Mucho se advierte sobre la importancia de que las frutas tengan un lugar preponderante en la dieta diaria. Sin embargo, en Argentina se consume mucho menos de lo recomendado.
En Argentina se consume mucho menos de lo recomendado. Los beneficios para el funcionamiento del corazón y una guía práctica para un consumo adecuado.
Mucho se advierte sobre la importancia de que las frutas tengan un lugar preponderante en la dieta diaria. Sin embargo, en Argentina se consume mucho menos de lo recomendado.
Entre los diversos beneficios, sus aportes nutricionales son un gran aliado para el cuidado de la salud cardiovascular. La Fundación Española del Corazón resalta que las frutas son un pilar fundamental de una alimentación saludable y desempeñan un papel clave en la prevención de la enfermedad cardiovascular. “Su consumo habitual se asocia con un menor riesgo de problemas del corazón, gracias a su aporte de fibra, vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes”, afirma la organización.
Por eso, recomienda incluir fruta a diario para cuidar el corazón. “Consumir fruta todos los días es un gesto sencillo con un gran impacto en la salud cardiovascular. Variar las frutas, elegir las de temporada y priorizar la fruta entera frente al zumo son hábitos que ayudan a cuidar el corazón a largo plazo”, subraya la entidad.
Si bien se recomienda un consumo diario de 5 porciones de frutas y verduras por día, tanto en Mendoza como en el país, el promedio de ingesta en mayores de 18 años es de 2 por día. Es el dato que arrojó la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizada en 2018.
La Fundación hace hincapié en que las frutas aportan muchos nutrientes con muy pocas calorías y ayudan a mejorar varios factores de riesgo cardiovascular. Su consumo regular contribuye a:
Las frutas comparten una composición muy característica:
“El azúcar presente en la fruta es natural y se acompaña de fibra, agua y micronutrientes. Esta combinación hace que su absorción sea más lenta y no genere picos bruscos de glucosa en sangre, a diferencia de los azúcares añadidos”, explica la organización.
Por este motivo, la fruta entera es siempre preferible a productos azucarados o ultraprocesados.
La recomendación general para la población adulta es consumir entre 2 y 4 raciones de fruta al día, preferiblemente en forma de fruta entera. En cuanto a cómo medir las porciones, la Fundación menciona:
El consumo de zumos debe ser ocasional, incluso si son caseros, ya que al exprimir la fruta se pierde gran parte de la fibra y se facilita una absorción más rápida del azúcar.
Antes de consumir la fruta, es importante lavarla justo antes de comerla, frotando bien la piel y retirando las partes dañadas.
En cuanto a su conservación:
Algunas frutas se conservan mejor en el frigorífico, como fresas, cerezas, manzanas o peras. Otras son sensibles al frío y es preferible mantenerlas a temperatura ambiente, como el plátano, el aguacate o la piña.
Además, la organización recomienda separar las frutas según su maduración. En ese sentido expresa que hay frutas que siguen madurando tras la cosecha, como el plátano, el kiwi, el mango o el aguacate, y otras que no lo hacen, como los cítricos, las fresas o la piña.
Si alguna fruta está muy madura y no se va a consumir, puede aprovecharse para preparar compotas caseras o mezclarse con yogur, evitando así el desperdicio alimentario.
Siempre que sea posible, es recomendable optar por frutas de temporada y de proximidad. Además de tener mejor sabor y calidad nutricional, suponen una opción más sostenible y económica.