16 de julio de 2026 - 18:25

Científicos lograron bombear agua de mar sobre el Ártico y aumentaron el hielo 32 centímetros

Durante un experimento en el norte de Canadá, investigadores bombearon agua de mar sobre el hielo ártico y consiguieron aumentar su espesor 32 centímetros.

Aunque pueda parecer contradictorio, arrojar agua de mar sobre el hielo durante el invierno polar no aceleró su derretimiento. Por el contrario, las temperaturas extremas hicieron que el agua se congelara rápidamente y formara una nueva capa sobre la superficie existente.

El ensayo, realizado entre 2024 y 2025 cerca de Cambridge Bay, en Nunavut (Canadá), permitió comprobar por primera vez durante una temporada completa si esta técnica puede fortalecer el hielo marino y retrasar parcialmente su deshielo estival.

El experimento está destinado a combatir frente al cambio climático.

El experimento está destinado a combatir frente al cambio climático.

Cómo lograron aumentar el espesor del hielo

El proyecto fue impulsado por el Centro para la Reparación Climática de la Universidad de Cambridge, que buscó evaluar si una inundación controlada podía modificar las características del hielo.

  • Durante el invierno, el aire se mantiene muy por debajo de los 0 °C, por lo que el agua extraída desde debajo de la placa de hielo pierde calor rápidamente al extenderse sobre la superficie y termina congelándose.
  • En total, los investigadores bombearon aproximadamente 50.000 toneladas de agua de mar sobre un área experimental.
  • Al finalizar el invierno, las mediciones mostraron que las zonas tratadas alcanzaron un espesor de hasta 32 centímetros superior respecto de las áreas utilizadas como referencia.

Por qué esta técnica todavía no puede aplicarse en todo el Ártico

A pesar de los resultados positivos, los científicos aclaran que el método presenta importantes desafíos.

Bombear agua en pleno invierno requiere: equipos resistentes al frío extremo, gran consumo de energía, infraestructura en zonas muy remotas, monitoreo constante de los efectos ambientales.

Además, antes de ampliar el proyecto será necesario estudiar cómo esta técnica podría afectar:

  • La salinidad del hielo.
  • Los microorganismos y ecosistemas locales.
  • La formación natural del hielo marino.
  • Las comunidades que habitan el Ártico.

El experimento no reemplaza la reducción de emisiones

Los investigadores remarcan que esta propuesta busca mitigar una consecuencia del calentamiento global, pero no resolver su causa principal.

El aumento de las temperaturas del aire y de los océanos continúa siendo el principal responsable de la pérdida del hielo marino en el Ártico.

Por ese motivo, incluso si la técnica demuestra ser efectiva en determinadas regiones, no sustituye la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Todavía quedan numerosos desafíos técnicos, energéticos y ambientales antes de una aplicación a gran escala.

Todavía quedan numerosos desafíos técnicos, energéticos y ambientales antes de una aplicación a gran escala.

El experimento realizado en el norte de Canadá representa una de las primeras pruebas de campo que demuestra que bombear agua de mar sobre el hielo durante el invierno puede aumentar su espesor hasta 32 centímetros en áreas controladas.

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