Crece la cantidad de jóvenes que llegan al secundario y universidad, pero impacta la situación social

Un informe de la UCA mostró un descenso entre quienes no tienen título secundario y una mayor profesionalización entre los jóvenes. Sin embargo, el nivel educativo y el nivel socioeconómico del jefe de hogar son determinantes en su trayectoria por lo que el contexto actual puede afectar los avances. En las aulas ya se ve el impacto en el rendimiento.

Más jóvenes acceden al secundario y la universidad pero el deterioro económico es un impedimento. Archivo Los Andes
Más jóvenes acceden al secundario y la universidad pero el deterioro económico es un impedimento. Archivo Los Andes

Los últimos años ha mejorado de manera sostenida el acceso de los jóvenes al nivel secundario y universitario. Es mayor la proporción de quienes terminan el nivel medio así como de quienes cursan una carrera universitaria. Pero por otra parte, las oportunidades de los chicos están marcadas por diversas variables y la que más destaca es el nivel de educación alcanzado por el jefe del hogar al que pertenecen así como su condición socioeconómica.

Así las cosas, se aprecia que si bien existen las chances de romper con el determinante familiar para superarse en logros, lo cierto es que es un condicionante de peso, en particular la situación de pobreza que, sin duda, limita las trayectorias.

Son parte de las conclusiones de un informe elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA), a través del Observatorio de la Deuda Social Argentina: “Jóvenes universitarios. Diferencias en el acceso a los estudios universitarios según características personales y regionales. 2010 y 2023″.

Ante esto, cabe preguntarse cuál es el impacto del deterioro de las condiciones socioeconómicas actuales y, puesta en evidencia la relación con el acceso a educación, si pueden estar siendo impedimento para la continuidad de las trayectorias. La inquietud lleva a pensar si el avance sostenido logrado en la accesibilidad puede verse ralentizado cuando hay tantas carencias, obstáculos y hogares y jefes de hogar empobrecidos, en el contexto del fenómeno del trabajador pobre. Más aún, cuánto pueden proyectarse hacia el futuro.

Los últimos años ha mejorado de manera sostenida el acceso de los jóvenes al nivel secundario y universitario. Es mayor la proporción de quienes terminan el nivel medio así como de quienes cursan una carrera universitaria. (Gentileza)
Los últimos años ha mejorado de manera sostenida el acceso de los jóvenes al nivel secundario y universitario. Es mayor la proporción de quienes terminan el nivel medio así como de quienes cursan una carrera universitaria. (Gentileza)

Entre otras cosas, la alta inflación ha dejado a buena parte de la clase media tratando de “sobrevivir” el mes, mientras que otros directamente han caído bajo la línea de pobreza teniendo en cuenta sus ingresos. Esto ha hecho que los sectores pobres alcancen a 55,5% de la población en el primer trimestre de 2024, según la UCA.

Unicef difundió el viernes, a tono con los índices de pobreza, que en la mitad de los hogares argentinos con menores a cargo, el dinero no alcanza para cubrir gastos básicos como alimentación, salud y educación.

Más profesionalización

En el informe elaborado por Eduardo Donza, María Rosa Cicciari y Rodrigo Jara Álvarez, se analizaron las condiciones de los jóvenes de entre 18 y 24 años de zonas urbanas. Allí se aprecia que entre 2010 y 2023 la proporción de quienes no terminaban la secundaria se redujo y pasó de 46,5% de esa población en 2010 a 32,7% el año pasado. Quienes obtuvieron el título de nivel medio pero no siguieron estudiando pasaron de 20,1% a 26,4% mientras que quienes estaban cursando en el nivel superior pasaron de 28% a 35,2%.

“Se evidencian los avances en el proceso de profesionalización de la población y en la adquisición de mayores niveles de educación formal”, resumen los investigadores. El trabajo se basó en datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC.

Refiere que actualmente, el 40,9% de dichos jóvenes estuvieron o están participando en el nivel superior: 2,9% ingresaron y abandonaron, 35,2% continúan estudiando y 2,8% finalizó con éxito. Además expresa que la tasa de abandono es de 22%.

Pero por otra parte, destacan que la situación de pobreza aparece como un factor fuertemente asociado a la imposibilidad de finalizar los estudios secundarios. En tanto, “se observa una tendencia a la reproducción de la situación del nivel educativo del jefe del hogar y, por otra parte, se evidencian las dificultades de concreción del ascenso social a través de la educación”.

El nivel educativo del jefe es el principal factor explicativo, seguido por el tipo de hogar en el que reside, el nivel socioeconómico del hogar, el sexo del joven, la situación conyugal del joven y es casi nula la incidencia de la región en la que habita.

A menor ingreso per cápita familiar o mayor pobreza, la probabilidad de acceder a estudios terciarios o universitarios desciende de manera significativa.

Los últimos años ha mejorado de manera sostenida el acceso de los jóvenes al nivel secundario y universitario. Es mayor la proporción de quienes terminan el nivel medio así como de quienes cursan una carrera universitaria. (Nicolás Bravo / La Voz)
Los últimos años ha mejorado de manera sostenida el acceso de los jóvenes al nivel secundario y universitario. Es mayor la proporción de quienes terminan el nivel medio así como de quienes cursan una carrera universitaria. (Nicolás Bravo / La Voz)

La probabilidad que el joven se encuentre cursando o haya culminado el nivel superior se incrementa en 3,7 veces si el jefe posee secundario completo y en siete veces en el caso que haya finalizado los estudios superiores, en comparación con la probabilidad que poseen los jóvenes de hogares donde el jefe no terminó el secundario”, señala.

Pero también concluye: “Cuando menor es el nivel de ingreso per cápita del hogar o el nivel educativo del jefe/a familiar, o mayor es el riesgo de indigencia o pobreza, o mayor es la carga o responsabilidad familiar del joven, mayores son las probabilidades de no ingresar ni finalizar estudios superiores”.

De quienes no concluyeron el secundario, 40,4% pertenecen al quintil de menores ingresos mientras que 13,7% son de los dos quintiles de mayor poder adquisitivo.

Entre quienes finalizaron el nivel superior y más, 9,6% son del quintil más pobre mientras que 58,2% son de los dos quintiles de mayores ingresos.

En Cuyo 37,5% de la población de entre 18 y 24 años no finalizó el secundario y es la segunda más alta del país, en tanto casi 36% estudia en nivel superior o ya se recibió.

Impacto en las aulas

En las aulas observan que efectivamente el deterioro del contexto está impactando en las trayectorias de los chicos.

Alejandra Abraham, secretaria del colegio secundario Federico García Lorca, ubicado en un entorno vulnerable, dijo que los estudiantes tienen más dificultades para cumplir con las tareas de la escuela, van cansados porque trabajan o no duermen adecuadamente.También llegan con hambre, incluso a veces luego de trabajar, o incrementan su ausentismo porque no tienen para pagar el colectivo o carecen de otros recursos. Contó que se trata de un entorno en el que están expuestos a problemas de violencia, delincuencia y droga pero por otra parte, deben salir a trabajar u ocuparse de cuestiones domésticas como el cuidado de los hermanos.

“Lo ves en el desarrollo también de los chicos, es que cuando no tienen una buena alimentación, no tienen un buen descanso, porque están trabajando, o sea, realmente no es lo mismo”, aseguró y dijo que el deterioro del rendimiento se ha agravado este año. También el abandono lo que ha requerido eficientar el seguimiento para asegurarse de que continúen sus estudios.

Julio Aguirre, secretario académico de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) también reconoció el impacto: “Sí, efectivamente estamos viendo que el contexto está afectando la trayectoria académica de los estudiantes, es algo que nos registran cotidianamente nuestros docentes y tutores del programa trayectorias académicas en riesgo”.Usualmente deben trabajar más u ocuparse del cuidado de personas y cuentan con menos tiempo para el estudio. También hay quienes van menos a cursar por el costo del transporte.

“Ciertamente el contexto es una pieza fundamental que genera deterioro en el acceso a los estudios, y de hecho lamentablemente las situaciones socioeconómicas muchas veces son un predictor de éxito académico”, expresó Aguirre. Sostuvo que esto es recurrente cuando hay crisis económicas: “Es realmente una situación bastante trágica que se enseña bastante con los jóvenes”, afirmó en relación a que también se deterioran las condiciones en las que se insertan laboralmente.

Eduardo Donza, Licenciado en Sociología y uno de los autores del estudio, consideró que hay factores que pueden moderar el impacto.

Puede haber un impacto, pero no va a ser tan grande, sobre todo en los sectores medios. En los otros sí, pero ya se veían afectados y ya están en una mala situación con respecto a la parte educativa, en el caso de indigentes y pobres, cinco de cada diez no finalizan los estudios secundarios”, sostuvo.

Los últimos años ha mejorado de manera sostenida el acceso de los jóvenes al nivel secundario y universitario. Es mayor la proporción de quienes terminan el nivel medio así como de quienes cursan una carrera universitaria.

Foto: Orlando Pelichotti
Los últimos años ha mejorado de manera sostenida el acceso de los jóvenes al nivel secundario y universitario. Es mayor la proporción de quienes terminan el nivel medio así como de quienes cursan una carrera universitaria. Foto: Orlando Pelichotti

En el caso de la clase media, suele haber una cuestión cultural y quizás un mayor nivel educativo por parte de los padres, el elemento de mayor incidencia y que lleva a privilegiar la educación a lo que se suman más recursos y estrategias. Asimismo dijo que en general la sociedad argentina valora la educación y que una buena parte de los sectores de menos recursos utilizan asignaciones del Estado para solventarla.

“Lo que pasa es que, en algunos casos, los jóvenes van cayendo, van saliendo del sistema educativo y es muy difícil volver”, remarcó.

En tanto, dijo que en el caso de los sectores medios, si el joven debe integrarse al mercado laboral es más probable que lo haga en condiciones que le permitan sostener las dos cosas. En cambio, en sectores de menos recursos es más probable que le quite tiempo de estudio, asistencia y energía por mayor dedicación.

Consideró que si esta situación persiste mucho tiempo sí puede haber mayor afectación pero además dijo que si bien es muy positivo que haya mayor nivel educativo eso por sí solo no garantiza la inserción laboral sino que debe mejorarse el contexto productivo para que haya un mercado laboral.

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