El ermitaño de Desaguadero: vivió 20 años solo en una cueva y se convirtió en un mito de la ruta 7

El ermitaño Don Tapia
El ermitaño Don Tapia

Don Tapia vivió en en una especia de cueva que él mismo cavó con sus manos entre los años 60 y 1989 y con el tiempo se convirtió en una de las mayores leyendas de la ruta 7 generando intriga y devoción entre los vecinos de La Paz.

Francisco Tapia, también conocido como Don Tapia llegó de Tucumán a Desaguadero solo y a pie, cargando unos pocos bultos. Eso fue en el 69.

Su llegada es un verdadero misterio, dicen los vecinos que en el comienzo, al hombre lo confundieron con un obrero de Vialidad, de los muchos que estaban haciendo el camino nuevo, pero al tiempo los trabajadores avanzaron junto con la ruta y él se quedó.

Tapia no tenía trato con nadie, por eso decidió alejarse de la sociedad para poder hacer su vida. A tres kilómetros del pueblo cavó un pozo en el desierto; lo abrió con sus manos, lo cubrió con trapos y esa choza improvisada fue su morada. Allí vivió 20 años.

Don Tapia muy pocas veces bajaba al pueblo y con el correr del tiempo se volvió una leyenda, un tema de conversación de los viajeros que pasaban en sus autos y también de los camioneros, que paraban para dejarle agua y algo de comida.

“Muchos lo recuerdan limpiando la banquina, haciendo un buen espacio como invitación para que los vehículos se detuvieran allí. Con el tarrito hacía algunos gestos y tiraba arena al aire, como para comunicar su necesidad de agua”, cuenta Juanjo Furlotti, vecino de La Paz a Diario El Regional Este.

Casi nunca hablaba, aunque a veces mencionaba algo inentendible sobre Tucumán. Según los paceños del lugar, “Juez de Paz, Tafí Viejo y Tucumán” era lo único que decía de corrido.

El ermitaño Don Tapia
El ermitaño Don Tapia

Milagros ruteros atribuidos a Don Tapia

Con el tiempo, Don Tapia se volvió uno de los personajes más destacados de la Ruta 7, sobre todo entre camioneros que paraban a ayudarlo. Según los viajantes, Tapia aseguraban un buen viaje y hasta el cumplimiento de algunos pedidos especiales.

Cuando se le entregaba agua o algo de comida, el ermitaño agarraba papel y carbón, hacía unos garabatos que luego entregaba a su favorecedor, como pagaré o constancia de que el favor sería devuelto.

El Fin de Don Tapia, el

En el Registro Civil de La Paz está su certificado de defunción, que dice que falleció en la siesta del 23 de abril de 1989. Los relatos del lugar cuentan que Don Tapia murió después de que lo mordiera una víbora.

En ese mismo certificado se da cuenta que su fecha de nacimiento había sido un día patrio, el 9 de Julio de 1936 (según este registro tenía 53 años cuando murió), que era indocumentado y se da por lugar de nacimiento a Tucumán.

Los restos de Francisco Tapia fueron depositados en el cementerio en La Paz pero, hace poco, se aprobó una ordenanza pedido de los vecinos de Desaguadero, autorizando que sus restos sean trasladados al cementerio de ese paraje.

Con su fallecimiento la creencia popular se potenció y ahora, hay una buena casilla como ermita al costado de la ruta, en el mismo sitio donde vivía Don Tapia, y cruces, botellas con agua, palcas de agradecimiento y flores de plástico.

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