Más de tres metros de nieve acumulada en algunos sectores de la Cordillera de los Andes, un temporal que ya lleva más de una semana (y contando...) y pronósticos que indican que las precipitaciones continuarán hasta los primeros días de agosto. Las históricas nevadas que mantienen prácticamente aislada a la Alta Montaña mendocina también comienza a despertar una expectativa que va mucho más allá del turismo y que tiene que ver con la posibilidad de que el próximo verano llegue con más agua disponible para consumo y riego.
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Foto: Gentileza Bruno Brachetta
Porque toda esa nieve que hoy cubre la montaña y los caminos es, en realidad, una enorme reserva hídrica que, cuando aumenten las temperaturas durante la primavera y el verano, comenzará a derretirse y alimentará los ríos que abastecen a los oasis productivos de Mendoza.
Si bien todavía faltan cerca de 40 días para que concluya la temporada de nevadas y los especialistas insisten en la cautela, en el Departamento General de Irrigación reconocen que el panorama comenzó a mejorar de manera significativa respecto del año pasado.
"Es la primera nevada importante del año", resumió el director de Gestión Hídrica de Irrigación, Rubén Villodas, quien destacó que hubo -además- una en mayo, aunque fue prácticamente imperceptible y desapareció rápidamente.
Tras más de una semanas de intensas nevadas en la Cordillera, Irrigación ve un panorama alentador para la provisión de agua, aunque no abandonan la cautela.
Archivo Los Andes
"No solo es la primera nevada considerable, sino que -además-, todavía quedan unos diez días más de precipitaciones según los pronósticos", destacó el funcionario.
Una nevada que ya supera el promedio histórico de julio
Las imágenes de la montaña completamente cubierta de blanco dan la sensación de que se trata de un evento sin precedentes e, incluso, quienes viven en Alta Montaña coinciden que es el temporal más fuerte de los últimos 20 años.
En ese sentido, desde Irrigación aclararon que, si bien julio de 2026 ya quedó por encima del promedio histórico, todavía no es el julio con mayor acumulación de nieve desde que existen registros.
Tras más de una semanas de intensas nevadas en la Cordillera, Irrigación ve un panorama alentador para la provisión de agua, aunque no abandonan la cautela.
Gentileza
En la estación Horcones, una de las referencias para la cuenca del río Mendoza, el Sistema de Información Hidronivometeorológico (SIH) registró hasta el momento un Equivalente Agua Nieve (EAN) de 348 milímetros. Es un valor superior al promedio de julio, aunque todavía por debajo de otros años excepcionales, como 2016 (425 mm), 2006 (415 mm), 2005 (418 mm) o 2002 (382 mm).
Incluso existen antecedentes de nevadas mucho más abundantes durante la década de 1980, aunque esos registros no forman parte de la base de datos actual, ya que el SIH comenzó a funcionar hace 27 años.
La buena noticia de la temporada actual es que, no sólo que aún restan 10 días más de nevadas dentro de este temporal; sino que la temporada de precipitaciones níveas suele extenderse hasta fines de agosto.
Cuenca por cuenca: dónde impactó más el temporal
En la cuenca del río Mendoza, que abastece al oasis norte, el panorama es particularmente alentador.
"Con lo que ha nevado hasta ahora estamos prácticamente en los niveles de un año medio. Es una acumulación muy importante y todavía restan varios días de nevadas", explicó Villodas.
Tras más de una semanas de intensas nevadas en la Cordillera, Irrigación ve un panorama alentador para la provisión de agua, aunque no abandonan la cautela.
Archivo
Una situación similar comienza a observarse en las cuencas de los ríos Tunuyán y Diamante.
"Hoy tienen aproximadamente la mitad de la nieve que corresponde a un año promedio. Pero si las precipitaciones continúan como indican los pronósticos, podrían terminar muy cerca de un año medio", sostuvo.
En las cuencas del Sur provincial, en panorama cambia. Si bien allí las nevadas también han sido abundantes, históricamente esos sectores reciben mayores acumulaciones.
"En el Sur siempre nieva mucho más. Por eso, lo que cayó hasta ahora representa aproximadamente un tercio de lo que suele registrarse durante un año medio", detalló.
Nieve para hoy, agua para mañana
Que hoy haya más nieve en la Cordillera no implica que los productores o los sistemas de riego vayan a disponer automáticamente de más agua durante las próximas semanas.
Por el contrario, Villodas explicó que todavía falta el proceso fundamental del deshielo.
"Por mucho que nieve, incluso si cayeran diez metros, las temperaturas en Alta Montaña todavía son demasiado bajas para generar un derretimiento importante", explicó.
Eso significa que, durante agosto, septiembre, octubre e incluso buena parte de noviembre, el agua que baja por los ríos sigue siendo insuficiente para cubrir toda la demanda del riego productivo.
Recién hacia noviembre, cuando aumenta la temperatura en la Cordillera, los caudales comienzan a incrementarse de manera sostenida y el agua proveniente del deshielo empieza a compensar lo que consumen los distintos oasis productivos.
El rol clave de los embalses
Hasta tanto llegue ese momento en que se equipara el caudal que ingresa de deshielo con el que sale para abastecimiento, los productores y la provincia dependen casi exclusivamente de las reservas en los embalses.
Son estos espejos de agua los que almacenan el agua durante el invierno y permiten abastecer el riego mientras la nieve permanece congelada en la montaña. Y es precisamente aquí donde aparece uno de los principales desafíos de este año.
Tras más de una semanas de intensas nevadas en la Cordillera, Irrigación ve un panorama alentador para la provisión de agua, aunque no abandonan la cautela.
Archivo
"Venimos de una temporada muy baja y los embalses también están bajos. Normalmente, durante julio y principios de agosto -cuando concluye la corta anual de agua- los diques comienzan a recuperar sus niveles antes del inicio de una nueva temporada de riego", explicó el especialista
Sin embargo, debido a la escasez hídrica acumulada durante los últimos años, esa recuperación podría demorarse.
Un verano con mejores perspectivas, pero con cautela
A pesar de la magnitud del temporal que desde el 15 de julio cubre la Cordillera de los Andes mendocina, en Irrigación prefieren evitar conclusiones apresuradas.
Todavía restan alrededor de 40 días de temporada de nevadas, período que históricamente puede modificar de manera importante el balance hídrico anual. Sin embargo, no quedan dudas es de que el escenario ya es mejor que el del invierno pasado.
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Foto: Gentileza Bruno Brachetta
"Ya tenemos más nieve que el año pasado y eso nos permite pensar que será un año mejor", resumió Villodas.
Sin embargo, el funcionario insistió en que todavía es demasiado temprano para afirmar que Mendoza tendrá un año hídrico normal o abundante.