canto sembró amor, esperanza y el valor para no declinar en la lucha por quienes sufren.

Un poeta que, además, sabiamente nos sumergió en la vida de otros poetas y otras realidades fuera de su tierra. Nos tocó siempre muy de cerca, por ello naturalmente lo incluimos como parte de nuestra historia y de nuestro barrio.

Luis Villalba, escritor

Hubo una época en mi vida en que existían Joan Manuel Serrat y Bob Dylan.

Hubo una época en mi vida en la que el aire era limpio, el agua fresca y la caricia pronta.

Con ellos me uní en un abrazo colectivo que parecía traer la felicidad para siempre.

Con ellos salía de la negrura de un tiempo opaco para creer en un horizonte compartido.

Yo odiaba a Franco y amaba a Lumumba.

Los cantares de Serrat agitaban mi sangre y nutrían el futuro.

Han pasado muchos años y lágrimas bajo el puente. Pero una y otra vez aquella voz desgarbada vuelve a mí y lo agradezco.

Es el vino mediterráneo que me ayuda a abrir los ojos cada mañana.

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Tres días con Serrat

Según reza la resolución académica, la UNCuyo le entregará el Doctorado Honoris Causa a “Joan Manuel Serrat I Teresa” entre otras razones por “la defensa de la libertad y la diversidad cultural, y un compromiso social que lo ha convertido en referente ético y artístico”. Por “su aporte sustantivo a causas sociales”. Además, se destaca la profunda coherencia entre la vida y obra del artista, la defensa que ha realizado de los derechos humanos, la libertad de expresión, la diversidad cultural, la sostenibilidad ambiental y la ética pública.

El homenaje abarcará tres días y abarca las siguientes instancias:

El jueves 12 de marzo a las 21, en la Nave UNCUYO, la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Cuyo junto al Coro de Cámara de la Universidad, el Coro de Jóvenes de la Universidad Nacional de Cuyo y solistas invitados, ofrecerá un Concierto Homenaje a Joan Manuel Serrat titulado "Folclore Sinfónico" que se convertirá en la previa de la entrega del reconocimiento.

El viernes 13 a las 12, en la misma Nave UNCUYO, se realizará el acto de entrega del Doctorado Honoris Causa a Joan Manuel Serrat.

Por último, el sábado 14 a las 19, en el Auditorio Ángel Bustelo, se realizará una entrevista a Joan Manuel Serrat. En formato conversatorio, este encuentro abierto busca el diálogo cercano entre el artista y la audiencia.

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