Marzo quedará definido por el cierre de la Fiesta de la Vendimia, la gran expresión socio cultural de la provincia en su edición nonagésima, y unos días después por la presencia del artista catalán Joan Manuel Serrat para recibir el Doctorado Honoris Causa impuesto por la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo).
Por un lado, una fiesta de gran arraigo entre los habitantes del suelo mendocino y por otro, la presencia de un notable artista que caló hondo en millones de personas de su patria y del mundo.
El Consejo Superior de la casa de altos estudios al decidir este reconocimiento al cantante, consideró la mención especial al mérito político-cultural cogestionada por las facultades de Ciencias Agrarias (FCA y de Ciencias Económicas (FCE), que impulsaron la distinción en el marco de la “Maestría de responsabilidad social y desarrollo sostenible”.
En los considerandos de la resolución emitida por el Rectorado, que es muy extensa y fundamentada, se sostiene que el reconocimiento recae “en un artista cuya voz ha acompañado las luchas democráticas, ha enriquecido la cultura iberoamericana y ha inspirado a millones con su coherencia, sensibilidad y compromiso”.
El afamado interprete ya recibió más de una decena de títulos Doctor Honoris Causa, en diversos países antes de este reconocimiento, que se concretará el próximo 13 de marzo.
Se destacan los galardones otorgados por las universidades Complutense de Madrid (2006), de la República (Uruguay 2022) y diversas universidades mexicanas, como la Autónoma de Nuevo León (2024) y Guadalajara (2025).
El cantante nacido en Barcelona se une así a una extensa nómina de artistas que recibieron la distinción honorífica de la UNCuyo, como Mercedes Sosa (2006), Gustavo Santaolalla (2007), Leonardo Favio (2012), Víctor Heredia (2015) y la cantante peruana Susana Baca, (2025, ex ministra de Cultura de su país).
Serrat comenzó su carrera artística hace 60 años, más precisamente en marzo de 1965, en Radioscope, un programa radial de la ciudad de Barcelona. Rápidamente su trayectoria fue en ascenso, pero en 1975, con Francisco Franco en el poder, fue obligado a exiliarse y padeció la difícil condena de no poder cantar en su tierra, radicándose por un tiempo en México. En nuestro país, durante la dictadura militar, también fue censurado.
La primera vez que Nano estuvo en Bueno Aires fue el 3 de julio de 1970. Cuando en 1983 volvió al país después de nueve años de ausencia obligada, realizó funciones en Buenos Aires, Rosario y Córdoba en estadios colmados.
A Mendoza vino varias veces. Muy recordada fue su actuación en una fría noche de junio de 1992, en el Malvinas Argentinas.
La última vez que estuvo en tierra cuyana fue en noviembre de 2018, en el auditorio Ángel Bustelo.
Remarcar finalmente que no se trata solo de una ceremonia académica, de por sí trascendente. El sentido cultural y popular se explicitará en un concierto homenaje el día 12 y un día después del acto protocolar, el sábado 14 el laureado músico se encontrará cara a cara con el público mendocino, en el auditorio Ángel Bustelo.