La segunda visita argentina de Karol Wojtya (la primera había sido exprés en 1982) inició el lunes 6 de abril de 1987 con una multitudinaria misa en Bahía Blanca, donde reunió a unas 100.000 personas.
Allí dejó uno de los conceptos que marcarían su periplo al país. Llamó a "rechazar todo tipo de materialismo, que es fuente de esclavitud" y pidió: "No os dejéis fascinar por esa efigie moderna de la avaricia que es el consumismo".
Portadas de diario Los Andes el 7 y 8 de abril de 1987 con motivo de la visita del papa Juan Pablo II a la Argentina
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Sin embargo, el viaje apostólico también se vio rodeado por algunas polémicas. En Viedma, segunda parada del tour, un fotógrafo de la extinta agencia DYN fue golpeado por "un ágil y robusto religioso", según describió la crónica periodística de Los Andes, en medio de los forcejeos que se produjeron durante la cobertura.
Encima, el entonces obispo de Viedma, monseñor Esteban Hesayne, cuestionó el llamado de Juan Pablo II a la "reconciliación fraterna para desterrar odios y rencores", al considerar que no hacía referencia suficiente a las violaciones de los derechos humanos ocurridas durante la última dictadura militar y, en particular, a la guerra de Malvinas.
También hubo cuestionamientos por el silencio papal y la ausencia de Raúl Alfonsín luego de haberse planteado el proyecto de traslado de la Capital Federal hacia Viedma. Y los mapuches reclamaron por las tierras.
Pero, en Mendoza, toda polémica rápidamente quedó atrás.
Mendoza, a los pies del papa Juan Pablo II: desde el aeropuerto al Predio de la Virgen
"Un multitudinario acto presidió Juan Pablo II en esta provincia" fue la tapa con la que diario Los Andes inmortalizó lo vivido el martes 7 de abril de 1987 desde Las Heras hasta Guaymallén.
El avión Boeing 707 que transportaba al pontífice aterrizó en Mendoza a las 16.45, luego de partir desde Viedma con una escala previa en Neuquén. El vuelo había demandado una hora y cuarenta minutos. Coordinaba la visita Oscar David Cerutti.
Cobertura de Los Andes por la visita del papa Juan Pablo II a Mendoza (edición del 8 de abril de 1987)
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Desde El Plumerillo comenzó un recorrido que todavía permanece grabado en la memoria colectiva de la provincia.
A bordo del papamóvil, Juan Pablo II hizo 11 kilómetros entre el aeropuerto y el Predio de la Virgen, acompañado durante todo el trayecto por una multitud apostada sobre el Acceso Norte y por carros ornamentados especialmente preparados con motivos de la Fiesta Nacional de la Vendimia.
Mientras avanzaba la caravana, un coro integrado por 250 voces, bajo la dirección del profesor Felipe Vallesi, interpretaba cantos en polaco y también melodías cuyanas, uniendo simbólicamente la tierra natal del papa con la identidad mendocina.
Juan Pablo II en Mendoza.
Según reconstruyó Los Andes, cientos de personas siguieron la ceremonia a través de radios a pilas distribuidas por distintos puntos de la ciudad.
"Había familias enteras escuchando la transmisión en el parque O'Higgins, en la plaza Uruguay, en la tradicional plazoleta del Avión e incluso en los jardines de la Terminal de Ómnibus", decía la crónica del diario.
A un costado esperaba una camioneta de la Gendarmería Nacional con la imagen de la Virgen del Carmen de Cuyo y las banderas de Argentina y Chile, que luego acompañaría el desplazamiento papal. Lo mismo la Federación Gaucha.
Sin dudas, un detalle cargado de simbolismo para una provincia atravesada por la Cordillera de los Andes y por el proceso de reconciliación entre ambos países.
El Predio de la Virgen, escenario de un mensaje de paz para Argentina y Chile
A las 17.30, Juan Pablo II presidió la celebración religiosa frente a unas 400.000 personas en el Predio de la Virgen, cruce de los accesos Este y Sur que había cobrado relevancia reciente por el Congreso Mariano del 80 y la instalación del imponente monumento tres años después.
Para Los Andes, no había antecedentes comparables.
"El multitudinario acto, que reunió a una cantidad de personas sin precedentes en la historia cuyana, se caracterizó por un renovado fervor religioso, la emoción de los fieles y, sobre todo, por una espontánea y unánime adhesión al Santo Padre", indicó el medio.
En varios momentos, Juan Pablo II decidió apartarse del protocolo. El pontífice se acercó al público, estrechó manos y bendijo personalmente a numerosos fieles apostados detrás de las vallas.
También llegó a reconocer la presencia de un cuadro del Jesús Misericordioso que él mismo había donado a Mendoza dos años antes y estaba bajo custodia de la pianista sanmartiniana Amelia Bertolini, formada por monjas de Polonia y de Roma.
Fieles llevaron el cuadro de Jesús Misericordioso donado por el propio papa a la recepción de Juan Pablo II, en su única visita a Mendoza, en 1987
Archivo Los Andes
Junto a él se encontraba el entonces arzobispo de Mendoza, monseñor Cándido Rubiolo, quien agradeció la presencia del "mensajero de la paz" y evocó la figura de la Virgen María y del general Don José de San Martín.
También participaron los tres gobernadores cuyanos: Santiago Llaver, por Mendoza; Jorge Ruiz Aguilar, por San Juan; y Adolfo Rodríguez Saá, por San Luis.
De seguir la crónica de la época, el eje central de la homilía de Juan Pablo II estuvo atravesado por la paz y el entendimiento entre los pueblos. Aunque aprovechó, además, para reivindicar a la "familia" como "célula básica de toda convivencia", condenando el aborto y el divorcio.
Con la Cordillera de los Andes de fondo, Juan Pablo II recordó el significado del monumento al Cristo Redentor como símbolo permanente de fraternidad entre Argentina y Chile y evocó especialmente la tarea desarrollada por el cardenal Antonio Samoré durante la recordada mediación papal.
Cobertura de Los Andes por la visita del papa Juan Pablo II a Mendoza (edición del 8 de abril de 1987)
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"Sabéis muy bien, amadísimos hermanos, cómo la conflictiva situación en ciertas zonas de América Latina se presta a la demagogia, al alegato estéril, a la recriminación mutua y a otras actitudes que no siempre redundan en resultados positivos. Urge encontrar la vía para unos acuerdos, que operen la reconciliación entre las partes enfrentadas, por medio de la tolerancia, el espíritu de diálogo y de entendimiento, en el marco de un sano pluralismo", expresó el líder del Vaticano en su homilía en Guaymallén.
Luego recordó la jornada de oración celebrada en abril de 1979 por la paz entre Argentina y Chile.
"Porque la paz es un don de Dios, el camino de la paz debe apoyarse ante todo en la plegaria. Me da profundo gozo pensar que la reunión de Asís tuvo especial reflejo en esta Arquidiócesis de Mendoza; os exhorto a ser perseverantes en la petición humilde y confiada por la paz", agregó el cura polaco.
Antes de concluir, dejó otra frase que atravesó toda la cobertura periodística.
"La paz nunca es algo establecidamente adquirido, sino que debe procurarse de continuo", aseguró.
El público respondió de inmediato, según relató Los Andes, ya que "estalló en cánticos y batir de palmas cuando Su Santidad finalizó su homilía".
El pegadizo verso que se repitió una y otra vez fue sencillo: "¡Papa, querido, Cuyo está contigo!".
Frutos como ofrenda, cueca y una Mendoza distinta
Durante las ofrendas se entregaron frutos regionales, conservas y minerales representativos de Mendoza. Tampoco faltó una cueca interpretada especialmente para el visitante ilustre, en una ceremonia que buscó combinar la solemnidad religiosa con la identidad cuyana.
Mientras tanto, el Gran Mendoza funcionaba bajo un operativo excepcional por el papa.
Por ejemplo, la magnitud del protocolo obligó a trasladar temporalmente la Terminal de Ómnibus, ubicada sobre la Costanera, hasta la plaza Independencia debido a la zona de exclusión establecida para la visita papal.
El hospital Italiano, ubicado en la lateral norte del Acceso Este y detrás del Predio de la Virgen, permaneció prácticamente reservado para cualquier eventualidad relacionada con el Pontífice y su comitiva. De sus 80 camas disponibles, 72 quedaron destinadas exclusivamente a posibles emergencias.
Visita en Mendoza: el papa Juan Pablo II fue recibido por 400.000 personas el 7 de abril de 1987
Archivo Los Andes
"Afortunadamente no fue necesario que recibieran atención el Papa ni sus acompañantes oficiales. Sólo se prestó servicio a dos personas, que equivocadamente fueron llevadas al hospital, quienes presentaban cuadros de baja presión arterial", informó Los Andes.
Respecto al despliegue de seguridad, participaron 500 oficiales (una cifra comparable con un superclásico para los tiempos de hoy), 3.200 suboficiales y agentes, 1.500 voluntarios y especialistas del Grupo Especial de Seguridad (GES).
Finalizada la jornada popular, el subcomisario César Iginio Tello, jefe de Relaciones Policiales de la Policía de Mendoza, resumió el balance sin problemas: "Estamos muy satisfechos por el desempeño profesional de nuestros hombres".
Antes de abordar el avión de despedida, Juan Pablo II saludó personalmente a los responsables de la organización del acto, a quienes integraban el operativo de custodia, a efectivos de la IV Brigada Aérea junto a sus familias y dedicó un tiempo especial a las personas con discapacidad que aguardaban para verlo por última vez.
Cuando apenas faltaban pocos minutos para cumplirse exactamente tres horas desde su llegada a Mendoza, el polaco subió nuevamente al avión. Eran las 19.20. La puerta se cerró lentamente y el Tango 02 despegó para visitar Córdoba.
"Una tarde que será inolvidable", vaticinó Los Andes en un despiece de la nota de la portada.